Me enamore de un escritor funesto.
Estaba loca por el, yo lo sabía, mi madre lo sabía, mis amigos lo sabían. Todos a mi alrededor lo notaban menos el. El siempre tenía la cabeza en otro lugar, siempre preguntándose sí desinfectaron bien la lechuga, si el señor sentado juntó a el se dio una ducha por la mañana, incluso si yo traía puestos un par de calcetines limpios. Tenía un montón de defectos pero yo me negaba a verlos. Para mi era ideal. Ni si quiera la vez que casi nos asaltan en ese parque deje de pensar que era perfecto. Ni ante el hecho de que se había comportado como un niño asustadizo de 6 años que corre a esconderse tras las faldas de su madre, fui yo la que sacó las garras y se enfrento ante el malhechor y si no es por que le grite -corre!- Seguramente se hubiera quedado ahí pasmado con su cara fría y los ojos extraviados. Todos me preguntaban que era lo que veía en el, por que me parecía una persona interesante, que era lo que me atraía tanto de el. Y en verdad aún no lo se. Creo que a pesar de que era una persona temerosa incluso de su sombra me encantaba esa manera tan suya de relatar, narrar y escribir. Era magnífico. Increíble. Te hacia sentir todo con cada palabra, sus oraciones te acariciaban las sienes, se infiltraban en tu epidermis y se instalaban en tu libido llenándote de éxtasis. Y así como era tan placentero escucharlo declamar un poema, los cuentos que surgían de su cabeza eran meras tristezas y dolencias. Historias aterradoras y nefastas. Donde rara vez alguien resultaba vivo o si quiera ileso. Creo que lo que hacia que sus relatos tuvieran tanto poder emocional y tanta carga de sentimientos de ese tipo. Era qué el mismo vivía atemorizado de todo. Volteaba paranoico cada 5 segundo a su alrededor para ver que nadie lo siguiera, antes de sentarse analizaba el asiento para no caer o enterrarse algo. Quiero pensar que no siempre fue así, que hubo una época en la que era una persona tranquila, despejada y espontánea. Que no vivía vigilando y analizando todo. Pero tal vez fue esas ganas de el de escribir literatura de terror lo que lo había hecho mirar el mundo con ojos de miedo, buscando inspiración en todas partes. Desde las ardillas de los árboles hasta el movimiento de las nubes. Todo lo que lo rodeaba era un lienzo listo para ser escrito en letras escarlatas por la sangre de sus personajes, negra como el alma de sus antagonistas y gris como la abrumada mente de las víctimas. Escribo esto sobré el por que siempre tuve la incertidumbre de que algún día llegara alguien a tocar a la puerta del pequeño apartamento en la planta baja del edificio en el que vivíamos, todo esto por que sí había un terremoto podríamos salir primero y tener más esperanzas de vivir, y me dijera que mi querido esposó estaba muerto. Que había fallecido instantáneamente por un susto tan grande que le detuvo el latir del corazón. Pero creo que eso nunca sucederá, creo que el nunca va a morir por que vive generando terror a sus lectores, vive en los tintes de sus libros, en los gritos de madrugada, en las historias de fogata que cuentan los adolescentes. En todas esas cosas que a la gente normal atemorizan. Por eso creo que yo moriré primero. Y no creo que sea por un susto, pues soy la esposa de alguien que vive para generar miedo y todo desde el susto más sencillo al miedo más insano todo, lo he experimentado, tal vez muera por falta de sensibilidad al miedo, pues eso a generado. Se que cuando la muerte se presenté ante mi la recibiré tranquila y somnolienta lista para irme y sólo tengo una cosa que decirle a la señora muerte -Ni siquiera tu, puedes matar a los literatos del terror-.














