Privado | Alaska y Arlandria
❥ - Tu musa tiene harina en el rostro y mi musa la besa para quitársela.
--El último toque y... ¡listo!-- Alzó las manos y dio saltitos, viendo las galletas de chocolate que con la castaña de ojos azules habían preparado, tenían una bandeja completa lista para meter al horno y se veían excelentes, la castaña de cabello corto se sentía orgullosa por haber hecho algo sin haber prendido fuego la cocina, haberse cortado un dedo o haber lesionado a alguien más. --¿Quieres hacer los honores y meterlas en el horno, Al?-- Dio media vuelta para mirar a la chica con una sonrisa, aunque sus ojos viajaron directamente a la comisura de los labios de la chica, donde se veían manchas de harina y de la mezcla de chocolate que ella había preparado. --Tienes... eh, tienes...-- Nunca se encontraba así de atontada viendo a alguien, mucho menos a una chica y sin si quiera percatarse de que su cuerpo se había movido hasta quedar prácticamente pegado al de la ojiazul, sus labios fueron a parar a la esquina de los ajenos, tomando con una mano la mejilla de esta y apretando los labios en un suave beso para luego pasar la lengua con lentitud, limpiando los rastros de comida que tapaban aquella piel perfecta. --Tenías harina... y chocolate-- Susurró, con una sonrisa pequeña y los ojos fijos en los contrarios, para luego separarse y hacer una leve reverencia señalando la bandeja.






