Don't be a fool · Mila & Massimo
¿Cuándo salir del cuarto de Luka y pavonearse en la mansión había sido una sugerencia sensata en su cabeza? No se lo explicaba. Quiso culpar el sueño, quizás el polvo mañanero. Estaba tranquilo, incluso más sonriente de lo normal. Quizás fue esa misma energía que lo había impulsado a otros interiores del hogar, específicamente la cocina, vistiendo nada más una camiseta holgada de Luka con unas tallas más grandes y dejándose al descubierto el pecho completo.
No iba a tardar, eso era lo que se había dicho a sí mismo. Tomaría unos bocadillos, quizás un café y se regresaría al mismo nido. Pero sabía y fue muy consciente de que no regresaría tan pronto, cuando escuchó a sus espaldas unos pasos suaves, pequeñísimos a su parecer. Nada que ver con Luka, que posiblemente ya hubiese soltado una palabra. En ese instante no había más que silencio sepulcral. Massimo dejo su taza de café, cerrando los ojos y suspirando profundo, la próxima vez esperaría a Luka. Giró sobre sus pies descalzos, enfrentando una silueta femenina, ya deducía de quién se trataba
Ah, tan malditamente incómodo --- Con que la prima... --- Massimo aclaró su garganta, quizás arreglando los primeros botones de su camisa con tranquilidad, agradeciendo que la prenda llegaba por encima de sus rodillas. --- No sabía que eran madrugadores por aquí.















