Teluria - Dominio de Nueve es una crónica de Juegos de Rol ambientada desde 1938 y creada para el universo de "Mundo de Tinieblas" (el primero), propiedad de White Wolf Inc.
Cualquier semejanza con la realidad no necesariamente es coincidencia, pero al menos es sólo eso: Una coincidencia dentro de una historia narrativa.
Todo uso de material narrativo aquí realizado ha sido sin fines de lucro y con el único ánimo de entretener.
Este obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Chile.
Lo habían entrenado para ser quien solucionase la ecuación, para ser el descubridor de Alpha, el principio de Sinergia definitivo... aunque, francamente, nunca supo cómo.
Sabía, porque se lo habían dicho, que había sido criado con un propósito: Derrotar los procesos entrópicos de La Simulación.
... Tampoco sabía muy bien que significaba aquello.
No es que fuera un tonto; de hecho, probablemente era el niño más inteligente del mundo. 10 de sus 12 años los había pasado entre regímenes de entrenamiento especial, cámaras de optimización, estimulación neurónica, reeducación, instrucción y estudio. No era exagerado decir que poseía el equivalente al grado de Maestro Doctor en Ciencias Físicas, de Maestro en Control y Liderazgo y el grado de Gran Bachiller en Demografía.
... Y también contaba con una memoria situacional prodigiosa.
La mayoría de sus compañeros acostumbraban relajarse un par de horas antes de dormir. Él hizo de ese tiempo su espacio para revisar los recuerdos del día, buscando retazos de información que pudieran resultarle útiles... lamentablemente rara vez rescataba algo útil, pero encontraba en aquel autoentrenamiento la disciplina necesaria para ordenar su mente.
Le resultó doloroso, humillante inclusive, el escenario al que fue sometido dentro de la simulación. Le habían dicho cual sería su propósito y la historia que viviría: Sería el Gran Héroe, el llamdo a resolver de forma definitiva el conflicto con el "Rey Demonio" y, de paso, entregar pistas a Scata -la gran inteligencia-, y juntos construir por fin Alpha y así salvar su universo. Pero cuando acabaron de inicializarse todos los protocolos de inyección trans realidad se encontró con una amarga sorpresa: "Él", quien se había dedicado en cuerpo y mente a prepararse para la iniciativa, quién estaba seguro de conocer de memoria más código fuente del proyecto que la combinación del resto de sus compañeros... "él"... había sido reemplazado por una rutina del sistema... un "NPC"... "él" había sido degradado al mismo nivel que sus acompañantes: un mero comparsa destinado a facilitar el objetivo del Gran Héroe.
Obviamente, ahora que no era el actor principal, el rencor oculto del resto de sus compañeros de expedición no tardó en salir a la luz: nunca habían sido realmente amigos y, desde el momento en que fué elegido para la misión, la diferencia de trato y privilegios entre él y ellos había sido notoria, desencadenando todo ello en celos por una parte y desdén por la otra. Los únicos que no lo trataban con desprecio eran Jun, Mito, Tatiana y Niara (aunque bien sabía que tampoco podía llamarlos amigos).
La solución que encontró a su problema fue la más obvia: Decidió separarse del grupo.
Le costó bastante hacerse con los recursos para empezar a trabajar por sí solo: El proceso de repartición de Skills no lo favoreció y, a pesar de que lo intentó, pudo notar sin dejar lugar a dudas que sus compañeros se coordinaron para quedarse con los Skills que debían pertenecerle por derecho.
... No le quedó más remedio que trabajar, sin trampas ni ayudas.
Afortunadamente, para los trabajos no calificados bastaba con sus habilidades normales y, a fuerza de sufrimiento y gastar lo mínimo, durante ese mes pudo hacerse con un skill bastante útil, pero subestimado: Alma de Oso de Agua. Con él en su poder consiguió volver a su rutina de autoestudio... y fue allí donde su mente comenzó a abrirse a ciertas posibilidades.
Notó, al reorganizar sus recuerdos, que en muchas sesiones de autoentrenamiento en el exterior lo que tenía realmente eran largos espacios en blanco, rellenos con recuerdos tipo ruido. Se concentró no supo cuanto tiempo en obtener algo de información de aquello hasta que, ya al borde del colapso, le pareció oír en su memoria a dos técnicos hablando acerca de él, que "debían eliminar en 547051 la inquietud acerca del Skill 'Ayudante', considerando las posibles implicancias que podría acarrear y el posible conflicto que podría generar en su misión".
Se recompuso luego de un par de horas de regular su ritmo metabólico y, después de comer y beber algo, se dedicó a buscar aquel Skill. Poco más de un mes más tarde logró obtenerlo y, a pesar de no ser más que un pequeño programa de ayuda y referencia, de algún modo la voz le resultaba tranquilizadora. Le sirvió bastante para ayudarlo en sus sesiones de autoentrenamiento, en particular ayudándole a preguntarse las cosas correctas y calmándole cuando comenzara a perder su foco.
