Poder
- Abre la siguiente puerta, pequeña - ¡Deja de decirme pequeña! - Tienes menos años que el más joven de mis pelos, ahora, ¡abre la puerta! Obedeció. Tampoco es que tuviera alternativa. Ante ella se extendía un infinito tan brillante que cerró rápidamente la puerta para evitar perder la vista.
- ¿Qué diablos era eso? - Eso, pequeña, es lo que tus congéneres llaman Cardinal. Energía pura, en su estado más simple e impoluto. - Pero no pedí que me mostraras eso - Si lo hiciste - No, te pedí que me mostraras el poder - Ten algo de paciencia, ¿quieres?, hace mucho que no tengo que enseñar cosas tan básicas, pero créeme, cuando haya terminado la lección entenderás. - El Cardinal lo entiendo, incluso lo domino medianamente bien - Ese es el problema de todos: Buscan dominarlo. - No te entiendo
Sonrió para sí; al menos la chica reconocía sus falencias.
- Lo sé, pero entenderás a su tiempo. Ahora, abre la siguiente puerta.











