Black Friday. Muchas empresas emplean este término que se cuece durante toda esta semana en nuestro cerebro, cual husmeante sopa removida por aquellos poseedores de una enorme cuchara. Pero, ¿Friday no es viernes? Eso pensaba. Tendré que revisar mi inglés porque la cosa va para mucho más allá de un día. Aprovechan la voracidad de nuestra dopamina que despierta furiosa por la insistencia comercial, para hacernos comprar, comprar y comprar... Pero la dopamina se desvanece en un segundo, se acaba la felicidad justo en el momento de pagar. Ok. ¡Orgasmo comprador! ¡Misión cumplida! La sopa se evapora semidifusa en nuestro pensamiento. Y el Black Friday sigue sobrevolando a ras de suelo. Entonces, pensamos: ¿de verdad son reales los descuentos? ¿Inflan unos precios y desinflan otros para enredar nuestra predispuesta cartera? Andas con ojo con las trampas que nos preparan los cazadores en busca de presas. Sí, hay ofertas reales, no lo dudo, pero tal vez menos de las que pensamos. ¿Black Friday, o Black Fraude? #blackfraude #blackfriday #rafaelbeldaros #rafabeldaros #rafitiescomentario https://www.instagram.com/p/B5dVrQLiAyw/?igshid=1hf7m646pnv6c