Paz
Ayer almorcé con una amiga que me comentó que una de sus publicaciones en Facebook se transformó en un ring mexicano. No hay nada que deteste más que abrir esta plataforma y encontrarme con gente peleando por lo que sea, usualmente asocio redes sociales con reencontrarme con amistades, ver memes divertidos, informarme de cosas que no muestran en las noticias, ver las recetas que mi mamá comparte o simplemente ver fotos. No le doy a mis contactos la responsabilidad de entregar profundidad y gran contenido en sus publicaciones (si lo hacen, ¡gracias!), para eso nos juntamos y hablamos hasta las tantas de la noche sobre la vida y otras voláh. No recuerdo bien cuál era el conflicto con el post de mi amiga, pero personas que ella no conocía se permitieron utilizar apelativos que yo jamás repetiría ni diría a mi peor enemigo. Más tarde hablé con otra amiga que me mencionó y envió el link de un discurso de Elder Rasband que hablaba del albedrío, la libertad de expresión y nuestra fe. Así que hoy en la mañana me dispuse a estudiarlo “Fe, justicia y libertad religiosa”, y me siento feliz de haber comenzado el día leyendo algo tan inspirador.
Quiero compartir mis impresiones sobre lo que leí y lo que veo que está sucediendo en mi entorno.
1. Me alegra haber crecido en un país que logró sobreponerse a un evento histórico que limitaba nuestras libertades y hoy poder disfrutar de democracia. Creo que esto penetró fuerte en el carácter de nuestra idiosincrasia y todavía estamos atrasados y carentes en muchas áreas; sin embargo, ver a mis alumnos desarrollarse y compartir su proceso de aprendizaje me da esperanza que no tienen miedo a estar equivocados, se expresan con una personalidad que yo tuve que aprender, no se me dio naturalmente.
2. Me preocupa que en el nombre de la libertad de expresión la gente se sienta con el derecho de juzgar a otros. Creo que por las garantías que ofrece la sociedad en que vivimos, nos empoderamos en criticar, ofender, insultar a quienes piensan y viven diferente a nosotros.
3. Soy mormona y hace 15 años ese status era muy diferente al que tengo hoy. Mis amigos nunca me presionaron a hacer nada que yo no quise, ni siquiera decían muchos garabatos estando cerca. No creo haber pedido ese respeto, pero agradezco la protección que tuve en mi juventud. Nunca nadie se burló de mí por vivir diferente. Sí hubo muchas preguntas y curiosidad y procuré tener las respuesta. Sin embargo, hoy en día ser mormona significa algo diferente. Ser miembro de mi iglesia para algunos es sinónimo de intolerancia y de un halo de superioridad, es incluso relacionado con discriminación.
4. A veces creemos que tenemos la razón y eso invalida la visión de otros. Es como si mi verdad no pudiera convivir con la de otros. No es lo que predico, pero es lo que veo. Mis alumnos saben que les enseñé la diferencia de actitud entre aceptar y tolerar. Hay amor de por medio.
5. La doctrina más importante que he aprendido en mi religión es: no sé el significado de todas las cosas, solo sé que Dios ama a Sus hijos.
6. Soy muy abierta a decir que tener familia homosexual ha remecido mis creencias, pero he encontrado respuestas y el equilibrio. No es algo que quiera abrir a discusión con nadie porque ha sido un proceso íntimo y no creo que exista una receta igual para todos, pero yo encontré mis medidas.
7. Tengo la idea que la creencia popular es que la libertad religiosa es aceptar que pueden existir todas las denominaciones, pero creo que tiene más que ver con que puedan coexistir.
Enumero todas estas ideas porque quiero hilar lo que aprendí de élder Ronald Rasband. Lo cito: “Nuestra sociedad se ha enceguecido tanto en su empeño por reparar la discriminación injusta contra un determinado grupo de personas que ahora está en peligro de crear otra clase de víctimas: las personas de fe, como ustedes y yo.” ¿Por qué está bien que aceptemos que TODOS tengamos los mismos derechos pero está mal que algunos practiquemos nuestra religión? No hay nada que yo profese y haga en mi vida cotidiana que denote discriminación hacia ningún grupo. Mi estilo de vida y mis decisiones no están motivadas por mi aversión hacia nadie, quizás hacia mis propios malos hábitos. No sé qué piensan que enseñamos en nuestras capillas. Pero al menos yo, siempre enseño del amor. Aplaudo a los personajes influyentes que se paran con sus causas y las defienden, que utilicen su influencia para hablar de sus verdades es lo que debieran hacer, en especial si son a beneficio de otras personas. Ese debiera ser el enfoque y no motivar el rechazo por las que son diferentes. El profeta Joseph Smith dijo: “Consideramos… que todos los hombres son creados iguales y que todos tienen el privilegio de pensar por sí mismos cualquier asunto relativo a la conciencia”, si ven a alguien de mi credo diciendo algo contrario a esto, es problema y doctrina de esa persona, y me avergüenzo porque tener albedrio es motivo de celebración, es un don y debemos respetarlo.
Es erróneo pensar que mi libertad de expresión, mis palabras tengan pase libre a destruir los ideales que otros han construido. Elder Rasband dice: “Creemos en crear un espacio para que toda persona viva de acuerdo con su conciencia sin infringir los derechos ni la seguridad de los demás.” Espero que en mi país sigamos creciendo en todas las formas de expresión. Que orgullo, por ejemplo, ver a Pablo Larraín ganar en el Festival de Venecia del brazo de Natalie Portman con la película Jackie; me encanta ver a tantos grupos diversos bailar mirándose en las ventanas del GAM y conviven con una armonía genial. Y así tantas otras formas artísticas con las que nos exponemos al mundo. Pero también espero que no alberguemos el odio y la intolerancia detrás de nuestras manifestaciones. Ojalá no fuera tan dura la lucha para que todos vivieran con los mismo derechos, pero cuando se van ganando ciertos espacios, que lindo sería que una sociedad entera celebrara. “Siempre debemos respetar la capacidad de las otras personas de elegir, y pedirles que nos traten con la misma cortesía. Cuando hablemos con otros sobre la libertad religiosa, debemos recordar siempre que podemos discordar sin ser desagradables.”
Mi vida y mis filosofías de vida son producto de mi crianza, mi educación espiritual y secular, de mis gustos, de mis capacidades y mis pasiones. Mi verdad se ve complementada con el entorno, y soy lo que soy en gran parte por la influencia de quienes me rodean. No quiero provocar a nadie con estas palabras, no espero ni un reply... solo quería expresar mis ideas.
https://www.lds.org/liahona/2016/09/faith-fairness-and-religious-freedom?lang=spa&cid=HP_TH_1-9-2016_dPFD_fLHNA_xLIDyL2-2_