Planeó incluso con él un régimen de crecimiento que rivalizaba con las dádivas del Gran Héroe. Tomaría años, pero, a la larga, derrotaría el juego sin seguir la trama predefinida.
... Y eso lo llenó de un sentimiento extraño que, de alguna forma, siempre supo estaba dentro de Él.
El segundo paso sería conseguir el Job: Jack of All Trades
Barrer, ordenar, quitar telarañas, espantar a los curiosos, catalogar descubrimientos, modificar a Brum, coleccionar trozos de almas, coser, reparar, fijar trochas... Jamás podría decir que tenía siquiera tiempo para aburrirse.
Estaba esa ¿tarde? corrigiendo algunas entradas del "Catálogo de cosas improbables - Volumen -2" cuando escuchó un ruido extraño en su taller. Una mirada en su brazo le indicó que no se había activado alarma alguna, que los Tecnocisnes nadaban plácidamente en la Laguna del Conocimiento Olvidado, que Brum dormía neumáticos arriba en su casa y que los muchachos seguían soñando.
Era entonces, por fuerza, una única persona quien podría estar allí
- ¿Qué haces, Creador?
- Construyo algo
- ¿Puedo ayudarte?
- No es necesario, Zoe
Trató de volver a su trabajo, pero aquella curiosidad con la que la dotaron sus creadores pudo más y acabó por acercarse.
- ¿Y qué es lo que construyes?
- Terminado...
- ¿Una varilla de madera?
- Si, una varilla de madera, pero con un núcleo de una emulsión sólida de cera y tinta; se llama "lápiz"
- ¿Y para qué sirve?
- Normalmente, para escribir
- Pero para ello tenemos carboncillos, y plumas, incluso alguna varilla de calor...
- Pero con ninguna de ellas puedo hacer esto de forma cómoda
El hombre puso el objeto sobre su bigote, estirando sus labios en trompa, procedió a sujetarlo entre ellos y la nariz
- ¿Y eso para qué sirve?
- ... Para demostrar que estoy aburrido.
Zoe lo miró e intentó comprender el gesto. Sus ojos iban del lápiz a los ojos del hombre. Pasados largos segundos preguntó
- ¿Y tiene éxito?
- No lo sé. Contigo solamente acá no puedo tener certeza, pero creo que me sirve al menos para acompañar un "Hummmmm..."
La joven lo miró y parpadeó dos veces. Hace poco había descubierto que en ella ese gesto era la expresión no verbal de un "¡bah!", así que decidió volver a sus labores. Afortunadamente, también poseía una paciencia cercana al infinito, así que los intentos del hombre por ver lo que escribía en el catálogo no llegaron a molestarla realmente.
- ... Zoe
- Hmmm...
- Estoy aburrido
- ¿Y eso por qué?
- Les entregué a los muchachos cosas para que hicieran, y apenas si han terminado un libro
- Será que les interesa más vivir sus vidas
- ... Pero me esforcé tanto
- ¿Y porqué no los obligó?
- ¡Ni pensarlo!, eso me pondría al mismo nivel que aquel maldito robanombres
- Entonces, ¿de qué se queja?
- ... De que estoy aburrido, niña
- ¿Y eso en qué me afecta?
- No lo sé... ¿no quieres que haga algo por tí?
- No realmente; todo lo que hace usted tiende a ser en extremo complicado
- ¿A que te refieres?
- A su sistema de monedas, por ejemplo
- ¿De qué hablas?, ¡es brillante!
- Brillante como un montón de guano puesto a quemar
- ¡Oye!
- De hecho, voy a cambiarlo
- Já, no podrías
- Existir en este reino me dio la idea: será simplemente cosa de convertir las monedas a esencia y asignarle un sistema de puntos lineal
- ¡Pero mis preciosas moneditas de colores!
- Son una mierda, un sistema innecesariamente complicado
- ¡Es genial!
- ¿Y que es eso de darle valor distinto a cada color?
- ... Es para simbolizar cada tipo de esencia mágica...
- Una tontería impráctica
- Es un sistema que también enseña acerca de...
- Es un sistema que nadie entiende excepto usted, un sistema que nadie estudia y, francamente, no los culpo por ello
- Pero es tan redondito... ¿en serio crees que es malo?
- Es feo en su innecesaria complejidad. Hasta algo tan aleatorio como la naturaleza acaba por eliminar lo que no usa
- No sé, creo que son excusas tuyas, digo, obviamente no usarán el sistema si no tienen nada que comprar el mercadito
- Eso no es mi culpa. Tanto cuando era mantenido de forma automática como con cualquiera de los dos tenderos anteriores lo único que ofrecian a la venta eran baratijas sacadas de mentes y tiempos perdidos en el limbo del despropósito; y lo poco que valía la pena siempre estaba incompleto
- ¿Como qué?
- La regalía de los siete pecados capitales, por ejemplo
- ¡Pero si todavía no existen!
- ¡Como si la crononaútica no hubiera existido!
