❛❛ There is no way out ❜❜
CAIN
Hacía ya una semana, un semana en la que había sido más lobo que humano, una semana que estaba acabando con su cordura pero se mantenía firme, sacando fuerzas de donde ni siquiera sabía que tenía para llevar a cabo su plan y estaba funcionando, de hecho había funcionado y no podía creérselo pero estaba lo suficientemente agotado como para alegarse. Su ropa estaba manchada y rasgada, su cabello era un desastre y las ojeras bajo sus ojos le daban un aspecto tristemente poco imponente, pero su expresión seria y sus movimientos medidos le daban la seriedad justa.
No sabía qué iba a pasar cuando viera a Robert de nuevo, solo deseaba que el pánico no se apoderara de él pero temía por aquello sin embargo en esos momentos frente a un hombre igual de demacrado que él, gimoteando por el cepo que atrapaba su pierna, Lukas no sentía miedo, sino lástima, asco... Rabia. — ¿Y ahora qué harás muchacho... matarme? No eres un asesino, Lukas. Ni un alfa. Y nunca vas a serlo. Solo eres un crío jugando a ponerse la ropa de los mayores y pretender ser adulto. — la rabia bullía en su interior y un gruñido más animal que humano nació se su garganta, dejando que el lobo tomara control por unos instantes de él.
Cerró la garra en la garganta ajena, apretando con todas sus fuerzas, pero entonces titubeó. No había mido en los ojos de Robert, solo burla cuando notó la duda en Lukas. No podía hacerlo, jamás había hecho algo así pero ese hombre le había robado a su padre y había intentado robarle su libertad. Pero su momento de duda fue su sentencia, escuchó un crujido tras de si y miró por encima de su hombro, pero lo siguiente que sintió fue un golpe duro contra su cabeza, soltó a Robert de golpe, desorientado antes de que otro golpe le tumbara, un quejido lastimero, de pronto no estaban ellos dos solos. Y Lukas ni siquiera había escuchado al resto llegar. No eran omegas, lo sabía, lo sentía pero tampoco eran sus betas. Acababa de caer en la trampa cuando todo ese tiempo creyó que era él quien estaba tendiéndola.
Por un instante escuchó las palabras de Cain reprendiéndole por ser tan idiota, tan confiado. Estaba sobrepasado en número, y lo único que podía hacer era simplemente huir, pero estaba arrinconado. En un acto desesperado llegó a clavar las garras en el pecho de uno de sus atacantes pero otro de ellos le tumbó de nuevo, pateándole en la cabeza, Lukas intentó protegerse pero el dolor le cegó por unos instantes, retorciéndose en el suelo con un gimoteo que no pudo controlar. Medio humano medio lobo, clavó las garras en la tierra del suelo pero no pudo ponerse en pie cuando otra patada en su estómago le devolvió al suelo. La risa de Robert le hizo gruñir de nuevo profundamente. — Un alfa que ni siquiera es capaz de proteger a los suyos ni a si mismo, es patético. ¿Crees que no sabía que estabas siguiéndome desde hace días? Eres tan escandaloso como un elefante en una cacharrería. — En esos momentos Lukas alzó la vista borrosa, dándole la peor mirada que pudo, deseando cerrar las garras de nuevo contra su garganta y abrirla en dos, pero a su primer intento de moverse alguien le presionó contra el suelo pisando sobre su pecho, Lukas pudo sentir el crujir de sus costillas y lanzó un grito que no pudo contener y que se mezcló con las risas del resto, retorciéndose en el suelo. — Pequeño Lukas... No puedes hacerte una idea de lo he esperado hasta que saliste de tu guarida, como sabía que harías. Siempre queriendo hacer lo correcto. — cuando abrió los ojos Robert, cojeando por la herida de su pierna se había acercado a él. — Es admirable que aun ahora quieras seguir peleando, estoy seguro de que podríamos llegar a un acuerdo tu y yo. No quería tener que legar a esto, te lo dije la primera vez, podría haber sido por las buenas, pero ahora no me vas a dejar otra opción más que matarte o... Acabar lo que empecé... — Lukas frunció el ceño, confuso, no sabía si por las palabras ajenas o por el dolor y la sangre que estaba perdiendo por sus heridas y la contusión de su cabeza. — Suéltame, arreglemos esto justamente, si tan seguro estás pelea conmigo, tu y yo, solos, sin trampas. — dijo, intentando sonar firme, a la desesperada pero Robert solo sonrió. — Eso sería una pérdida de tiempo, el final va a ser el mismo. No voy a matarte Lukas, quiero la manada, si te matara me costaría mucho conseguir hacerme su alfa. La opción más directa es marcarte y luego... Hacerte sufrir un “accidente” Si eres bueno y no me das más problemas solo mataré a Cain y a ti te dejaré vivir. No quiero tener que matar a otra de mis parejas al fin y al cabo. Sujetadle. — Lukas le miró con pánico y como un perro arrinconado volvió a intentar rebelarse pero dos pares de manos le sujetaron, una de ellas agarrándole con fuerza las muñecas y el cabello tirando de su cabeza hacia atrás mientras la otra pisaba uno de sus tobillos. — ¡NO! NO, SUELTAME. — Gritó desesperado. — PELEA CONMIGO, SUCIA RATA TRAIDORA. NO MERECES LLAMARTE NI HOMBRE. — su voz sonaba ronca y sus palabras torpes gangosa por culpa de los colmillos. Clavó las garras de su mano izquierda en uno de los que le sujetaba y usó su pierna libre para patear la pierna herida de Robert que lanzó un grito de dolor pero pronto se vio atrapado de nuevo. Indefenso, expuesto, como aquella noche. El pánico le hacía moverse violentamente pese al dolor, desesperado











