“Ganamos” la mujer deslizo un certificado por encima de la mesa y recobró su postura contra el respaldar de la silla. Esa misma mañana había citado a su amigo en aquella cafetería de la universidad porque aparentemente (pues no había entrado en detalles) había algo importante que quería mostrarle. “La tarea para la que me dejaste dibujarte fue seleccionada en un concurso donde quedó de primer lugar” no sirve de nada esconder una sonrisa porque la alegría que siempre ya se le va desparramando por las comisuras. Aquello no debía sorprenderle; Becky había pasado años dibujando con su padre y siendo bañada en cumplidos por parte del círculo personal de artistas que conformaban los más íntimos amigos de este, sin embargo, esta era la primera vez que alguien ajeno al entorno en el que se había desarrollado apreciaba su talento. Así que aquello no podía pasar por alto... en lo absoluto. “Dime qué deseas. Quiero premiarte.”