Me gusta llegar cuando los corazones solitarios respiran lento. Hay silencio, la calma se mece suavemente entre los lirios que le cantan a la noche, se escuchan los murmullos de sus voces mientras se encienden los corazones de las estrellas que ríen. Duermes, encanto de mi vida, y es tan pacífico mirarte, es tan dulce sostenerte en mis brazos que los ángeles sacuden sus alas para llover sobre ti la pureza de sus plumas. Las caricias sutiles sobre tu piel, los besos suspirados en tu boca... y mi sonrisa prendida de tu existencia.
Maru

















