—Nunca —dijo totalmente convencido—. Pero como si las hubiera tenido, ¿sabes? Y además no hay que irse muy lejos para tener un ejemplo claro: Bunnye. Siempre he pensado que somos como una especie de pareja, porque siempre vamos a todos los lados juntos, compartimos habitación y todo el rollo. Y vale, yo la quiero y tal, pero es un coñazo. Tooooodo dramas. ¡Y encima no compartimos la mejor parte de una relación! ¡El sexo! ¿Acababa de insinuar que quería acostarse con Bunnye? Puaj, no. A ver, Bunnye estaba buena. Muy buena. Pero había que separar una cosa de la otra. Bunnye era... más bien como su hermana. Su hermana pequeña, además. Koit intentó deshacer el entuerto de pensamientos que se habían formado en su cabeza sacudiéndola, pero no tuvo demasiado éxito. —Tío, tú no has oído nada. Es más, no he dicho absolutamente nada —y con eso estaba queriendo decir que se olvidara de todo lo dicho anteriormente—. —Recapitulemos: folla-amigas. Eso es lo que hay que encontrar. Y la fiesta de mañana es el lugar perfecto para ello.













