LA VÍA DE LAS ARTES
18:25: Me cubro con la capucha negra, estoy lista para salir. Cruzo el boulevard, llego al parque y observo la tierra, sorprendentemente se encuentra húmeda. Camino cerca de los palos borrachos, los algodones se ven pulposos dentro de sus vainas. A mi derecha en un radio de 48 grados sobre la loma principal visualizo a el primer sospechoso del día. Corrijo, altamente sospechoso. Lleva puesto un yoguin azul, muy desgastado y sobre su cabeza una capucha como la mía, pero esta es de color rojo furia. Lo que más llama la atención de sospechosidad es su caminar errante y pausado. Con sus zapatillas, estimo sean ribuk o son naik, dibuja círculos en el barro. Le siguen los perros callejeros de la cuadra, siempre quiero hablarles a esos perritos, sobre todo al barbuncho peli largo que nunca me da ni la hora, pero a él, le siguen con mucho entusiasmo. Rápidamente el sospechoso acelera su caminar y se pierde en la gota del parque. Lo último que veo son las colas de sus compañeros perrunos que se asoman entre los pastizales como antenas. Sigo caminando, me escondo entre los pabellones que nombran la memoria en sus paredes. 18:40: Vuelvo para mi hogar y veo a la segunda sospechosa: - Buenas tardes. ¿A qué hora se está escondiendo el sol? Le consulto - Todo desde la cuarentena me parece más raro, hace dos días que el sol comenzó a chocar contra mi balcón pero calculale que tipo 19:30, no quiero mentirte. Me informa. Le digo que muchas gracias y ella sigue su camino por el sendero de cemento. Esquivando el barro.
18:45: Lxs detectives nos volvemos a conectar y volvemos a pautar un nuevo encuentro para pulir nuestros informes.
















