CÍA:
Vuelve, que los amaneceres siguen echando de menos tus manos cuando me voy a dormir, que cada día que pasa es un arañazo más a lo que queda de corazón, que tus pupilas ya no se reflejan en las mías y hace frío si no estás.
Vuelve solo por ver estos ojitos negros, que ahora tienen el color rojo como bandera.
Vuelve, que de todo lo que dijimos que íbamos a pasar, solo has pasado tú y fuera de mi vida, que de no sentir nada has hecho que sienta hasta lo que es amar, que no quiero volver a meter a nadie en mi cama que no tenga tus pies fríos o esa maldita dulzura al besar.
Vuelve, que de tantas hostias que me ha dado la vida la tuya es la que me más escuece sin dudar, que las noches de películas se han convertido en tragicomedias de las que prevés cómo termina, pero las sigues viendo hasta que llega el minuto final.
Y es entonces, cuando se encienden las luces y la vida me dice que no volverás, que tengo que seguir donde me han roto y curarme sin más.
Vuelve, hazlo sin pensar en el qué dirán, hazlo como si tú también quisieras acurrucarte de nuevo conmigo en el sofá, como si quisieras rehacer todos los planes que se quedaron en el ojalá de mi pecho los cuales de momento no van a volver a volar.
Vuelve — Gilraen Eärfalas y Cía.















