By: Butterfly Circus
Entonces, el hombre a quien Dios le había dado la espalda, levantó la mirada, con la voz cansada y los ojos tenues “Ellos no son iguales que yo”. El otro hombre, de sombrero rojo y bigote, abrió los brazos y elevó la voz, con ta la convicción del que ve la claridad del alma “¡Sí, tú tienes una ventaja, mientras más difícil más grande es el éxito!”












