❛❛ We're like two halves of one heart ❜❜
CAIN
No le había costado mucho recuperarse de sus heridas, pese a la preocupación de toda la manada, que caminaba a su alrededor con pies de plomo, lo que ponía a Lukas de los nervios. Volvió a sus tareas normales en apenas un par de semanas pero en ese tiempo todo había cambiado ya para Lukas, incluso se podía notar en su forma de comportarse ante el Consejo. Era mucho más serio y responsable con los asuntos, los problemas parecían haberse calmado pero aun estaban esperando respuestas del alfa de la otra manada y cada día sin ellas era una agonía lenta.
Lo peor era regresar a casa y estar solo de nuevo, apenas había coincidido con Cain esos días y sus encuentros habían sido tensos y casi formales que le estaban volviendo loco. Lukas quería volver a la normalidad pero sabía que eso no era posible, no solo por la distancia que había de pronto entre ellos dos, a la cual ambos parecían alimentar sino porque él ya no era el mismo. Había empezado a entrenar, de hecho el tiempo libre que tenía lo dedicaba a aquello única y exclusivamente, así llegaba a casa tan agotado que no podía pensar en nada. También había organizado patrullas por e bosque de las cuales formaba parte, no encontraron nada sospechoso pero se sentía más seguro así, en una de ellas fue cuando si encontró algo inusual, se trataba de un lobo, era joven pero grande, casi tanto como él en su forma de lobo y estaba herido, reconoció que era una de las trampas que él mismo puso, pensó que había quitado todas y la culpabilidad le carcomió enseguida. Pese a los arañazos e intentos de mordiscos lo trajo con la manada y le dio las atenciones necesarias para que su no tuvieran que cortarle la pata. Le costó tiempo pero el animal se volvió cada vez más amistosos, en gran parte por el hecho de que Lukas era quien le daba la comida. Al final el animal había acabado acostumbrándose a él, e incluso se había vuelto tan pegajosos que le seguía a todos lados y dormía en su cama. Lukas estaba agradecido de no tener que dormir solo.
Pero eso no acallaba su mente ni sus pesadillas. Había estado teniendo pesadillas durante todo ese tiempo pero la de aquella noche le despertó entre gritos, sentía el corazón bombeando con fuerza en el pecho, estaba empapado en sudor y no podía respirar bien, sentía que algo iba mal, terriblemente mal, quizás solo era cosa de su sueño pero no pudo evitar bajarse de la cama casi a la carrera y salir del cuarto, el animal se revolvió pero Lukas no le prestó atención, ni siquiera se fijó en el hecho de que iba en pijama cuando salió corriendo, solo deteniéndose en una puerta que hacía mucho tiempo que no golpeaba. Estaba jadeando, por el sueño, por la carrera y sentía la presión en el pecho de que algo iba mal, necesitaba comprobar que era mentira. Golpeó la puerta del cuarto de Cain de nuevo con violencia.