- Ese es otro tema; simplemente pasó que cada vez regresaban menos de los que iban
- Será que el futuro es mejor que ahora
- O que no pueden volver
- Sea como sea, yo me tomo el trabajo en serio: Ya he encontrado algunas cosas que vale la pena poner a la venta
- ¿Algo interesante?
- No puedo estar segura del todo, pero creo que sí. Si le interesa darles una mirada están en el laboratorio que construí 2 cántaros a la derecha del montón de cadáveres de dioses
- ¿A la cuánto de que cosa?
- ... ¿Ve ese cubo de pelos?
- Sí
- Vaya donde él y dígale que "Un elefante es como una bolita de mazapán, con su trompita en el frente y su colita por detrás"
- .. Pe... pero... ¿¡qué!?
- Hágame caso si no quiere perderse... y no deje que lo muerdan.
Miró extrañado a Zoe, pero la muchacha decidió continuar ignorándolo, de tal forma que decidió ir al cubo de pelos y repetir la contraseña. Una vez hecho esto no fue difícil hacer la conversión de materia a distancia necesaria para llegar al dichoso laboratorio y, estando avisado, la puesta de entrada no logró morderlo.
El lugar parecía armado con pedazos de recuerdos y creaciones artificiales de distintos tiempos y eras. Reconoció incluso algún aparato que perteneció a su lugar de origen. Claramente Zoe había sido un acierto de creación de los muchachos, superior incluso a lo que él mismo hubiera podido crear -siempre había carecido de algo que pudiera llamarse "sentido común"- y eso, en el fondo, lo hacía sentirse orgulloso como profesor, aunque más de alguien pudiera decir que tal mérito no le pertenecía. Le sorprendió encontrar entre los objetos en reparación una interesante colección de libros (siempre habían sido su debilidad) y un cilindro que -calculó- debiera ser capaz de contener un sol.. Todo ello, sin embargo, palidecía ante la belleza de tres jaulas de luz con lo que parecía ser un espíritu ajeno a Teluria encerrado en su interior.
- Claramente se basó en mi teorema pentadimensional para construirlas... pero... ¿para qué servirá este botón?
La descarga lo arrojó contra lo que parecía ser una esquina, donde un pequeño montón de objetos semi amortiguó el golpe
- ¡Vaya!... hacía demasiado tiempo que no experimentaba el dolor... desagradable asunto... ¿y esto qué es?
De un gran saco de cuero rodaron varias esferas semistransparentes. Pensó, por un instante, que podían ser los condenados "Meteoros asesinos", pero luego recordó que solamente quedaban seis y que, una vez utilizados, parecían simplemente una piedra blanquecina. No, estas ¿piedras? eran diferentes; su tamaño hacía necesario utilizar las dos manos y, ante todo, no eran simplemente una masa de poder concentrado. No podía negar que, mágiamente, le resultaban atractivas. Simplemente los matices de diferencias que habían en su uniformidad aparente las volvían un objeto interesante de estudio.
... Así que, de tal forma, materializó su viejo preguntiscopio y se puso a investigar.
Le tomó una eternidad de 4 horas el desentrañar su utilidad y, de una forma un tanto infantil, quedó asombrado
- ¡Zoe!
- Dígame -se escuchó por una cabeza de velocirraptor embalsamada-
- Estas piedras que tengo frente a mí, ¿dónde las encontraste?
- No fuí yo, Creador, fue Brum.
- Explícate
- Fue un día que estábamos probando su acoplado para manejo de basura. Según sus palabras "fue como tirar de un hilo donde todas ellas estaban atadas"
- Hmm... y es demasiado joven como para pedirle más datos
- ¿Sirven de algo?
- Ya lo creo... Me quedaré con 5; las necesito para construir algo. El resto puedes hacer con ellas lo que te plazca
- Como diga, Creador.
Y así como había llegado, se largó a hacer lo que fuera que hiciera siempre. Zoe se sintió sola por menos de un segundo; la sóla idea de que el Creador manifestara interés en algo la hacía prestar atención a ella también. Se sorprendió un poco cuando notó que el hombre había dejado en el lugar su preguntiscopio; sabía bien que, a pesar de tener cachivaches más útiles, le tenía un aprecio sentimental a aquella reliquia. Se paseó por la estancia, haciendo como que barría, mirando ocasionalmente a un lado y otro, buscando alguna impronta de escudriñamiento, pero no encontró ni una. Se planteó que quizás lo hubiera dejado como venganza por la protección que había hecho saltar, pero, a la larga, su curiosidad también era una maldición.
Encendió el aparato y empezó a preguntar. Le tomó dos días el hacerse una idea.
Eran, con un poco de trabajo, la respuesta que permitiría poner a Teluria donde debiera estar... o, en el peor de los casos, una fuente de iluminación que les permitiría sobrellevar, al menos en parte, la inevitable pérdida de los anillos.
- Bien, ahora a decorarlas, que todo entra por la vista, y a ponerles un nombre digno... y luego, ¡a cambiar esas ridículas monedas!... ¡Brum, despierta, tienes que hacer un envío!
