Barbarroja Pop Festival 2021
¡La hostia! ¡Cuánto tiempo!
¡Pero bueno! ¿cómo están esas caritas guapas? ¿Qué tal este año sin leernos? ¿Qué ha sido de vosotros? Seguro que estáis más guapos que antes, nos jugamos algo.
Madre mia, ya no nos acordamos ni de cómo se hacía esto. Después de un año y pico sin escribir (exactamente desde el 23 de Abril de 2020) ya no sabemos ni lo que os contábamos antes por aquí.
Resulta que la vida se paralizó en marzo de 2020 (ellas, descubriendo America, ¿eh?) y claro, con ello nuestra vida festivalera y nocturna. Bueno, realmente se paralizó prácticamente nuestra vida, porque de la noche a la mañana nos vimos metidas en una vorágine de malas noticias, terror, infinidad de trabajo y cero ocio. Todo se volvió negro, y la vida cambió.
Pero vamos, que hoy no hemos venido a contaros nuestras miserias porque no hay necesidad de escuchar mas mierda, para que vamos a engañarnos. Nosotras hoy hemos venido a hablaros de una cosa que nos hace tremenda ilusión. Hoy venimos a hablaros de UN FESTIVAL.
¡Búa! Nos tiemblan hasta los dedos de los pies de la emoción que nos causa escribir esto: F-E-S-T-I-V-A-L. Con todas sus jodidas letras, ¡claro que sí!
Porque aunque la vida después de una pandemia nunca será igual que la previa, las cosas como son, siempre podemos retomar las buenas costumbres, y la música, como todos sabéis, siempre es bien, y la cultura como concepto mejor.
Ya disculpareis si el post de hoy es flojito, pero es que claro, hay que entender que después de casi dos años de parón de festivales nos cuesta escribir una vida. Bueno, vamos a ser sinceras que aquí hemos venido a serlo. El año pasado (en Septiembre 2020 para ser exactos) estuvimos en un festival pero no escribimos un post al respecto.
Lo sentimos, pero queríamos disfrutarlo a tope y no nos apeteció estar pendientes de tener que escribir luego, lo sentimos infinito (la verdad es que no porque nos lo pasamos genial, pero queda feo decirlo)
Venga, que ya empezamos con las viejas costumbres de enrollarnos y no hablar de lo que toca, si es que hay cosas que nunca cambian.
Hoy, por fin, venimos a hablaros del primer festival de la temporada y, gracias a los cielos, no el último.
Hoy os vamos a contar como lo pasamos en el Barbarroja Pop Festival de Cintruénigo (Navarra)
Os ponemos en antecedentes. Nosotras íbamos a pinchar en el Barbarroja de 2020, pero como no pudo hacerse, nos volvieron a llamar para este año.
Por temas variados que no vienen a cuento este año solo podía ir uno de los Fantasmas Amarillos, pero iba la mar de bien acompañada junto a Alex Curreya.
Asi que el viernes 18 de Junio poníamos rumbo a Cintruénigo. Todo empezó un poco con prisas porque teníamos que trabajar por la mañana y llegar a tiempo para montar el equipo y abrir el festival.
Sobre las 18 horas aterrizábamos en la ciudad navarra, con muchas ganas, mucha ilusión y muchísimos nervios. Después de un año prácticamente sin pinchar enfrentarnos al escenario más grande en el que habíamos pinchado nunca y ante 400 personas, se nos presentaba como un reto complicado (al fantasma, quiero decir).
Tras el primer shock al ver el pedazo de escenario que habían levantado en tiempo record, descargamos todo el equipo y nos separamos. Alex se quedó montando todo y la que está detrás de estas líneas se fue al hotel.
Chapa y pintura a toda leche porque íbamos justos y para el recinto. Desde aquí agradecer a los grupos que estaban esperando en la recepción del festival y que me dejaron colarme para hacer el Check-In porque no llegaba. Dios os lo pague con muchos festivales, mucho alcohol y cero resacas.
Una vez en el recinto, hicimos inspección del mismo y ¡madre mia!, aun no nos explicamos como montaron semejante despliegue en el poco tiempo que tuvieron. Nuestra más sincera enhorabuena a toda la organización.
El recinto constaba de un escenario bastante grande y luego grupos de sillas (según el número de gente en cada grupo hasta un máximo de 5) alrededor de unas mesas bajitas hechas solo para el festival, de lo mas curradas, con una pequeña luz debajo de ellas.
Además había varios camareros que hacían llegar la bebida a los asistentes, sin tener que levantarse para poder respetar todas las medidas de seguridad.
Tras las pruebas de sonido de Rigoberta Bandini y Solo Jons y después de comprobar que tanto nuestro equipo como el de Dj Cut funcionaban correctamente, se abrieron las puertas y empezaba nuestra sesión de inicio.
Mientras iban colocando a cada uno en su sitio (previamente asignado) nosotros pusimos 6 o 7 temas para ir animando el cotarro. Un poquito de indie pop para ir calentando siempre está bien.
Una vez estaba ya más de la mitad del público y las cervezas y demás bebidas empezaban a correr, comenzaba el concierto de Solo Jons.
El polifacético artista, acompañado a las mil maravillas por Pablo Gimeno, dio una auténtica lección de lo que es un set de música electrónica fresca con múltiples instrumentos y sintetizadores, sin un fallo y llevando al público a su son en todo momento. Un grandísimo concierto que encandiló al público allí presente y a nosotros.
