"I have something to believe in, now that I know you believed in me."
I have something to believe in, now that I know you believed in me.
Tenía la cabeza gacha, hundida como si no hubiese un mañana sobre las páginas amarillentas de un libro cualquiera que había encontrado entre las estanterías de quien, podía considerar de ese modo, era uno de los mejores amigos que tenía. La casa de Auden DeVilliers había estado fuera de su liga durante los largos años en que habían logrado mantener a flote su amistad y, creyó Helena en un principio, se mantendría así por mucho tiempo más. Sin embargo, sorpresivamente, una invitación fue hecha y la oportunidad nunca desperdiciada, por lo que la inglesa llevaba por allí un buen rato: una charla, una copa de vino, un silencio compartido que se prolongó varios minutos, ahora interrumpido por la contundente frase que sabía a acento francés. Elevó la vista, tratando de procesar de dónde había salido, desde qué remoto rincón se había abierto paso aquél sentimiento tan elaborado, tan hermoso.
De pronto, estuvo tan consciente de su cariño hacia Auden que fue sorprendente, sintió su garganta cerrarse y sus ojos humedecerse ligeramente, una emoción que surgía con razones desde lo más hondo de su pecho frente a la repentina ola de solidaridad que su francés predilecto sentía hacia las demostraciones afectivas. ¿Podía llamarle de esa forma a lo que acababa de oír? Era más bien una declaración de confianza pero, tomando en cuenta el cariño que Auden tenía a darle un trasfondo a sus palabras y lo bien que lo utilizaba, podía significar cualquier cosa. Antes que permitir desaparecer la ilusión formulando la pregunta que surgía de esa incógnita y cuya respuesta podía decepcionarla, prefirió sonreírle e imaginar— Hubo un momento en que dejé de hacerlo, lo tengo que aceptar —comentó, con una mano sobre el corazón para expresar la sinceridad de sus palabras. Malos tiempos no habían faltado pero los buenos habían sido abundantes—, un corazón roto debe permitirse a sí mismo el beneficio de la duda. Pero todo está bien ahora y no sé por qué estás diciéndomelo pero te lo agradezco —dejó el libro reposar sobre la falda y se restregó los ojos con las manos, tratando de ocultar muy poco elegantemente su emoción—, me has hecho más feliz de lo que lo he sido en mucho tiempo, DeVilliers.
¿Me considerarían hipócrita o algo similar al comenzar diciendo querido? Es seguro que sí, pero prefiero no saber. Prefiero pensar que no me juzgas aunque sé que es así. Es irónico como he pasado los últimos meses teniendo pesadillas con tu rostro marcado cuando te solía ver todos los días en los pasillos, en los jardines, recién ahora recuerdo que compartíamos una clase juntos. ¡Qué extraño! La memoria y sus jugarretas, trayéndonos fragmentos de vida que no necesitamos más, tampoco los pedimos. Creo que la culpa los martilla a regresar.
En fin, creo que te estoy aburriendo y desviándome del propósito original de la carta. ¿Cómo manejan los muertos la paciencia? Sobreentiendo que tienen demasiada. En primer lugar quiero pedir disculpas. ¡Sí, las mereces! Quizá ya te han pedido demasiadas, una más no hace daño, ¿o sí? Es sincera, créeme. Hace dos años pensé que sería genial hacer lo que te hice, no para ti claro está, de hecho no pensé en que repercusiones podría traer a tu frágil sistema. Tenía la necesidad de encajar en un lugar, una terrible de ser aceptada, de agradar a los demás. Es muy probable que estas palabras no te den ningún consuelo, tampoco traigan alivio. Pero, ¿sabes una cosa? Deberían, porque lo que siguió fue sumamente justo: Como un boomerang todo lo que te hicimos se nos regresó. Bien jugado lo de la sociedad y tu manga de psicópatas, al menos yo me arrepiento. Es una lástima que hayan pasado todas estas cosas para darme cuenta.
No sé con exactitud la ubicación del paraíso, tampoco sé si hay uno. Espero que sí, espero que estés en él, que tengas paz.