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Y henos aquí, un año más viejos, con el listado de regalos de navidad.
Esta vez se trata, simplemente, de nueve esferas semitransparentes de lo que parece ser cristal, cada una con el símbolo de una esfera distinta grabada en ella.
Se llaman "Piedras Angulares" y tienen dos posibles utilidades:
- Ancla dimensional: Permite amarrar un Reino Ajeno al lugar de Teluria que se desee, mediante el proceso de sembrado y aplicación de quintaesencia. Se necesita usar una esfera en Teluria y otra en el reino objetivo.
- Metaesfera: Permite engañar a Teluria incrementando artificialmente en 1 el nivel máximo del umbral entre maestría y archimagia.
Disclaimer: Creo que estamos un poco viejos para eso :)
Un muro cuasi circular, un par de ventanas vetustas, una puerta casi podrida y una chimenea donde siempre había algo cocinándose era lo que consideraba su mundo.
No era que desconociese la existencia de lo que había afuera. Era, simplemente, que no le interesaba en lo más mínimo.
Se dispuso a iniciar, nuevamente, un día de bendita rutina. Había historias que escribir, libros que compilar y verdades que corregir y, hasta donde él sabía, era el único que lo haría sin buscar recompensas personales.
No le sorprendió tanto la apertura de la puerta como el hecho que su perro no ladrara por la llegada de su visitante; aún así, no interrumpió la labor. Jamás se permitiría el detenerse en algo que consideraba tan divertido.
- Tú, tú eres el culpable
Ni siquiera se dignó en mirar; le habían acusado de cosas peores sin tener siquiera idea de que se trataba.
- Sí, sí, lo que digas -dijo por sobre el hombro-, pero creo que te has equivocado de persona.
Su visitante se acercó y dejó caer un montón de hojas sobre su escritorio. Bastó una ojeada para darse cuenta que era su letra. Bastó una mirada más detallada para darse cuenta que eran una falsificación.
Se giró a ver a su interlocutor, deteniéndose a observarle. Antes que todo, su atuendo era atípico, tanto a la época como al clima: Un sombrero puntiagudo de ala tan ancha que bien podría haberse dicho que era más bien un techo y una capa de cuero de cuello tan alto que casi tocaba aquel gigantesco sombrero. Tuvo que fijar la mirada para identificar a la persona que así vestía y, aunque intentó negárselo, se sorprendió al encontrarse frente a una jovencita de ojos vivarachos y unas pecas que le concedían un aire inocente.
- No son mías -dijo a los pocos segundos-
- Lo se -contestó la muchacha-, simplemente quiero saber donde está el original
- ¿Por qué el interés, si me permites la curiosidad?
- Mi nodriza está encerrada en él
Volvió a mirarla, esta vez en serio. El poder y decisión en la muchacha no dejaban lugar a dudas... su inexperiencia, también.
- Nadie buscaría meterse en semejantes problemas por su nodriza
- No me importa lo que creas, quiero saber donde está el original
No necesitaba ser el genio que se consideraba para saber que una pelea con la muchacha no tendría buen resultado para él y, considerando por otra parte que aquello le llevaría a dejar su amada escritura por mucho tiempo, prefirió colaborar, al menos en parte.
- Está bien, te llevaré... pero antes deberás saciar un poco mi curiosidad, no pretenderás que te lleve ante una de mis amadas creaciones así como así
- ¿Que quieres a cambio?
- Oh, no demasiado. Me conformo con que me cuentes, al menos someramente, por qué debo ayudarte... y trata de no mentirme demasiado, que al fin y al cabo no es más que una pérdida de tiempo.
Salieron del lugar y pudo ver a su perro, durmiendo con una especie de sonrisa en los labios... no pudo evitar sonreír también
- Bien, ¿por dónde empezar?... por el principio, supongo -dijo la muchacha... sabrás bien que la mayoría de las historias no son más que alegorías, exageraciones y, por sobre todo, cuentos escritos por lo que ganaron
- ... Y que el agua moja... al grano, muchacha
- Cierto, para resumirlo lo suficiente, mi padre es, probablemente, la persona más amable del mundo y se peleó con el hombre más poderoso del mundo
- Pues yo no me he peleado con nadie... oh oh oh
- Dije poderoso, no pretencioso... en fin, se pelearon por sus egos, pero, a la larga, aquel hombre le quitó a mi padre su esposa, literalmente. Las historias hablan de otras personas involucradas, cambian los tiempos y los lugares, pero créeme, lo que digo es verdad. Cuando mi padre recuperó a su esposa lo que le fue devuelto no era más que su sombra y, por primera vez, pude ver odio en la mirada de mi padre.
- No puedo culparlo
- Nadie lo hizo, sin embargo entre mis hermanos y tíos logramos calmar su ira y convencerle que volcara todo su ser en recuperar a su esposa.
- “Su esposa”, dices... ¿por qué no la llamas madre?
