Doodles I’ve made of the twins.
Darius and the Prince (Darmacus) are one of my fav duos aa... I’m sad I don’t have a way to use em, really...
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Doodles I’ve made of the twins.
Darius and the Prince (Darmacus) are one of my fav duos aa... I’m sad I don’t have a way to use em, really...
Niji and The Prince
More old doodles
Darius is fun to draw
Also he’d be an awful D&D player. He’ll fuck over his own team for fun.
The only me is me. Are you sure the only you is you?
Cupido de martes.
Si tuvieras la oportunidad de decirle a alguien que lo amas ¿Lo harías? Varias personas llegarían a decir que "sí“, sin siquiera pensarlo. Pero después de unos momentos con las palabras en su mente llegan al punto donde la respuesta se muestra completamente. Sería un “no sé”. Irónico ¿no? La respuesta más concreta y común es una hecha sobre una indecisión. Algunos dirían “depende” o un simple “quizás”, eso es bastante común. ¿Por qué nadie tiene las agallas para ir directamente hacia aquella persona y decir “te amo”? ¿Es tan difícil? A veces no comprendo a las personas, después de todo, ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿El rechazo? ¿Una ruptura? Dios, tres veces dios, los humanos pueden llegar a irritarte el trabajo.
Bueno, obviamente yo también soy un humano, no me confundan. Pero a veces llego a sentirme como una verdadera figura histórica que utiliza pañales y hace que la gente se enamore lanzándoles flechas por donde les lleguen, (estoy hablando de Cupido por si no se dieron cuenta). Digo, llámenme loco o algo parecido, pero puedo decir que en los veintiún años de mi vida nunca me he enamorado. Como lo escucharon. Nunca.
Hice que mi hermana conociera al hombre de su vida, el cual ahora es su esposo y poseen tres hermosos hijos. Terminé haciendo que mi mejor amigo estuviera con la chica que le gustaba desde que tenía once años. Y mejor no les hablo sobre mi tía que era solterona desde los quince, y gracias a mí, ahora vive en Miami con un Adonis. Como la ven.
Pero por alguna razón nunca he tenido la necesidad de decirle a alguien que los amo con una profundidad de los mil mares. Bueno, creo que ellos aman a la gente tan profundamente, pero ustedes entienden el punto. A veces quisiera sentir lo que ellos sienten. Querer que el corazón de alguien te pertenezca, o saber que alguien moriría por ti. O quizás poder sentir, no sé, algo que me haga notar que tengo corazón y no soy una fría estatua en una plaza de enamorados. No se rían de mis metáforas, yo sé a lo que me refiero.
Digo, no creo que sea tan difícil decirle a alguien que lo amas ¿No?
¡Pues miren que sorpresa! Estaba equivocado.
Fue un martes 27 de Julio, definitivamente invierno. Había parejas por todas partes. Unas tomando chocolate caliente en una cafetería (¡Por qué no simplemente no toman café! Dios, cuatro veces dios, esta gente de hoy), otras tomadas de la mano a través de sus guantes, y otras simplemente besándose en una banquita de la plaza, todo parecía completamente normal. Yo me dirigía a biblioteca cerca de la ciudad, estaba fuera, pero cerca. Entré tranquilamente yendo por los pasillos llenos de libros, me gustaba el olor, tranquilizaba. Cuando me dirigía al mesón donde estaba la bibliotecaria, vi algo que me captó la atención. Era una joven casi gritándole a un libro. Lo primero que hice fue preguntarle lo que estaba haciendo, y me dijo que se había molestado con el libro que estaba leyendo.
¿Por qué?
Porque es muy poco realista.
Conversé por lo que parecían horas con ella, se ajustaba las lentes, y yo mi gorro que seguía sin poder secarse. Me dijo que los personajes se enamoraban muy fácil, que la tipa de la historia no tenía sentido de la realidad y que el hombre que se supone que era su pareja era un completo idiota. Yo le contestaba que no encontraba nada malo con la historia, después de todo, se parecía a la mayoría de las situaciones de parejas que había visto en mi vida. Por su parte, me terminó lanzando una mirada desgarradora con sus ojos verdes. Dios, cinco veces dios, eran hermosos. Luego comencé a discutir con ella, ¿Por qué me parecía tan entretenido? La gente se quejaba cada vez que peleaba con alguien, pero yo lo estaba encontrando lo más interesante del mundo. Y algo en sus ojos me dijo que ella también lo estaba disfrutando. ¿Por qué quería mirarla tanto a los ojos? Se dice que los ojos son las puertas del alma, pero ¿Por qué quería saber tanto sobre lo que ella pensaba? ¿O lo que sentía? ¿O lo que percibía? Esperen, ¿Por qué quería saber sobre ella si era una completa extraña?
Oh no, me estaba enamorando ¿Verdad?
Dios, seis veces dios.
Al parecer era verdad eso de que no se sabe cómo se siente hasta que uno mismo lo llega a experimentar. Días después le seguí hablando, casi cada día que podía. Su voz me revolvía el estómago, pero me hacía vomitar mariposas (si se ríen de nuevo sobre mis metáforas les juro que voy a lastimar a alguien). Pero díganme, ¿De qué otra forma lo describo? Nunca fui del tipo de metáforas tiernas. ¿Han notado que cuando uno está enamorado siente que conoce a esa persona desde siempre? Cada día que pasaba sentía que la conocía más. Un miércoles descubrí que le gustaba el frío, el mes pasado, que amaba el chocolate caliente, y hace unos pocos días atrás, descubrí que amaba a la banda Brand New, y por alguna razón, yo apreciaba cada pequeño detalle. Quizás es cierto lo que dicen sobre las personas de las que te enamoras, no puedes verles los defectos, y si es que los encuentras, los llegas a amar tanto como a la persona misma. Cuando los conoces cada día más, tu mente se convierte la misma que las de ellos, solo que en tu mente tu amas lo que son, mientras ellos no lo hacen.
Recuerdo que este martes, hace cinco minutos, le dije todo esto. Ella terminó besándome.
Pero de verdad, besándome.
Les diré algo. Hay personas que buscan su otra mitad toda la vida, porque sienten que si no tienen esa otra mitad no podrán sobrevivir, pero ¿Cómo saber que no puedes vivir sin alguien que todavía no conoces? La respuesta es simple, no lo sabes. Pero dios, siete veces dios, eso pasa cuando encuentras tu otra mitad. Quizás sea de la noche a la mañana o quizás solo en segundos, pero cuando se encuentra, uno deja de pensar, sólo siente. Siente que no puede vivir sin esa persona, siente que la necesita, siente que está allí cuando está allá. Pero no se deben buscar demasiado, cuando dejes de pensar en ello, te llegará. Pasé veintiún años de mi vida sin pensar en el amor propio. Y mírame ahora. La estaba besando de vuelta.
Soy un Cupido de martes ¿No?