11:11... Número sagrado de infinitos inicios y finales... cuando te encuentras a la orilla del abismo y te das cuenta que puedes apreciar el inicio y el final, justo ahí, en medio de esa separación de conjuntivos indescifrables aún subyace la necesidad de observación, que en este caso no eran más que las personas que recién iban despertándose para apreciar las horas de la mañana, no eran las 11:11...
P´D.::. Agradecimientos especiales a Emm 'Granshtaein´ por las Pijamas.