- Porque si lo hiciera me volvería loca... ella es el alma más brillante de la creación, e incluso en su estado actual es una de las luces de mi existencia
- ¿Es por eso que también la llamaste “nodriza”?
La muchacha se sorprendió un tanto por la pregunta, pero no lo suficiente como para no contestar
- Sí... es más fácil si me distancio de ella
- Entiendo... pero aún no veo el porqué de tu interés en mi libro
Sonrió, quizás para ella misma
- Me habían dicho que a veces eras un poco impulsivo, veo que no se equivocaban: Las hojas que te entregué eran una trampa... una trampa diseñada para ingresar a la fuerza a alguien en tu libro
- No me digas: Tu madre cayó en ella
- Así es, y, peor aún, estaba diseñada para atraparme a mí
- ¿Y eso que tendría de malo? -dijo al momento de llegar frente al libro-
La muchacha simplemente dibujó un símbolo en el aire, mismo que el hombre pudo leer sin dificultad.
- Ese es mi nombre verdadero -dijo la joven-
Caviló varios minutos antes de tomar decisión alguna. Recordó, eso sí, que rara vez se puede tomar decisión alguna sin contar con toda la información posible, así que, optando por la solución más lógica, dijo simplemente
- Acerca una silla, muchacha, tenemos bastante que leer.
Estaba, literalmente, agotado hasta la médula. Incluso el concepto de cerrar los ojos para dormir se le antojaba doloroso, pero, en su fuero más interno, el orgullo no podía ser silenciado simplemente por el sopor.
Eran, simplemente maravillosos.
Le había costado años el convencer a la jefatura de ponerle precio a su libertad. Años de constantes "no", seguidos de más años de condiciones imposibles de cumplir... y, al final, una frase oída por casualidad le había dado la respuesta.
"Vuélvete indispensable, hasta el punto de ser incontrariable".
Después de eso, más años de entender el funcionamiento, los sistemas, aplicar herramientas de optimización (¡Gracias Dana!, jamás pensé que me sería útil la maldita álgebra estadística) hasta lograr incorporar el concepto de "conformidad" dentro de las complejas ecuaciones del dichoso mercadito...
... Luego de eso, dejar que la inercia del interés compuesto hiciera su trabajo.
Y, por fin, hacía 10 años, había logrado negociar.
No, no le iba a salir barato; tendría que construir o conseguir objetos imposibles. No, no tendría su ansiada libertad, al menos no completa; pero al menos logró algo semejante a un contrato de trabajo decente, con horas de trabajo, paga, tiempo de recreación y tiempo de vacaciones... cosas que, al fin y al cabo, le permitían ser un ser humano como él recordaba... un ser humano con más derechos que cualquier persona en el mundo.
Cuando la jefatura revisó su trabajo pudo incluso sentir una sensación de satisfacción propagarse por su mente. A pesar de que no se lo dijeron, estaban contentos con su avance y su desempeño... incluso un poco tocados en su orgullo.
No estaba del todo mal -se dijo-... quizás de veras sirva para esto.
... Y se juró que, apenas alguien quisiera formar un sindicato, el estaría allí para compartirles su experiencia en el campo.
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A lo que nos interesa:
Pluma de la verdad absoluta: Lo que escriba esta pluma fuente (alimentada con la sangre del usuario) será considerado verdad a rajatabla por quien lea lo escrito, incluyendo el escritor, por 12 horas. El escritor tendrá un instante de lucidez previo a la finalización del efecto, donde podrá escoger si lo continúa, a costo de 1fdv permanente por 24 horas, 1 salud permanente por 48 horas y 1 areté por 7 días (extendible sí y solo sí se usa un pago del nivel superior la siguiente vez que quiera extenderse su funcionamiento)
Rifle cazadramas: Permite eliminar defectos que afecten a la mente (traumas, obsesiones, venganzas juradas, etc) mediante un disparo. El disparo debe hacerse a media distancia (dif minima 7) y debe hacer una cantidad de "daño" igual a la puntuación de defectos que se quiere eliminar, o superior. Los defectos quedarán encerrados en la bala, que podrá ser recuperada y, enventualmente, utilizada de forma posterior en algún otro ritual (el rifle no permite asignar defectos). En caso de fallo el usuario pierde una cantidad de daño de patrón igual a la cantidad de puntos de defecto que se pretendía eliminar (absorbible, no curable por medios no tradicionales). Utilizable 1 vez por lustro en cada persona
Teluriscopio: Lentes que permiten ver las propiedades de todo lo que no esté protegido por un efecto de nivel 3 o semejante (Niveles superiores dejarán el Teluriscopio en estado semidestruido por un tiempo que dependerá de la complejidad de la protección burlada). Tirada: Percepción+Enigmas (dif 9) para sintonizar. En caso de fallo o fracaso no pasa nada... evidente.
