(somos)
Que rico sabe la vida cuando no te preocupa nada, pero a ti a veces te preocupa todo, incluso yo, la mayoría de las veces yo, te molesta verme con las medias rotas y los tenis sucios, con la playera abierta y el cabello enredado, con los labios secos y rotos pero llenos de humo, con la boca seca pero empastillada y quejándome siempre de la escases de agua y pastillas y presencia, te preocupa tu trabajo y el pan que pones en la mesa, mi beca ya no es suficiente ya no deja, te preocupa tu futuro, te preocupan las peleas tontas que tenemos por la mañanas para terminar enredando las piernas y mordiéndonos los labios levantando la bandera blanca. Pero a mí no me preocupa ninguna de esas cosas. No me importaba la ropa sucia o los platos rotos, los recibos de luz, agua y cable, los cestos de ropa sucia, el refrigerador sin comida, no me importaba nada de eso porque quería estar contigo, siempre contigo a todos lados contigo, enajenada y enloquecida por el sabor de tus costillas, de tus labios de tu piel de tus manos cuando me mimas, no me importaba nada de eso si vivía contigo, recorriendo la ciudad y besándonos en el metro, llorando por los chistes viejos, arropados viendo cine de arte, en los museos paseando, a las palomas correteando, pero a ti te preocupa, mi salud, lo baja que estoy de peso, lo mucho que escribo y pienso de nuestra relación, te preocupa el viejo sillón que está en el basurero, te preocupa la yo que llora en las noches, te preocupa verme vomitar y borracha hasta la inconsciencia, a veces me pides que me vaya, a veces he pensado en irme, a veces suenas serio, a veces solo pareces un chiste, a veces me besas a veces me empujas, pero siempre te preocupas, creo que la razón de tus pesares en su mayoría soy yo pero también de tus placeres. Soy veneno y antídoto. Somos la cura y enfermedad del otro. En esta lacerada ciudad que promete devorarnos sino lo hacemos nosotros primero, terminaremos rotos e infatuados, drogados y agotados de tanta preocupación y dolor, esto ya no se llama amor, o si, no sé, quédate siempre al lado de mi ser, o mejor vete corriendo. O me iré yo.
-No te vayas- Entonces me besas y todo acaba mal porque vuelve a empezar.
