Tomé de más en el trabajo y volví a casa, me lancé a la cama completamente vestido y esperé, esperé hasta que la pesadez del sueño me impidiese hacerlo pero el alcohol es más fuerte y las tres horas que pasan de la medianoche me invitan sugestivamente a cometer actos estúpidos. Quizá a ti nunca te ha surgido violentamente la necesidad de hacer algo realmente desafortunado, la razón más que seguro es porque eres el ejemplo a seguir, todo lo que un príncipe debería ser. Tienes tu reino, tu trono, tu príncipe, todo preparado para asumir un futuro brillante.
Yo soy la nada misma, casi no tengo familia, así que podrás imaginarte que mi reino, mi trono, mi princesa (o príncipe) y todo lo que ser un de la realeza conlleva se aleja de mí totalmente. Todavía me acuerdo que una de las primeras veces que te vi eras nada más que un crío desgarbado y flacucho que apenas tenía idea de lo que era dejar de caminar detrás de la sombra de su propio padre.
Mírate ahora. Eres un hombre y yo sigo redundando en lo mismo, cayendo una y otra vez en la reiteración de un pasado que no parece querer alejarse. También me acuerdo de esa vez, en alguna parte de Europa, cuando te acercaste a mí (seguramente si te preguntara a ti dirías que fue al revés o afirmarías no recordar absolutamente nada, lo cual es muy probable porque los dos estábamos igual de ebrios en esa triste ocasión) y me preguntaste que por qué te había dejado solo si te había traído conmigo. Sinceramente no recuerdo bien el por qué de que te hubiera invitado a esa fiesta donde no conocías a nadie y mucho menos la razón por la que aceptaste, aunque la podría adivinar, pero sí logro evocar la remembranza de tu rostro cuando te dije que fueras a buscar a alguien más porque nosotros dos solamente estábamos jodiendo, que no era nada serio. Me miraste como si a partir de ese momento lo último que quisieras ver en todo el maldito mundo fuese mi rostro y, a decir verdad, te entiendo. Tenías ¿cuánto? ¿Diecisiete, dieciocho? Habías aprendido a confiar en mí a la fuerza y con la misma rapidez que un parpadeo mi idiotez se lo había llevado todo. No creo que sea necesario destacar quién es ahora el que pregunta ‘¿por qué me dejas solo si todo el tiempo estuviste conmigo?’
Tal vez esto no tiene lógica ante tus ojos pero tristemente la posee para mí. [A partir de esta parte las palabras están escritas y luego tachadas] Nunca pensé que diría algo como esto, y por su importancia mucho menos en un estado tan cobarde como el estimulado por la bebida, pero me siento demasiado corroído por la envidia en todo a lo que tu vida respecta. Ya no sé si esto es amor o qué mierda es, si de verdad te quiero tanto como para pronunciarlo en voz alta o escribirlo como Dios manda, o es nada más que ciega envidia, obsesión, lo que sea. Siento que de alguna manera me dejaste atrás y, a pesar de que daría cualquier cosa por retroceder unos buenos cuantos años, no quiero arruinar eso. Lograste avanzar, dejar de ser el chico que me miraba con odio en medio de una fiesta llena de desconocidos para pasar a ser yo el desconocido y tú el despectivo. Eso es maravilloso y nefasto, no lo puedo cambiar y me satisface. Esto es otra cosa por la que me siento atraído a tu persona, tienes capacidad para no estancarte en nada, para salir delante de cualquier situación. Yo no. Por eso es que recuerdo todo esto cada día de mi vida. [Termina la parte anulada, continúa la escritura normal] En ese momento era yo quien se escabullía de las situaciones con elegancia, nunca implicado en nada, jamás comprometido a ninguna causa… ahora estoy rodeado. Estoy asfixiado por todo lo que me pasa y no puedo decir más que en cartas que no voy a entregar jamás, rogando porque alguien (sea quien sea pero especialmente tú, que me haces sentir de nuevo como si tuviera veinte años, que a pesar de que no fue hace mucho es notable la diferencia entre el poder que tenía entonces y el que poseo ahora) me haga sentir necesitado. Siempre me gustó estar a tu alrededor, me deleitaba recibir tu atención y a ti te agradaba brindármela (creo), pero las cosas cambian, la gente avanza y yo soy el único que continúa estando del lado de la vida en que no debe.