Cuaderno situacional: Convierte, en un lapso máximo de 1 año (dependiendo del tamaño del área del mundo que se quiera afectar), en "lo adecuado" el aspecto que presentan las cosas en el dibujo. Las personas, sociedades, incluso la naturaleza en sí, intentará -dentro de sus medios- parecerse lo más posible al dibujo. El nivel de detalle y habilidad del dibujante determinarán la dificultad de la tirada, pudiendo (teóricamente) apuntarse incluso a modificar el mundo entero (requiriendo las habilidades necesarias para dibujar a nivel microscópico). El ritual no puede ser afectado por magia, pero el celebrante puede mejorar sus habilidades vía magia. El ritual no hará que alguien quiera ir en contra de su naturaleza (convertir a alguien bueno en malo, provocar amor, etc están fuera de su alcance, aunque puede generar circunstancias que hagan parecer que es así). El dibujo toma 24 horas de trabajo continuo para ser realizado (tiradas de concentración de ser necesarias). Dex+hab de pintar. Requiere desde 1 en artesanía: dibujo o artesanía: pintura para ocuparse (1 para una persona, 2 para una construcción, 3 para un barrio, etc. Intentar afectar sensaciones, sentimientos y otros ítems requerirá de conocimientos en las áreas adecuadas).
Censo universal: Rollo de pergamino. Sumergirlo en una solución de sangre, quintaesencia y polvo de diamante (5 lt, 20 pintas, recursos 5) por 24 horas hará que en su superficie se escriban los nombres y nombre de sombras de todas las personas vivas una vez retirado el pergamino de la sangre. Sumergirlo en una solución de agua y quintaesencia (5 lt, 20 pintas) listará los nombres, nombres de sombra y nombres verdaderos de las personas que hayan muerto desde la última vez que se le sumergió en agua. Sumergirlo por 24 horas en una solución de secreciones genitales y perfumes vegetales (5 lt, alquimia 3 para fabricarla) muestra, mediante líneas, las relaciones de deseo carnal entre las personas vivas (sólo nombre). Sumergirlo por 24 horas en fluidos reproductivos (5 lt, no necesariamente humanos, aunque da mejores resultados) muestra, mediante líneas, las relaciones sanguíneas de padre/madre/hijo/hija existentes entre las personas vivas (sólo nombre)
PD: El rollo no cuenta con un índice. Los nombres están escritos en enoquiano. El rollo se limpia sumergiéndolo en agua de mar por 24 horas.
Llave divina: Abre cualquier cerradura mecánica, no importando lo compleja. Permite intentar disipar cualquier protección mágica en una cerradura mediante la simple aplicación de quintaesencia de forma directa, en razón de 1q.e. x 2 éxitos en la protección de la cerradura.
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Repartíoslos como os parezca. Disclaimer del año pasado. Disculpas por la demora :P
Los estridentes sonidos desgarrados desde la primitiva flauta eran tan horribles que bien podría haberse supuesto que el amplio atrio era una cámara de tortura.
... No era algo necesariamente alejado de la realidad.
Habiendo pasado casi un año desde haber tenido que entregar su posición al cerdo inmundo de Shu, y no habiendo podido avanzar en nada que no fuera su pericia corporal, Sun estaba cerca de mandar su existencia a la mierda y contentarse con ser el esposo ausente de una esposa que, claramente, no le escuchaba.
También, tenía que aceptarlo, desde la posición de debilidad actual que ostentaba empezaba a ver con claridad el por qué de aquella falta de concentración... aún así, la espina todavía le duraría un poco en su mente.
Volvió a soplar, casi con furia, la maldita flauta. Lo único que logró con ello fue que uno de los Gabos rompiera un florero.
- ¡A la mierda!, ¡renuncio!
- Se está haciendo costumbre que renuncies sin dar pelea, al parecer
La voz pertenecía a un hombre de edad algo avanzada y cubierto con un sombrero cowboy, quien acababa de llegar al lugar
- ¿Aún te lamentas por haber entregado tu cuerpo? -continuó-
Algo en él hacía que confiara... que no estaba ahí para hacerle daño... o al menos eso le decían sus instintos.
No vio por qué no hacerles caso: hasta ahora, no se habían equivocado
- No, en lo absoluto. Entiendo perfectamente que era necesario. Era mi deber proteger los Meteoros y fallé tontamente
- Pero no los recuperaste todos
- No, pero con los que tengo es imposible que se junten los necesarios
- Podrías haber pedido ayuda para encontrarlos
- Lo hice
- Pero no insististe
- No
- ¿Por qué?, ¿tanto te pesa el orgullo?
- No es ese el caso. Pedí ayuda y no me la dieron, así de simple
- Sus costumbres no son las tuyas
- Y mi costumbre no es pedir ayuda; si lo hago es porque el asunto es grave, y si no se me brinda entenderé que no hay interés en ayudarme
- Eso llevó a que entregaras tu cuerpo
- Lo sé
- Y eso hará que no estén preparados para lo que viene; tú menos que nadie
- Quizás
- ¿Quizás?
- Quizás
- No comprendo
- Simple: entregué mi cuerpo, y con él la mayoría de mis recuerdos, mi poder y, por sobre todo, mis responsabilidades... Ve a molestar al General Shu si necesitas ayuda
- O sea que ahora eres...
