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EXTRAÑAR / Fragmento de @arturopg
El día de ayer estrenamos "Entra en mi mente" la segunda de 5 canciones del nuevo material que estaremos dando a conocer este 2020.
Si las cuentas no me fallan, esta canción estuvo casi dos años guardada, no me pregunten por qué. Cuando compuse la música y el boceto de letra sólo eran dos acordes y la frase "entra en mi mente" en el coro, se la mostré a los chicos y no fue aceptada del todo porque sonaba bastante "plana" así que Diego (un amigo y ex guitarrista de la banda) se encargó de componer el puente de la canción lo que le dio un sentido y dinámica distinta, desde entonces tuvo varios cambios. Es de las primeras canciones que compusimos para este nuevo Ep y por fin salió del cajón. Espero que la disfruten y no se la anden dedicando a cualquiera.
Ya está disponible en YouTube y en todas las demás plataformas digitales 😉
Todos los días es el Apocalipsis:
Te levantas en la mañana y sientes que ya no tiene sentido hacerlo porque pasarás los siguientes días de tu vida haciendo lo mismo
porque prendes la televisión y otra vez hay muertos, desaparecidos y fraudes en el país
porque la chica que te gusta no fue al colegio
Porque tu novix no te mandó mensaje
porque se te hace tarde y la gente se mata en medio del tráfico intentando llegar a tiempo
porque viajar en transporte público representa jugarte la vida en unas carreritas con el chofer de la unidad que también va tarde a su destino
porque el clima cambia tan repentinamente que no sabes cuando te va a llover o te va a quemar el cielo gris de la ciudad
cuando te quedas sin datos y no hay un wifi gratis cercano para contestar tus mensajes
Todos los días es el Apocalipsis.
Todos sentimos que el mundo explota a nuestro al rededor cuando las cosas no van como planeamos.
-Vrturo
El amor no tiene unidad de medida.
(Basado en una conversación casual que tuve hace tiempo)
-¿y qué tan grande era el “amor” que se tenían? -Me preguntó.
¿Cómo responder a tal pregunta?
Ni siquiera sabía si realmente la había querido
-¿Qué tan grande era el “amor” que se tenían?-
Pensé en muchas cosas para emitir una respuesta pero sólo pasaban por mi mente recuerdos tan banales, pequeñas “cositas”
-¿Cómo medir el amor? (pensé):
-En llamadas perdidas o mensajes de buenos días? -En el número de pelas que tuvimos por tonterías? -En declaraciones de eterno amor mientras estábamos borrachos teniendo sexo? -En el número de pequeños lunares que hay bajo su ceja izquierda o en las sonrisas que le arrancaba a cosquillas?
-Aún no formulaba mi respuesta, y seguía pensando-
-En las horas de viaje para verla los fines de semana, en los enojos de amigos por cancelar salidas a fiestas? -En el número de versos que le escribía improvisadamente para mantenerla atenta a nuestra conversación o los juegos de verdad o reto a distancia sabiendo que eran una farsa?
-¿Cómo medir ese pinche amor?-
-En tareas que no entregue por seguir hablando con ella en las noches -En firmas que perdí cada clase por no hacer otra cosa más que likear sus fotos en Facebook…
-¿Qué tan grande era el “amor” que se tenían? (daba vueltas en mi cabeza)
-Supongo que lo suficientemente grande como para aguantar pláticas sobre reencarnaciones y más cosas sobrenaturales a media noche o ¿tan grande como el número de canciones que nos dedicamos? La verdad no tenía ni pinche idea, me di cuenta en ese momento que estaba jodido, ¿cómo puedes recordar tantas cosas buenas y malas sobre una relación tan efímera e imperfecta?
-¿Qué tan grande era el “amor” que nos teníamos? -No lo sé, hasta la fecha no sé si a eso se le pueda llamar amor, sabes, no hay unidad de medida para las pendejadas...
-Vrturo
Conclusión: el amor es una pendejada.
Breve apunte sobre la suerte.
