• ‧ ¿Por qué te sigo extrañando? Reviso nuestros mensajes con frecuencia esperando volver a encontrar lo que fui contigo. Te siento vivo a través de la pantalla; pero no estás, no estás en mi vida ahora, no estás en mi espacio. Desapareciste una noche dejándome la agonía a flor de piel, callando mis palabras porque sabías que te pediría que no te vayas, sabías que era capaz de quebrarme delante de ti y pedirte que permanecieras conmigo. Pero te fuiste. Te fuiste de una manera tan fría. Me dejaste con el corazón en las manos. Quiero seguir negando el hecho tan evidente, te fue tan fácil soltarme, que quizá desde hace tiempo yo ya no era parte de ti. Me dejaste. Sola. Robaste mi brillo, mis ganas, mi amor.
Oh, mi amor, vuelve a mí, no huyas más, seré tu verdugo, tu ansias. Seré la noche tranquila que necesitas para empezar un nuevo día, déjame ser tu girasol una vez más. No tengo ese brillo en mí, me haces falta tú. Me robaste mi sol. Te fuiste y te quiero de regreso, te quiero, como ayer, te quiero, hoy, te quiero, te quiero, te quiero.