- Un vil y común ser humano, sin mayores capacidades especiales; tan aplastable como una hormiga, tan inteligente como una piedra y tan apuesto como una rana
- ... Te ves exactamente igual que antes
- No entenderías
- Aún así, los necesito a todos
- No me jodas: no me diste un libro
- Porque era innecesario
- Y ahora, no habiendo experimentado el tenerlos, esperas que sepa manejar algún otro juguete
- Se las arreglarán, supongo... hasta ahora han demostrado ser verdaderos dioses en el arte de la improvisación
- Supongo... quizás ahora que soy menor pueda conocerlos de veras
- Vamos, no te me pongas nostálgico
- En lo absoluto, pero no puedo negar que la posibilidad de volver a tener compañeros de viaje me emociona
- Bueno, bueno, basta de sentimentalismos, vamos a lo que vine
- Tu dirás; ¿más experimentos?
- No esta vez... o quizás... depende de como quieran verlo
- Deja, traigo una mesa
El hombre esperó pacientemente a que Sun dispusiera del mobiliario. Le sorprendió ver al anteriormente poderoso hombre batallar duramente con una mesa de mármol, tanto que llegó a arrancarle una sonrisa.
- Me alegra que mi desgracia te divierta
- ¿Para qué negarlo?, me parece desopilante... ¿Necesitas ayuda?
- Sí, a menos que quieras que dé a luz mis tripas.
Entre ambos prepararon el lugar. Mientras Sun se dedicaba alegremente a decorar la mesa con alguna flores (o lo que se podría considerar alegre, dada su forma de ser) el hombre extendió dos telas, sobre las que dispuso varios objetos. En la primera de la izquierda había diez objetos que podrían ser calificados como joyas, más precisamente como una pulsera atada a un anillo con una cadena, realizados en una aleación de Orialcón con sepa dios qué otra substancia. En la otra, tres libros; más pequeños que los anteriores, pero de un aspecto extrañamente más venerable.
- Planeaba que pudieras usar la décima pulsera... pero ahora no se que hacer
- Lo siento; no me permitieron jugar tu juego
- No es mi juego, y lo sabes
- Honestamente, no lo recuerdo
- Quizás
- Bueno, ¿de qué se trata esta vez?
- ¿Serás tú quien se los explique?
- Ni lo sueñes: Suelo olvidar detalles importantes por considerarlo innecesario
- Está bien, dejaré dos cartas
La primera de ellas rezaba como sigue:
Espero se hayan divertido en el libro negro. Lo creé especialmente para ustedes, sabiendo que, de no tener algo en que entretenerse hasta que los olvidaran, probablemente acabarían muriendo de aburrimiento o, lo que es peor, pisando los llanos de la Archimagia (por lo demás, me sorprendió la cantidad de tiempo requerida para ello... 200 años no es poco, mucho menos en un mundo tan dinámico como el de los últimos años)
Yo tampoco he estado ocioso durante este tiempo. Creo que me he vuelto un poco más ducho en el arte de crear cachivaches y es por eso que quisiera que disfrutasen de algunos de ellos... al menos esa es parte de la verdad.
Si miran las pulseras, verán que tienen anotadas dos palabras y los anillos tienen anotada una. En resumen, cada pulsera les permitirá disfrutar de los beneficios hasta el séptimo nivel de archimagia de una esfera... con sus condiciones, obviamente. La más importante de ellas es que necesitarán la autorización de quien posea la pulsera correspondiente para ejecutar la magia que desean llevar a cabo.
Por otra parte, los libros es algo bastante más simple: se titulan Pasado, Presente y Futuro, y contienen lo que sus títulos describen.
Escojan, jueguen... porque si no lo hacen, el futuro será horrible, en caso que lo haya.
La segunda carta era bastante más técnica
Antes que se me olvide les daré algunos datos... ¡cierto!, los libros anteriores se abren de la siguiente forma: El indicador superior es el total de monedas a invertir para abrirlo. Los vértices del triángulo, desde arriba y en el sentido horario, corresponden a los colores rojo azul y amarillo y los contadores a la cantidad de monedas que han de invertir de cada color correspondiente, por lo que en el superior sólo basta colocar la diferencia usando monedas de cualquier color... lamento no haberlo dicho antes, pero pensé que sería obvio, ¿no?.
Cierto, acerca de las monedas: Si bien es cierto El Mercado sigue funcionando y entregando misiones y recomensas, desde ahora también recibirán monedas como recompensas de forma aleatoria en sus correrías diarias; es lo mínimo que puedo hacer por ustedes luego que se vieran forzados a ausentarse por más de un siglo.
En fin, volviendo a los cachivaches actuales, estas son los datos de uso.
La palabra que verán anotada en el anillo corresponde a la esfera que gobiernan. En la pulsera la palabra de la derecha corresponde a la esfera que gobernará la paradoja producida en caso de ocurrir. La palabra de la izquierda corresponde al anillo cuyo portador deberá autorizar o no la ejecución de dicho conjuro. Lo mejor de ello es que me las arreglé para que esto último ocurra en un tiempo infinitesimal, contando él con toda la información al respecto...
