Perder el corazón en sendas sin salida
por pensar que un buen amor quizás llegó a tu vida
y esperar aquella vez
cuando el sol quiera amanecer
detrás de la silueta de un ombligo
que te obligue a estar contigo
para no dejar caer
los estribos de la sensatez,
porque por más que todo brille en su piel
es la noche la que verás caer
cuando extraviado y sin razón
busques su sobra en rincones de a montón.
















