No se supone que este blog provea contenido poético o universal, metafísico o filosófico, o lo que a quien sea le apetezca creer que deba ser. Este es un balde de descargo, un balde en el que el día cegadoramente luminoso me índuce al vómito, cuando la luz exterior es imparable y penetra en mi cráneo, iluminando los recovecos más sombríos de mi mente. Entonces todo queda al descubierto, las reacciones de la consciencia no se hacen esperar y la necesidad irreprimible de arremeter con rápidas y comúnmente ininteligibles transcripciones se despliegan en plataformas de distinta suerte.
Y los lectores son los damnificados directos de dicha avalancha emocional.
Ah, además, cabe aclarar, no tengo noción de los rudimentos poéticos, ni el más mínimo concepto elemental, en consecuencia, no existe un sistema.
Aquí todo es tan imperfecto como el caprichoso y ambicioso autor que se esconde tras tormentosos y y desconcertantes pensamientos, que lo elevan, lo depositan y lo transforman en pequeños estallidos de química cada segundo






