Pedaleaba por las calles de la ciudad con cierta prisa, tenía diez minutos de retraso y no podía permitirse llegar tarde a Biología de nuevo. Sus calificaciones eran excelentes, pero la idea de que el profesor tuviera un mal concepto de ella la aterraba. Iba aún algo dormida, por lo que no vio un pedazo de vidrio en medio del pavimento. Sin querer, pasó por encima de este y eso provocó que la rueda delantera de su bicicleta se averiara. Soltó un pequeño grito antes utilizar los frenos y detenerse en seco; por suerte no había chocado con algún coche o peatón durante su pequeño accidente. Pero la bicicleta estaba estropeada. Murmuró una maldición y la arrastró hacia la vereda, donde se dispuso a asegurarla a un poste de luz. Ahora debería caminar, a menos que encontrara alguien para llevarla. Escrutó los rostros de las personas en busca de alguien conocido sin demasiado éxito.








