"Te extrañé muchísimo" a Kenji, en el Daze <3
Estar en ese lugar y frente a la mujer que amaba era algo que no podía expresar con palabras, su deseo se había vuelto realidad, todo su sufrimiento, todas las lágrimas, todos los sacrificios habían valido la pena. Allí estaban, viéndose como la primera vez, ella sonreía y en ese momento pensó que era la mujer más hermosa y ser amado por esa misma mujer era su mayor tesoro.
Escuchó aquella frase, esas dulces palabras golpeaban su corazón y le hacían feliz, incluso pensó que podía llorar, pero no lo haría, no había más motivos. Esbozó una sonrisa y le miró juguetón.
—Vine para quedarme, no puedes arrepentirte —y poco después se acercó a abrazarle, su tacto tenía cierta fuerza ejercida, sentía que si le soltaba podría perderle de nuevo y no lo deseaba, nunca más lo permitiría.
Se apartó un poco, sólo unos cuantos centímetros y besó sus labios con delicadeza, tenían la misma textura que recordaba, el mismo sabor dulce, los mismos sentimientos. —Nunca más volverás a estar sola, Ayaka. —susurró volviendo a besar sus labios. —Te amo.










