A mis gatas no les he contado mi historia, pero por si deciden leerla a escondidas:
Yo nací en Bogotrash, la coqueta. Crecí bien crespa y medio verde en Sopó. El colegio fue un visaje que en algún punto pude manejar, hasta que me enamoré...me besé con personas porque sí y rompí un par de corazones. Los clichés de siempre iban y venían; ahora extraño tomar ron y polas los martes en el parque de al frente de la universidad con Andrés, las notas ocultas en la Luis Ángel y los «tequiero» en la estación de Transmilenio.
Llegó el 2020 y todo se puteó.