Tras ellos, era el turno de Dj Cut. El Dj local no defraudó con su sesión de indie internacional, mezclado con electrónica y unos pequeños toques de techno que mantuvieron al respetable en el punto perfecto antes del plato principal de la noche.
Pero antes de hablar del concierto estrella del viernes, os vamos a contar mierdas, que ya sabéis que nos gusta.
Bueno, resulta que al final de la sesión del gran Dj Cut nos entró hambre (y sed, pero eso era porque no nos quedaba cerveza en el vaso) y nos encontramos a nuestros amigos de Solo Jons que nos informaron de que teníamos camerino. Sí, sí, como las divas de España oiga, ¡ni que fuéramos nosotros famosos o algo!, pero ahí estaba, un camerino con nuestros nombres (y el de Solo Jons y D Cut, of course) y nada, nos hizo una ilusión enorme, porque yo que se, estas cosas molan ¿no?
A lo que voy que me disperso. Total, que entramos, y había una mesa con hielos, vasos, patatas fritas, frutos secos, alguna cerveza, un par de botellas, y bocadillos. Las bebidas estaban abiertas y los bocadillos sin tocar, y vosotros pensareis “pues lo normal ¿no?” PUES NO. Vamos a ver, en qué cabeza cabe que haya una bandeja entera de PUTOS BOCADILLOS DE BACON y nadie los haya probado a las 10 de la noche cuando llevábamos bebiendo cerveza desde las 7 de la tarde, ¿alguien me lo puede explicar? Yo, por supuesto, me lancé como una loca hambrienta (que es lo que era) y me comí prácticamente dos bocadillos de un solo bocado cada uno. Igual vosotros no me entendéis, pero yo se que el otro fantasma sí y por eso nos queremos jajajaja.
Bueno, la gente que allí estaba tampoco me entendió, pero es que estaban buenísimos los bocatas y era un auténtico sacrilegio dejarlos enfriar ahí (Alex da fé)
Una vez llenado el estomago, nos subimos a ver el concierto de Rigoberta Bandini. Si os soy sincera, las canciones de Rigoberta me gustan, pero no tenía muy claro si el concierto me iba a gustar.
Total, que decidimos salir con nuestra última cerveza en mano (había que pinchar luego y guardar un poco las formas era lo que tocaba) a la zona donde estaba el público para disfrutar del concierto como todos.
Rigoberta salió entre aplausos y vitores. Había ganas, muchas ganas de verla y de bailar y ella y sus tres compañeros de escenario lo sabían asi que salieron con todo, a ganar desde el minuto cero, como se juegan los partidos importantes y empezaron directamente con uno de sus temazos más conocidos “In Spain We Call It Soledad”
Y ahí, desde ese mismo instante en el que empezó a cantar, nos atrapó. Todo el mundo se volvió loco, todos nos rendimos a sus pies y todos bailamos a su ritmo. Vaya maravilla de concierto, desde el primer minuto hasta el último. Rigoberta tiene una voz envidiable, la cual ya pudimos ver en el ensayo y sus directos son una fiesta continua. El concierto fue brutal, y las ganas que tenía el público de un concierto así, de bailar, de disfrutar y de ser felices, hicieron de esa hora la mejor de las que recuerdo en los últimos tiempos. Tanto es así, que tuvieron que salir tras “Two Many Drugs” con la que finalizaban el concierto a volver a cantar la primera canción. Fue fantasía en estado puro.
Y con el público entregado nos tocaba salir a nosotros. Y claro, había que mantenerlo arriba asi que empezar con Chimo Bayo nos pareció la mejor opción. Lo dimos todo en la sesión, teníamos ganas de pasarlo bien y que el público también disfrutara y lo hicimos lo mejor que supimos, con “show de baile” incluido (mis disculpas por el ridículo que hice pero que queréis que os diga, tenía unas ganas infinitas de fiesta y me salió solo)
Lo cierto es que tuvimos que parar un poco antes de lo previsto por temas de seguridad y de horarios, pero el rato que pinchamos nos lo pasamos como unos enanos y esperamos que los que estuvieron allí viéndonos también.
Sobre las 23:35 horas el festival terminó y la gente empezó a salir. Nosotros bajamos eufóricos del escenario, con ganas de seguir bailando y disfrutando de la música, pero no podía ser. Tras recoger y tomarnos un par de cervezas más y una bolsa de patatas fritas entera porque los bocadillos habían volado, nos fuimos para el pueblo a ver que se cocía, pero nada, ya estaba todo el pescado vendido y los bares cerrados, así que tocó recogerse al hotel mientras chispeaba un poco (menos mal que el tiempo nos respetó hasta entonces)
Y poco más que contaros queridas, que al dia siguiente tocaban Los Flamingos y Second y nos habría encantado quedarnos a verlos porque sabemos de buena tinta que fueron unos conciertazos pero, había que regresar a nuestro hogar.
¡My god! No recordaba lo pesada que podía llegar a ser escribiendo estos post, que alguien me lo recuerde de vez en cuando para no daros tanta chapa, que tenéis que tener los ojos ya que os hacen chiribitas de tanto mirar la pantalla
Bueno queridas, que os queremos infinito, que os hemos echado de menos hasta puntos insospechados, que hemos venido de nuevo para quedarnos, que la pandemia no ha podido con nosotras y que este verano va a ser la leche, que ya nos toca.