Estamos a un día del experimento social, aún nos queda terminar el armado del muñeco. La verdad 360 bolsas son un montón, pero con buena música en el fondo va casi solo…..
Después de habernos adelantado a idear durante la primera fase y luego de haber investigado bien y realizado las encuestas a nuestro público objetivo, ahora sí llegamos a la etapa de idear en su tiempo correcto. Para recordar, así fue como re-definimos el problema:
Nos reunimos con los integrantes del equipo para hacer un brainstorming. Durante 15 minutos todo el equipo anotó en un Post-It una idea para una posible solución del problema planteado. Creo que puedo hablar en nombre de todos los integrantes que en un principio se nos hizo difícil encontrar nuevas ideas, ya que seguíamos muy enroscados con la primer idea de la fase 1.
Dentro de las ideas más interesantes que identificamos se encuentran: una campaña, una tienda pop-up, un experimento social y un evento. Al final llegamos a la conclusión de combinar algunas de éstas ideas dentro de una campaña en la vía pública, constituida por dos vertientes. Por un lado un experimento social, que usa el humor con la finalidad de aumentar la concientización sobre la contaminación plástica y por otro lado facilitar el acceso a bolsas re-utilizables por parte de las personas.
La idea consta en crear un disfraz de un monstruo hecho de 360 bolsas plásticas, la cantidad promedio de bolsas usadas por persona anualmente en Uruguay. Este monstruo busca la interacción con las personas en el lugar de acción (Plaza de Cagancha y Av. 18 de Julio) llamando la atención de estas, persiguiéndolas, sentándose al lado o sorprendiéndolas. Para que el monstruo no parezca solamente un loco dentro de una traje de bolsas, éste lleva un cartel consigo que resume y explica la situación en pocas palabras. Así es, que esperamos poder aumentar la conciencia a través del humor.
Para comprobar si la acción tuvo éxito es importante generar luego del contacto una instancia en la cual podemos obtener una devolución por parte de las personas, haciéndoles una breve encuesta, para obtener así un feedback de la acción y su impacto generado.
En caso que la acción tuvo el impacto deseado se plantea la pregunta si las personas ya usan bolsas re-utilizables y si estarían dispuestas a usarlas. En caso afirmativo entregamos una bolsa re-utilizable de regalo, personalizada con un diseño gráfico para incentivar a las personas a cambiar sus costumbres sobre el uso de bolsas plásticas.
La presentación completa de la tercer fase la pueden encontrar aquí.