Cambiarse de colegio era todo un proceso, pues tenía que hacerse con material, presentarse a la clase como el nuevo y entablar conversaciones con sus compañeros, con la esperanza de no sentarse a solas en el almuerzo. Por suerte, ya solo le faltaba realizar el último punto, por lo que no dudó en hablar en voz baja a la persona que tenía a su lado, esperando no recibir un regaño.
“Si que estudian aquí ¿eh?”











