¿Cómo se resiste al dolor?
Por muchas noches me hice esas preguntas.
Pasaron los días y las huellas que dejaste en mí, marcan mi vida, mi amor.
¿Cómo se resiste el llevar el alma marcada por un autor fugitivo?
Se que hiciste de mí -con tu partida- una mujer más fuerte, porque me obligaste a mirarme al espejo, y a enfrentarme conmigo misma, pero fueron muchísimas las veces que me pregunte,
¿Cómo se resiste, cuando la persona que más amas en el mundo no puede ni tolerate?
¿Cómo se resiste, incluso, el rechazo, la falta de abrazos y la casa vacía?
Me llene de preguntas, y lo único que quería era llamarte y susurrar
"Mi amor, decime cómo se resiste, por favor"
Porque siempre fuiste mi más grande motor, y me impulsabas diciendo:
"Sos la persona más fuerte que conozco y todo está en vos"
El recuerdo de tus palabras retumbo en mí por días, mientras miraba de frente a la soledad y negaba con la cabeza en plena oscuridad.
Me desarmaba, una y otra vez
Me perdí, incontables de veces también.
Hasta que una noche, perdida y sin fuerzas,
Ahí, fue cuando entendí todo.
Paradójicamente me enseñaste a ser más fuerte, a poder sonreír cuando todo mi interior quemaba y consumía.
Esa es la huella que elijo tener más presente.
Gracias mi amor, por darme la prueba mas difícil de todas, me dejaste completamente en ruinas y de cada pieza estrofiada nació la mujer que soy hoy.
La mujer que te va a amar cada día de su vida. Hasta el último.
Es inevitable, te conozco demasiado. Yo a vos te vi, proclamandote humano.
Por eso, también sé, que en engañar sos un actor de primera.
Te querés mostrar con un corazón desinteresado y yo me río, porque no hay manera de que me crea eso.
Tenés el corazón más puro y sensible que haya conocido, pero te obligas a camuflarte.
Cómo esa sonrisa donde no se te arrugan los ojitos ni aparecen tus hoyuelos.
Esa sonrisa que pones para engañar y que yo sé de sobras que no está ni cerca de ser la real, porque me volví experta en leer tus gestos y en tu forma de actuar.
Cuando no podés manejar una situación, escapas, de todo lo que te rodea, incluso de vos mismo.
Te juro que sé, que si luchas, si resistís, triunfas.
Vos tenés todo para ganar, te falta saberlo nada más.
Lo aprendí una de las tantas veces en las que clavaste tu mirada en mí, porque cada vez que te miraba a los ojos y conectabamos, lo entendía todo.
Quizá por eso, no te ateviste a mirarme a los ojos una última vez. Sabías que tú actuación iba a caer.
Ojalá el día que vuelva a mirarte a los ojos, todavia te pueda leer,
Y espero que no me digan que estás perdido, sino en paz.
Cuando nos conocimos coincidíamos en algo, los dos estábamos absolutamente perdidos. Jamas sentimos que pertenecíamos a algún lugar, al contrario, sentíamos que no encajamos en ningún lado, entonces los aferramos al otro. Con una fuerza arrasadora.
Fuimos nuestro lugar en el mundo, y ojalá nunca te olvides de eso.
Conocerte fue el amor y el aprendizaje más grande, y a pesar de que había momentos en los que sufríamos peligro de derrumbe, me quedo con el amor.
De lo único que me arrepiento es de no haberte abrazado, siempre, un poquito más.
Te voy a extrañar toda la vida, pero se que estás, igual, en mi. Porque llegamos a ser uno, de alma.
Gracias mi amor, por empujarme a ser la mujer que soy hoy.
Fuerte, independiente y llena de amor.
Después de tanto tiempo, tengo la respuesta.
¿Cómo se resiste al dolor?
Se resiste, trasformando todo lo que duele, en amor.