Ventisquero Negro, Nahuel Huapi National Park, Argentina: The Ventisquero Negro is one of the fourteen glaciers of Cerro Tronador, in Nahuel Huapi National Park, Argentina. Its name is due to the fact that the glacier, along its course, incorporates sediments that give it a characteristic dark color, differentiating it from other glaciers, which are normally immaculate white, such as the Perito Moreno glacier in the province of Santa Cruz. Wikipedia
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“El Hombre Del Revólver De Oro”: El asesino que fue secundario a todos
Por Lucas Manuel Rodríguez*
Con un presupuesto apenas inferior al de su antecesora, Vivir Y Dejar Morir (1973), la primera aventura Bond de Roger Moore, superó notablemente a la última participación de Sean Connery en la taquilla mundial. Así, la supuesta “mano invisible” del mercado cinematográfico sometió a los productores a retomar la regularidad de realizar una película por año, pero los resultados no fueron los deseados en más de un sentido.
El fin de una era familiar
El Hombre Del Revólver De Oro es la novela póstuma de Ian Fleming que se publicó en 1965, ocho meses después de su muerte. Esta obra no fue tan bien recibida por la crítica como los anteriores aportes de Fleming, y por esto los productores Harry Saltzman y Albert Broccoli le solicitaron a los guionistas, Richard Maibaum y Tom Mankiewicz, algunas modificaciones drásticas que eventualmente se tuvieron en cuenta: el conflicto no estaría centrado en la puja entre británicos y soviéticos, a Bond no le lavaría el cerebro la KGB para asesinar a su jefe (M), y las locaciones pasarían a ser asiáticas, ya que se había pensado en filmar esta película antes de Solo Se Vive Dos Veces (1967), para la cual se disponía de esos paisajes.
De esta manera, la novena Bond realizada por EON Productions se convirtió en la primera 007 proyectada, aunque no públicamente, en la Rusia Soviética, con un título que cargaba un significado duelista y no hacía quedar mal parada a su preciada KGB porque el antagonista, Francisco Scaramanga, la abandonó para trabajar como autónomo. Muy a su pesar, fue la primera y única entrega de la franquicia en no superar la recaudación de 100 millones de dólares desde el fenómeno mundial ocasionado por Goldfinger (1964), volviéndose la menos exitosa de toda la saga. Esto terminó por destapar las disputas a puerta cerrada entre Broccoli y Saltzman, y fue su última colaboración grupal en una co-producción para Hollywood.
Una intervención de la familia literaria
El ya mítico Christopher Lee, había sido descartado para el papel del agente del MI6 desde El Satánico Doctor No (1962), y esta vez probó suerte en el rol del villano de turno. Lee es recordado por los seguidores de Bond no solo por haber encarnado a Scaramanga, sino también porque era el primo postizo del creador de la serie y siempre mantuvo una relación cercana con los Fleming. Inspirada en Shane (1953) de George Stevens, los eventos de la película conducen a un encuentro “mano a mano” entre el espía británico y el catalán rebelde con un revólver dorado que está montado por elementos cotidianos como un encendedor, un estuche de cigarros y un bolígrafo. Todavía hay fanáticos que consideran que los dos personajes comparten poco tiempo en pantalla y que el duelo final está poco inspirado en ser grandioso. Como también desprecian lo poco amenazante y confusa que es la implicación del secuaz enano Nick Nack.
Sección Q ausente en la acción
Es la primera vez que vemos juntos en escena a Roger Moore y a Desmond Llewelyn como Q, cuya participación en la entrega y exposición de los artilugios característicos de la saga brilla por su ausencia. Sí le provee una prótesis para simular el tercer pezón del antagonista y hacerse pasar por él, pero no tiene ninguna relación con las persecuciones importantes del relato, como el salto en tirabuzón con el que Bond emula al reconocido motociclista Evel Knievel con un AMC Hornet rojo: filmado en una sola toma sin trucos de montaje, y realizado por primera vez en su vida por el coordinador de dobles de riesgo W.J. Milligan Jr. Los únicos dispositivos electrónicos que vemos en la película son los que usa Scaramanga, y la única función de Q es explicar cómo es posible todo lo que hace el villano, o en otras palabras, justificar verbalmente las decisiones del guión, aunque eso se salva con las interacciones cómicas de un M (Bernard Lee) que, indignado por la inactividad de su subalterno, lo deja hablar poco y nada.
Un tratamiento femenino nada favorable
Se maneja de un modo humorístico con el cual se puede discrepar o no, pero la participación de las mujeres en esta entrega alienta en sobremanera a las lecturas que reducen a “Bond” y “misoginia” a una degradación banal propia de consumidores que no toleran la inclusión del feminismo. Britt Ekland no tiene mucho por aportar porque su personaje, Mary Goodnight, fue escrito para hacer una torpeza detrás de la otra: en criollo, es la “rubia tarada”. Esto no pasó desapercibido por la prensa en su momento, el Sunday Mirror la describió despectivamente como “una agente británica rubia sorprendentemente estúpida”.
Por otro lado, Maud Adams está espléndida como Andrea Anders, la amante del villano, pero cuenta con momentos en los que es agredida y que difícilmente sean defendibles hoy, al punto de que Moore se sintió incómodo cuando el director Guy Hamilton le indicaba que tenía que abofetearla. Adams ocuparía un protagonismo más esencial en un futuro film de 007, como otra protagonista que sería más recordada porque es quien le da el título a la película: Octopussy (1983).
La intención de recordar al cine más artístico
Después de dirigir cuatro 007s y tres consecutivas, Guy Hamilton anticipaba que quería dejar la saga porque consideraba que se necesitaban nuevas ideas frescas y él ya había agotado las suyas. En su última colaboración se sacó el gusto de brindar una suerte de carta de amor al cine que en ese momento e incluso ahora se lo considera indispensable para la formación de los directores de todo el mundo. La mayoría de ellas están en la primera y la última escena que tienen lugar en el “laberinto del terror” de Scaramanga: los espejos de La Dama de Shanghai (1947), de Orson Welles; las espirales de Vertigo (1958), de Alfred Hitchcock; los marcos de puertas desiguales de El Gabinete del Doctor Caligari (1920, Robert Wiene), propios expresionismo alemán, que también aparecen en los interiores del crucero Queen Elizabeth. Todos estos son elementos que no se corresponden fluidamente con la historia que se desarrolla durante dos horas, ni tampoco con la canción principal de Lulu, que es demasiado literal y para nada sutil respecto a la figura de Scaramanga y lo que hace. Hamilton no fue despedido como suele decirse, decidió irse para siempre después de hacer esta película, y siempre dijo que nunca disfrutó de ver sus películas porque detecta fallas que nadie ve, incluida la mismísima Goldfinger.
Ficha Técnica:
Título original: The Man With The Golden Gun. Año: 1974. Duración: 125 min. País: Reino Unido. Dirección: Guy Hamilton. Guión: Richard Maibaum, Tom Mankiewicz. Música: John Barry. Fotografía: Ted Moore, Oswald Morris. Edición: Raymond Poulton, John Shirley. Reparto: Roger Moore, Christopher Lee, Britt Ekland, Maud Adams, Lois Maxwell, Desmond Llewelyn, Bernard Lee. Productora: Eon Productions. Distribución: United Artists. Productores: Albert R. Broccoli, Harry Saltzman.
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Datos de producción extraídos del material extra y los audiocomentarios del Blu-ray editado en 2012.
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*Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Quilmes. E-mail: [email protected].