parte de un poema que me gustó la otra vez escrito por scarlett flores
seen from China
seen from United States

seen from Brazil
seen from Canada
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from China

seen from Türkiye

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Brazil
seen from Brazil

seen from United States

seen from United States

seen from Netherlands
seen from Belgium
seen from Belgium

seen from United States
parte de un poema que me gustó la otra vez escrito por scarlett flores
karlita no olvides quererte mucho, mucho más
little flowers i thought were incredible
pero lo que más me asombra
es que ya paré de recoger el escombro que quedaba
decidí cambiarme de casa
descubrí que no daba nada limpiar lo que quedó
si nadie iba a apreciarlo
(ni) siquiera (yo)
si nadie iba a habitar por ahí
e incluso si me he mudado, dejé de esperarte en mi hogar
ya puse mis propios adornos
y en la puerta llegó un regalo de bienvenida
un regalo de mí para mí
una esencia color índigo llamada mi aura
que por cierto esparcí por toda la casa
y finalmente siento que es donde debo estar
incluso la tristeza se siente cómoda por acá
ahora vienen personas a visitarme pero he decidido tener un lugar propio
así no me hacen la misma jugada que una vez perdí
pero descuida, que no es que tenga miedo
de hecho creo que me volví más valiente y segura
te dije y lo sostengo: "soy más de lo que pudiste ver y destrozar"
la niña ahora se llama por mi nombre y tiene a alguien que la proteja
.
también he descubierto que mi poesía no te la habías llevado,
se había escondido en el sótano de cosas suprimidas a la fuerza,
pero ya la saqué de ahí
(aunque me ha costado trabajo sin promesas rotas,
abrazos vacíos
y palabras escritas con tinta base agua)
tengo muchas ideas nuevas que estoy tratando de enseñarle.
ah,
te puedes quedar con mi polvo de recuerdo si es que te hago falta
para que no vengas y me busques en un buen rato
o hasta que encuentres mi nuevo domicilio
es que se me ha acabado la tinta para escribirte,
y las neuronas para pensarte
hoy siento que te quiero un poquito más
hace mucho que no tenía a alguien tan saludable para mi estabilidad en mi vida
últimamente me he olvidado mucho de ser y solo estoy
pero sigo y cuando vuelva seré mejor
y más fuerte
me entusiasma
En el transcurso de esta semana desaparecieron a 5 estudiantes en mi ciudad. 3 estudiantes de cine de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) y una (que afortunadamente ya encontraron) de psicología de la Universidad de Guadalajara. Otro de ellos, un conocido del mismo lugar de donde yo vengo. Un año menor que yo (tengo 19 años), estudiante de medicina, también, de la Universidad de Guadalajara.
Y nunca lo había sentido tan real y cercano como ahora.
Y me da impotencia y rabia, porque se siente la empatía. ¿Pero realmente se necesita que le pase a alguien cercano, a un conocido o familiar, para hacer algo? ¿Para abrir los ojos?
Yo nunca le hablé, pero se veía un buen chico. Nunca lo vi hacerle daño a nadie, o siquiera burlarse de cualquier otro. Él no le hacía daño a nadie. Un niño callado y serio juntándose solo con sus amigos. Y ahora está desaparecido. Y ahora su familia no duerme porque solo quieren salir a buscarlo y abrazarlo y decirle que cómo la pasó. Y ahora sus amigos se preguntan dónde y cómo estará.
O si estará con vida.
Todos tenemos esperanza que lo esté.
Duele saber que se vive en un mundo tan podrido donde desaparece gente inocente, gente que no puede defenderse y gente tan vulnerable como nosotros los estudiantes. Donde el gobierno no toma medidas a pesar de lo qué pasó con Ayotzinapa. O lo qué pasó en el 68, o matanzas y secuestros de quién sabe cuántas guerras más. Porque sí, arman guerras.
Pero el ciudadano no calla. Porque el pueblo no cruza las manos, porque queremos respuestas, los queremos con vida. Porque es injusto y porque no lo merecemos.
Porque merecemos poder salir a la calle para ir a estudiar para nuestro futuro, para nuestros proyectos de vida, poder levantarnos de la cama con nuestros esfuerzos y la motivación que nos hace salir de ella. Salir sin miedo, miedo de no regresar a casa, de no poder ver otra vez más a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestras mascotas o compañeros, o profesores. No poder llegar a dormir a nuestra cama o a comer en una mesa. Tener que dormir quién sabe dónde y comer quién sabe qué, con la preocupación y la incertidumbre que te rodea. Y no poder hacer ni madres, ni siquiera un puto último adiós, porque te prohibieron la libertad.
El cruzar la puerta de tu casa y no saber si volverás a entrar en ella porque quién sabe si alguien más decida por ti que no volverás. Tener que avisar a dónde vas, con quién y cuánto vas a tardar para que estén al pendiente. Tener mensajes de mi hermana diciéndome que esté en comunicación, porque yo vivo sola, fuera de mi casa materna para venir a estudiar, diciéndome que me ama y que me cuide mucho. Que avise si veo algo sospechoso, o les toque a los vecinos. Que no salga tarde, y que pida Uber en vez de irme caminando.
¡Pero si también en Uber han desaparecido personas!
Y así están las cosas, y parece que el gobierno da la espalda. Pero nosotros ya nos cansamos. De callar por miedo a que nos pase lo mismo, de tanta delincuencia, de tanta inseguridad que también el mismo pueblo permite, siendo cómplice de ello o causándolo nosotros mismos, siguiéndole la corriente a partidos corruptos o al crimen organizado por miedo a que nos pase lo mismo, corrompiéndonos. No educando a los niños para una vida justa y consciente, poniendo malos ejemplos o considerando esto como ya normal porque "a cada rato desaparecen personas" y pues "y qué, yo no los conocía", "en algo debió estar metido".
Nos falta empatía.
Nos falta luchar, nos falta abrir los ojos y desatarnos todos de las manos y dejar de callarnos la boca por vergüenza o lo que sea que nos limite.
Porque no solo es lucha contra el feminicidio o la corrupción. Porque hay gente desaparecida, estudiantes inocentes que solo hacían un maldito proyecto escolar, que solo iban camino a la escuela o venían de ella.
Estudiantes que SON EL FUTURO DEL PAÍS.
¡BASTA DEL MIEDO Y TENER QUE CALLAR!
Se lucha para alzar la voz, para que Ulises, Marco, Daniel y Salomón aparezcan, y aparezcan con vida.
Porque también somos estudiantes.
Porque también somos ciudadanos.
Porque también somos humanos.