Chapter 2 -The arrival (Part 2)
-Nunca me he preguntado que me llevaría a una isla desierta -dijo Jann, después de sonreírle a Gabriel y asentir a su pregunta -¿Tu, Gabriel? Trevol se alejó del pequeño grupo, acercándose a los primeros arbustos del bosque. Se metió entre ellos, escuchando de lejos los gritos de Lance advirtiéndole que no se alejara. Apartó ramas y hojas con simples manotazos. Había algo picando su curiosidad, como si aquél bosque le le llamase a entrar. Ladeó la cabeza y tragó saliva ante un par de crujidos y ramas rompiéndose, su adrenalina se disparó y sin embargo no se movió de dónde estaba. Rodeado de verde, de fauna invisible.. De peligro. Sus ojos repararon en un matorral cuando observaba atento, y arrugando la frente se acercó allí. Estiró los brazos creyendo ver algo redondo, algo que parecía duro. Amagó con retirarlas ante un leve y fugaz destello, pero armándose de valor, se animó y finalmente atrapó lo que parecía ser ante sus ojos cuando se lo acercó un.. ¿Huevo? -Vaya -susurró, viéndolo desde todos los ángulos. Lo acercaba cada vez más a sus ojos cuando, de repente, escuchó el grito más fuerte de su hermano llamándole y acabó por alejarlo, poniéndose en pie -¡Estoy aquí! Echó a correr para regresar a la orilla con los demás. Los ojos de Samantha se abrieron exageradamente al tiempo que enarcaba ambas cejas al oír a Lance hablar. Se quedó quieta, observando un punto sin en realidad ver. ¿Lo había abrazado? Negó sola, y se puso de pie, sacudiendo sus ropas, logrando sacar solo un poco de arena. Buscó el avión en el agua, pero el agua ya debía habérselo tragado porque no pudo encontrarlo. Mordió con fuerza para evitar que su mentón temblara y suspiró. -Mi cuchillo -contestó Hunt a la pregunta de Jannet, mientras sacaba una gran cuchilla cubierta. -Lo forjó mi abuelo -contó, desenfundando la filosa hoja plateada. -Yo necesito uno de esos -ladeó la cabeza Sam al ver aquel arma -Probablemente uno más pequeño para llevar en la cartera -bromeó cruzándose de brazos -¿Los controles del avión estaban encendidos? -quiso saber luego, cambiando de tema, acercándose a la espalda descubierta de Gabriel donde pudo ver una gran cicatriz que se quedó observando en silencio. -Si -aseguró él en seguida -Quizás el piloto logró enviar un aviso antes de estrellarnos -guardó su cuchilla enganchándola en su cinto y se puso de pie -Deberíamos hacer una fogata, o se congelarán -murmuró al ver a las mujeres temblar. -Probablemente -contestó Samantha, algo ida y asintió, volteándose -¿Lance? -preguntó, como pidiéndole que la acompañara en busca de leña antes de comenzar a caminar en dirección a donde acababa de aparecer Trevol entre los árboles -¿Has visto algo? -frunció el ceño al ver el rostro del más joven. Lancelot caminaba detrás de Samantha haciendo burla a la orden directa de su ex novia. Aunque quizá debería reñirse a si mismo por ser tan obediente en vez de cuestionar sus intenciones. Arrugó la frente cuando vio a su hermano extender los brazos, enseñándoles lo que parecía ser a simple vista un huevo. -¿Qué diablos es eso? -se adelantó a Sam y se colocó en frente de Trevol, arrugando más la frente, extrañado. Pero antes de preguntar nada, le dio un golpe en la cabeza al adolescente con la mano abierta -Te he dicho que no te alejes. -Ay, no seas pesado -susurró molesto, sonriendo después a Sam -Es un huevo. ¿De qué animal creen que es? El explorador ladeó la cabeza haciéndose la misma pregunta, estudiando lo que Trevol sostenía. Era.. bastante grande. ¿De Cocodrilo? No, los de Cocodrilo no eran tan grandes. -No lo sé, pero lo que sí sé es que no es tuyo, así que devuélvelo. Sam le devolvió la sonrisa al joven, pero al ver lo que tenía en los brazos se quedó seria poco a poco. Parpadeó, extrañada y estudió la superficie lisa de aquel huevo. El color blanquezco no era en absoluto parecido al tono común de un huevo de gallina, y sus ojos habían parecido percibir un suave brillo proveniente de pequeñas manchas doradas. Un nombre apareció en su mente haciendo que sus ojos se abrieran completamente y negó, retrocediendo un paso, observando a Trevol. -No -soltó en un susurro -No... puede ser... Ante la mirada de ambos volvió a acercarse, tomando el descubrimiento entre manos, así verificando su peso y lo acarició con la yema de sus dedos, aunque fue un gesto apenas visible. Lo alzó intentando que la luz de la luna lo iluminara y tragó, aún con esa expresión de perplejidad. Había visto fotos de ese tipo de huevos. Pero en libros viejos y llenos de polvo. Jannet suspiró profundamente y arrugó los labios cuando acabó de cerrar su maleta, mirando de reojo a Gabriel cuando él cuando él no la miraba a ella. -¿Como te hiciste esa cicatriz? -preguntó, curiosa. El