El punto de esto era una carta de amor creo. Lástima que terminó siendo nada más que una confesión ridícula, un papel desperdiciado en lo patético que soy aceptando en una borrachera cualquiera que quizá eres mejor para mí que cualquier otra persona en la faz de la Tierra pero que, aún así, no voy a importunarte con mi necesidad. Quizá lo dije con otras palabras muchas veces antes y recién ahora lo digo con la claridad suficiente como para que realmente lo comprendas… tal vez mi mente de escritor frustrado solamente necesitaba una descarga emocional. Ya sabes lo que dicen, que los poetas se enamoran de todo lo que ven. Te vi tantas veces… cantidades impresionantes de situaciones muy diversas, enfados, risas, burlas, borracheras, discusiones, copas de vino, cenas de familia, whisky barato, cigarrillos compartidos, tantas mañanas después, en soledad, acompañado, triste o demasiado animado. Ojalá hubiese visto todo esto antes, pero lo hubiese visto no simplemente observado, ver para creer, para sentir, para darme cuenta.
Me iré a dormir porque lo que ahora es realmente brillante (como escribir esta carta a puño y letra, por ejemplo) en la mañana lucirá como la terrible decepción que en realidad es y desearía no estar presente para contemplar cómo te confesé que estoy un tanto enamorado de ti. La resaca de mañana me obligará a tomar consciencia y esperanzadoramente también a quemar esto en el balcón o a mojarlo hasta que los trazos de tinta sean totalmente irreconocibles, el sentimiento se irá progresivamente, no te preocupes. Volverá con la próxima borrachera, pero será menos aterrador. Probablemente ni siquiera me deshaga de la carta, si te soy sincero, es muy plausible que la guarde en la mesita de noche o la lleve a conocer la oscuridad de la caja empolvada donde guardo todo este tipo de mierdas sin sentido que me induce el whisky en abundancia para nunca más ser leída. Ni siquiera por mí, porque soy demasiado cobarde incluso para recordármelo a mí mismo.
[sms] ¿Violenta? ¿Ahora te va lo sado? [sms] Es un chiste, Heremance. Creo que tu novia te ha chupado el sentido del humor. [sms] Sabes bien que mi papel es meramente versátil. No me gusta quedarme con una sola posición. [sms] ¿Oficialmente? Un accidente de esquí. ¿La verdad? El partido liberal francés ahora juega a ser Al Qaeda.
sms. Siempre puede terminar en algo divertido.
sms. No tengo novia, cosa que, sabrás, agradezco cada día de mi vida. Y, sí, bueno, mi humor mejora considerablemente los fines de semana.
sms. Hm, sí, creo que recuerdo algo así. ¿Y bien, señor versatil, vas a invitarme a una copa como tanto quieres o no?
sms. Les enviaré una carta o algo, parece que no se han enterado aún que hierba mala nunca muere.
[sms] Bah, sé que es imposible que no te emociones cuando se trata de mí. [sms] ¿Es decir que estás aquí y no me has invitado a salir? Estoy indignado. [sms] Nada mal, mi amigo husky, nada mal. ¿Y tú? ¿Todavía te quedan cosas rotas?
sms. Mi emoción se vuelve meramente violenta cuando se trata de ti.
sms. ¿Invitarte a salir? ¿…está todo bien? ¿Necesitas un médico?
sms. Estoy perfectamente, pero escuché por ahí que tú llevas muletas. ¿Demasiado papel de pasivo para ti? Deberías decirle a tu Christian Grey que te deje utilizar las palabras de seguridad.
[sms] ¿Sigues vivo, Heremance? [sms] Se rumora que todos están de vuelta en Washington, y he tenido la mala suerte de ver a todos, menos a ti. [sms] Tampoco te emociones, sólo para comprobar. [[//Sheila aburrida significa mensajes a Theon]]
sms. Sí, me encontré con un par de ex-alumnos en una librería hace unos cuantos días, la desgracia me persigue.
sms. Jamás me emocionaría por algo así.
sms. Pero sí, estoy vivo y bastante mejor. ¿Qué hay de ti, rubia?