Me preguntó qué opinaba acerca de la suerte…
Y no pude evitarlo, inmediatamente pensé (y seguiré pensando) en lo imposible que me resultaba conocerte. En lo improbable que creí cruzar una mirada contigo, y sin querer pasó, coincidimos en tiempo y espacio, nos desvelamos varias noches juntos intercambiando mensajes a la distancia, compartimos un poco de nuestras vidas…
Debo confesar que a veces me levanto, me miro en el espejo contemplando el reflejo de la imperfección y me pregunto cómo fue que bajaste la mirada y me regalaste un momento de tu atención. Cómo fue que la vida tuvo la decencia de colocarnos frente a frente, por qué habiendo 7 mil millones de oportunidades de encontrar a alguien más, contra una sola, nos encontramos los dos…
Y sólo le respondí que definitivamente hay sucesos que no tienen explicación, hay que estar en el momento y lugar adecuados, rió un poco y tras terminar de escuchar su explicación me pidió que definiera el vértigo:
le hablé de cómo mis piernas temblaban y a cada paso mis pies me traicionaban el primer día que te vi, le conté cómo mis ojos buscaban tu rostro desesperadamente entre la multitud y cuando al fin nos encontramos, estallamos en mil abrazos. Recuerdo mis labios tartamudos, mis manos sudorosas, mi corazón acelerado, mis oídos a punto de estallar cuando escuche tu voz, y mi estómago viviendo una guerra la primera vez que nos besamos…
Naturalmente pensó que le estaba tomando el pelo y que era uno más de mis juegos, no le hizo gracia y comenzó a hablar del odio…
Continuará.
-Vrturo
Dame tus noches de insomnio para unirlas con las mías.
Inicialmente escribí todos esos poemas dedicados a una chica con la que salí hace poco tiempo, tenía bastantes problemas y siempre estaba triste, por eso la dedicatoria: “a la chica más triste del mundo”
No tenía planeado publicarlo, sólo se lo iba a regalar a ella después de que “terminamos” (en realidad nuca fuimos novios oficialmente) como muestra de cariño, en fin… paso el tiempo y decidí por algunas cosas que ella nunca se enteraría de esto; que le escribí todo un libro. Así que guarde todos esos textos y muchos otros que nunca le mostré y que no he publicado hasta la fecha.
Un día de la nada, la palabra “Lesbiana” llego a mi mente, daba muchas vueltas: Lesbiana, lesbi-ana, y se me ocurrió la idea de retomar esos poemas y darle un nuevo giro a la historia: Un libro de poemas escritos desde el punto de vista de una chica. Y así nace Ana, personaje ficticio que creé, además de eso edite todos los textos para que parecieran dedicados de chica a chica y así todo tuviera sentido.
Hasta la fecha no sé si ella ha leído el libro, tal vez sí, tal vez no… no lo sé. Quizá al leer los textos ella pueda encontrar algunas referencias a cosas que pasamos juntos, pero dudo que sea muy inteligente como para darse cuenta.
V a n s
A mis viejos tenis:
Me han visto caminar por esta selva de asfalto, pisando charcos y uno que otro escupitajo.
Me han visto patear la basura que los inconscientes tiran, correr por la avenida sólo para ver de frente a las chicas.
Me han visto tropezar y saltar cuando voy a prisa, subir y bajar escaleras en la escuela, puentes peatonales, y el autobús.
Me han visto aún en los más íntimos momentos: saliendo de tu casa a escondidas de tus padres y tus vecinos cuidandome de los perros callejeros.
Me han sacado de mil problemas con el simple hecho de caminar por donde quiera que los llevo.
Son como mi amuleto de la suerte, ya no doy un paso sin ellos (literal)
Me han visto pisar un par de importantes escenarios, golpear el piso y mis pedales hasta quedar cansado.
Se han vuelto parte de mí, una extensión de mis locuras, un testigo más de cuanto me cuesta caminar por donde paseaba contigo y el miedo a encontrarte otra vez y que no me hables.
Sólo ellos sabían que golpee sin querer a esa chica en medio del slam y que salí de casa más de una vez para fumar marihuana a escondidas de los demás.
Imagina que pudiesen hablar, el número incontable de historias que podrían contar...
Creí que mi teléfono sabía más de lo nuestro, pero después de esto no lo creo, mis viejos tenis deben tener más recuerdos de ti que yo.
-V r t u r o