Mi cumpleaños y cumplir años...
No creo que existan muchas personas que amen tanto su cumpleaños y cumplir años como yo. Cada persona lo vive a su modo y a su ritmo; sé , por ejemplo, de algunas personas que se ponen en un modo melancólico, otras odian su edad así que reniegan y se escoden, sé de algunos que celebran por una semana, tuve una compañera de trabajo que faltaba al trabajo ese día (no pedía permiso, no avisaba, simplemente faltaba), incluso sé de personas que compiten consigo misma por número de saludos en Facebook (una vez esta persona me dijo este año tuve más de 100 saludos! Todavía me da risa), una de mis amigas iba a la playa el día anterior a su cumpleaños a meditar, es una pena que haya perdido esa tradición porque era genial.
No sé qué es lo que gatilla el tipo de cumpleañero en el que uno se convierta, probablemente se remonte a las celebraciones infantiles (mis papás eran los más adorables para celebrar, me decoraban hasta la pieza), puede que la estación del año afecte, y es muy posible que las personas que me rodean afectan a la atmósfera festiva. Aun así creo que no hay nada más importante que el hallar la emoción intrínseca de estar vivo un año más, evaluar lo que soy, lo que quiero ser y cómo esta celebración se constituye en una oportunidad, y simplemente regalonearme, celebrarme, y como dirían mis gurls: disfrutarme :)
Yo solo voy a enumerar algunas cosas que se han constituido en ritual los 6 de Septiembre y que hacen que cumplir años no sea más que diversión, alegría y un desafío.
1) Metas: tengo un cuaderno del año, y cada cumpleaños me pregunto qué más quiero incluir y lo anoto. No cumplo todo lo que escribo, pero sí me esfuerzo bastante porque mis ideas sean entretenidas. Algunas de las cosas que he hecho y que fueron metas de cumpleaños son: conocer Londres, bajar de peso (va y viene...), tomar clases de Francés, y ahora recientemente comprar una longboard.
2) Gratitud: creo que el 6 de septiembre es quizás el día donde más afortunada me siento. Estar de cumpleaños debiera ser una instancia para contar nuestras bendiciones, agradecer por las personas que nos rodean, valorar lo que hemos construido, o quizás solo agradecer por la torta y el azúcar. Vemos las noticias y no hay nada esperanzador, ver a niños sufrir con la guerra, ver cómo los animalitos se ven perjudicados por nuestra tóxica prácticas es motivo de soltar lágrimas, así que hoy es el día en el que doy las gracias a la vida y trato de comprometerme a hacer algo bueno por el resto.
3) Fiesta: estoy segura que me acuerdo de todos mis cumpleaños, desde los tecitos girls only, hasta los asados en la casa de Eleuterio, las pijamadas con helado, los de la V, las celebraciones sorpresa (el año pasado tuve una a otro nivel, insuperable quizás). Hacer algo en nuestro cumpleaños, por muy pequeño y austero que sea, es una instancia para reunir a la gente que queremos y pasar tiempo juntos. Recuerdo un cumpleaños donde no cabía nadie en el departamento, pero estábamos cantando con guitarra y tomando ponche de frambuesa y la sonrisa aparece naturalmente. Celebrarnos -siempre a nuestro estilo personal- hace que este día no sea como el resto de los días del año. Este es EL día del año que nos pertenece, los calendarios de toda mi gente deberían estar marcados el 6, porque me tienen que visitar, llamar, escribir, lo que sea (gracias Facebook porque la mayoría de la gente ya no marca calendarios).
4) Torta: hay que comer torta, siempre. El cumpleaños es la mejor excusa para escoger el placer culpable que nos merecemos. Soplar las velas igual es entretenido, por eso este año lo haré dos veces :/
5) Regalos: este es un ritual interesante. Yo me compro regalos cada año. ¿A quién no le gusta romper papel para abrir un regalo? ¿A quién no le gusta que la gente se caliente la cabeza por escoger algo apropiado para uno :)? Recibir regalos, independiente de lo que sea, es recibir el gesto de que alguien se detuvo en su rutina y pensó en mí. Además es un experimento re curioso, porque experimentamos de forma concreta cómo las personas nos ven, lo que la gente cree que nos gusta, nos asienta, nos falta. Sin querer ser cliché, siento que el mejor regalo que podemos recibir es tiempo, es presencia.
En lo personal, lo que más me gusta de un regalo es cuando es acompañado de una tarjeta, no las boto (como una de mis amigas hace jajaja), las guardo y atesoro.
6) Time off: esta ceremonia es muy importante para mí. Ya sea en la víspera, el mismo día o el fin de semana siguiente, me tomo un día para pensar, meditar, reflexionar, evaluar. No es algo muy elaborado, no me visto especial ni tengo un lugar predilecto, pero mirar al cielo y preguntarme si voy bien o si soy feliz es el motor para lo que viene después, y emerge orgánicamente. No puede ser que la vida sea estudiar para encontrar un trabajo con que pagar las cuentas. Yo estudié lo que quería saber, y trabajé 10 años en una ocupación que es loca pero mágica, y por primera vez en mi vida estoy en un cumpleaños sin saber qué es lo que me depara el futuro, pero estoy ansiosa por tener este momento íntimo dónde sé que surgirán ideas, nuevos sueños, y por supuesto tareas.
Tomarse un día al año para pensar en un mismo es lo mínimo que podemos regalarnos. Hay cosas que no podemos dejar al azar, por muy exótico que sea llevar vidas en modo improvisación. Hay cosas que necesitan de un plan, de un mapa y tenemos que aprender a hacerlo nosotros mismos. Dios es una pieza clave para mí, pero no puedo dejarle a Él lo que sé que es MI responsabilidad.
No creo que sea narcisista este vómito de palabras, porque es 6 de Septiembre, cualquier otro día sí, pero hoy es mi día y I’m a grown woman and I can do whatever I want (sí estoy citando a Beyoncé que resulta ser virgo como yo, y estuvo de cumple hace solo 2 días, ella celebró con Obama y Hillary, yo celebraré con mi familia y mi pandilla).







