Una vez terminados los registros, fui armando la organización del libro e iba probando armarla para poder visualizar mejor.
Cuando quedé satisfecha con el orden al que llegué, me dispuse a armar digitalmente las hojas A3 de los pliegos, el insert y las postales.
[La última imagen está suelta porque requería un tipo de impresión diferente al resto del pliego al que pertenece]
Las dos caras del insert y las postales:
Luego tocó probar la impresión y cómo armar el archivo de forma correcta. La prueba que hice salió bien, por lo que no tuve mayores inconvenientes.
Para imprimir las hojas elegí un papel blanco inclinado hacía un color manteca, no estoy creo que ese sea el color correcto, de 120g y una hoja negra de 120g para imprimir en negro sobre ella. Imprimí el insert en hoja de calco, porque me interesaba jugar con las transparencias, y las postales en opalina 200g, no estaba muy convencida con esto ya que esas hojas tan blancas no se correspondían con el resto de la publicación.
Después de cortar los márgenes de las hojas, un dolor de cabeza cortar aquellas que no eran al corte, me puse a pensar en cómo integrar el sobre para las postales, la tapa y la contratapa iban a ser lisas ya que el papel/cartulina que empleé es encofrada y la textura no me permitía hacer transfer tampoco.
Casi me olvido de los rótulos diseñados para que estén integrados en la publicación, intenté traspasarlos con una hoja de calcar pero no funcionó.
Entonces los digitalicé junto a las postales para imprimirlas mañana, martes. Quizás no respete el gramaje pedido para las postales pero prefiero priorizar a la pertenencia con el resto de la publicación.
Ya es martes, yupi, volví a imprimir las postales, pero como el gramaje del papel era igual al de los dobles decidí pegarles otra capa del mismo papel por detrás, aproveché que en la hoja quedó un gran excedente.
[Completamente odioso y malo para mis nervios terminar el trabajo menos de 2 horas antes de la entrega, no recomiendo]