ex militar sonrió de manera ausente, aún de espaldas a ellas y suspiró, fijando la mirada en el horizonte del mar, contrastado con el cielo, el cual ahora tenía un tono azulado. -Es una larga historia -admitió, intentando evitarse el sabor amargo que aquellos recuerdos le traían -Una para contar cuando no estemos perdidos en medio de la nada -murmuró al voltearse hacia ella, intentando no ser tosco con una muchacha tan simpática. Esperaba que lo entendiera. Jannet negó con la cabeza extendiendo una mano, en señal de disculpa o tal vez intentando decir que no pasaba nada. -Está bien, lo entiendo -sonrió simpática -Otro día te pregunto por eso y por como has conseguido esa tableta de chocolate -rió divertida. -No puedes quitarme el huevo y solo decir "No puede ser" -objetó Trevol, cruzándose de brazos ahora que tenía las manos vacías, mirando con ojos pequeños y acusadores a Sam. Lancelot enarcó las cejas hacia su ex pareja, intercalando la mirada entre su expresión de asombro y el huevo que causaba esa sensación en ella. -Ahora viene cuando dices que es el huevo de un Tiranosaurus Rex, nos reimos, lo dejamos dónde estaba por si a caso -se sacó el sombrero y se peinó con una mano -Y vamos a buscar leña antes de que tus pezones le hagan un agujero a tu camiseta. Trevol sonrió con los labios fruncidos, pero antes de la risa, estaba su curiosidad. ¿Qué sería? Los ojos asesinos de la joven historiadora se posaron en el rostro de Lancelot, pero no soltó lo que tenía entre las manos, sino que se lo acercó al pecho, así intentando cubrirse ante aquella frase. Incluso sentía como sus mejillas ardían, pero agradeció que aún el sol no había salido para poner en evidencia que se había sonrojado. Pasó por entre los hermanos, moviendo su pie derecho y dándole una patada al mayor con todas sus fuerzas antes de cruzar la primera hilera de árboles. Aunque se detuvo, al recordar la especie que creía haber reconocido que crecía en aquel huevo y contuvo la respiración. Dragón. -¿Dónde lo encontraste exactamente? -se volvió, observando a Trevol, decidiendo ignorar al que tenía al lado. En la playa, más cerca del mar, Gabriel negó mientras una carcajada se hacía paso por su garganta. -Efectos secundarios del duro entrenamiento militar -contestó haciendo una mueca -Mezclado con una pequeña obsesión personal por mejorar mi resistencia -admitió, acercándose a ella -Lo siento -se disculpó por lo de antes, cuando ignoró su pregunta -Es solo que no estoy acostumbrado a hablar sobre ello -admitió. -No te preocupes, de verdad -Jannet restó importancia al asunto, volviendo a abrazarse para frotarse los brazos intentando darse calor -Lo entiendo. Todos tenemos nuestros secretos y nuestros fantasmas, a veces soy demasiado impulsiva, debí pensar que una cicatriz nunca es un buen tema de conversación -relajó los hombros y le dio un golpe con el puño cerrado en medio de los pectorales a Gabriel, aún sonriente -Está todo bien. Trevol avanzaba entre los matorrales un par de metros por delante de Sam y Lancelot, que intentaban seguirle el paso. -Era por aquí, entré para echar un vistazo y sentí como un escalofrío cuando miré el arbusto. No puedo explicarlo -dejó de caminar cuando llegó a esa pequeña llanura verde rodeada de árboles, mordiéndose el labio y señalando el matorral -Estaba entre esos arbustos. Lancelot se detuvo a la derecha de Sam y estudiando el "hoyo" verde con el ceño fruncido, alzó la mirada para ver mejor a su alrededor. -Si alguien se molesta tanto en esconder un huevo... Quizá deberíamos deducir que ese huevo.. Debe quedarse allí -sugirió, regresando la mirada a Trevol -Hablo en serio. El adolescente se giró para protestarle a su hermano, pero algo se lo impidió. Ruidos, no muy lejos de allí. Parecía.. el galopar de varios caballos. Al principio, de hecho, le pareció el ruido que hacía la lavadora del apartamento de su hermano cuando centrifugaba, pero había visto muchas películas como para no saber cómo sonaba el cabalgar de numerosos jinetes. -Oh oh -susurró, apresurándose en acercarse otra vez a Sam y Lancelot -¿En Islanda van a caballo aún? Qué poca evolución -opinó sin alzar la voz. -No estamos en Islandia -musitó Samantha en respuesta. De eso sí podían estar seguros. Las conclusiones se habían aglomerado en la mente de la historiadora, quien sostuvo con firmeza gran huevo antes de ponerse en movimiento. Lo dejó en el lugar que Trevol había señalado como el indicado, cubriéndolo con las hojas de los arbustos que crecían alrededor. Quizás, quienes sean que se acercaban no habían descubierto aquello y sería mejor mantenerlo así. Se acercó nuevamente a las dos figuras masculinas, colocándose junto a ambos y, tras observar al adolescente posó su mirada en Lancelot.









