Memorias de una estudiante de arquitectura
Capítulo 7: Visión periférica
A una semana de tomar protesta como secretaria de una asociación estudiantil, no conviví con mis iguales el fin de semana y todo sería por ser ellos de otros semestres más arriba que yo; aparentemente convivir con las personas con las que trabajaré durante este año y lo que resta es un gran problema para mis superiores, suponen soy tierna, frágil e inocente cuando en realidad mi personalidad se desborda de manera distinta cuando estoy frente a compañeros a comparación de frente a mi familia. Poco a poco conozco el resultado de estudiar arquitectura:
-Tu grupo se convierte en una especie de familia forzada con la que aún y cuando no estés de acuerdo, compartes gran parte de tus frustración pues están en el mismo lugar que tu.
- Tus maestros saben identificar perfectamente el estilo único de que cada uno de sus estudiantes, así que si a alguien se le ocurre la grandiosa idea de hacer la tarea de alguien más a cambio de dinero probablemente ganes su odio en lo que resta del semestre.
- Conocerás a todo tipo de alumnos de diferentes facultades y todos dirán siempre lo mismo: “Estas en arquitortura”.
- Estudiar arquitectura al parecer te da un “respeto invisible” entre tus compañeros.
Al final de cuentas, terminas por ser la persona a la que le tienen lástima porque está en una de las carreras más pesadas; todos sienten lástima por ti al saber que estas estudiando arquitectura, sin embargo no parecen valorar el oficio como tal.
Esta semana no hubo nada tan escandaloso, parecía que todos estaban en un leve letargo por el cambio de estación; por letargo me refiere a apatía y por el cambio me refiero a un tardado cambio de clima en el estado.
¿Sin novedades? Quizá tendría novedades si hubiera ido a esa fiesta que al parecer estuvo muy buena. Veamos que nos trae ésta semana de toma de protesta y montaje de altar de muertos, puede que traiga novedades de ese chico guapo que tanto me encanta ¿no sé? la vida da muchas vueltas...