... A veces creo que soy demasiado genial...
... Ejem...
La excepción es la décima: Esa necesita la autorización de todo el resto de los usuarios... tiene un sólo uso e implica que el juego se acaba de forma inmediata e inapelable.
Pueden (y deberán, probablemente) escoger más de uno. La condición es que no pueden tener el poder de decisión final sobre uno de los cachivaches que ya posean, así que repártanselos bien.
Como regalo extra, pueden usarlos dentro de sus libros para reescribir aquellas Eras como bien les plazca, limitado por la esfera de dominio del o los anillos que porten, pero sin las condicionantes de usuario ni paradoja... sólo dentro de SU o SUS libros.
Ah sí. Si deciden no escoger se desperdigarán de forma aleatoria por el mundo hacia lugares donde serán encontrados por alguien y, quien sabe, utilizados sin control.
Los libros, por otra parte, son un subproducto involuntario -pero entretenido- de lo que mencioné arriba acerca de los tiempos infinitesimales: Permiten conocer información, de acuerdo al título, acerca del Statu Quo actual. A mayor práctica en su lectura mayores alcances de la misma. El contra que tienen es el mismo inherente a la esfera de tiempo en sí: cada cosa observada se vuelve cada vez menos fluida mientras más se observa... supongo que, a la larga, esto implicaría que podrían llegar a convertirse en algo así como “libros del destino”, pero, honestamente, no los he probado por completo como para afirmarlo. En cualquier caso, si llegan a volverse un problema simplemente ciérrenlos y ya está; mal que mal, solo ustedes pueden leerlos.
Si les surge otra duda, pregúntenle a Capri
Dobló simplemente los papeles y los dejó bajo los objetos y se dispuso a retirarse
- Por cierto, ¿quién eres? -intervino Sun-
- ¿Lo olvidaste?
- Sí
- Perfecto
Y, haciendo una reverencia quitándose su vetusto sombrero, el hombre se alejó del lugar, dejando a un confundido Sun preguntándose por qué le dolía tanto la espalda.
OH OH OH OJ OJ ARJ COF COF cof cof.... la edad wn, la edad...
Estos son los regalos de Navidad de 2019 de parte de Tornadito Pascuero
Las joyas antes descritas son de características simples: La pulsera y anillo son suficientemente anchas para llevar algo escrito y los libros bien podrían pasar por una novela de bolsillo de edición de lujo.
Las joyas tienen, en orden de Dominio - Regente - Paradoja las siguientes anotaciones:
Alba (Cardinal) - Lapis (Materia) - Facultatem (Entropía)
Collatio (Correspondencia) - Ego (Mente) - Lapis (Materia)
Facultatem (Entropía) - Tempus (Tiempo) - Anima (Espíritu)
Anima (Espíritu) - Pugna (Vida) - Alba (Cardinal)
Ignis (Fuerzas) - Facultatem (Entropía) - Tempus (Tiempo)
Lapis (Materia) - Anima (Espíritu) - Collatio (Correspondencia)
Ego (Mente) - Collatio (Correspondencia) - Ignis (Fuerzas)
Tempus (Tiempo) - Alba (Cardinal) - Pugna (Vida)
Pugna (Vida) - Ignis (Fuerzas) - Ego (Mente)
Infinitum - Alba Collatio Facultatem Anima Ignis Lapis Ego Tempus Pugna - Finitus
Los libros, como mencioné, simplemente se titulan Pasado, Presente y Futuro
Si bien los publico antes, esta vez lo hago para que sepan de antemano que van a querer elegir (Y, de paso, no dejen a Ron con deseos de venganza).
El hombre dejó caer sus gafas por su nariz e hizo descansar el pasquín que leía sobre la mesa de centro.
- No me mientas, Giácomo. ¿Cómo crees que podrías haber terminado ese metrónomo tan rápido?
- No sé explicarlo, signore... o sea, mas bien sí: aproveché un momento repentino de inspiración para balancear los pesos de chance y ¡presto!, el aparato funcionaba de maravilla.
Le costó algo a Don Andrea Draghi, profesor titular del Istituto di Studi Pratici, levantar su vetusta humanidad de aquel cómodo sillón que tanto amaba y seguir a su estudiante hacia el taller.
- ¡¿Lo ve, professore?!... ¡funcionando perfectamente!
La sangre subió por la cara de Don Andrea a una velocidad digna de su época de juventud. Sí, el aparato estaba perfectamente montado y el depósito de Aquavita no presentaba impurezas, pero el chuche oscilaba a tal velocidad que pensó que si su corazón latiera al unísono terminaría frente a San Pedro en un santiamén.
- ¡Muchacho idiota! -le soltó- ¿qué has hecho?
- Nada, signore... seguí sus instrucciones y...
- ¡Y LO ROMPISTE! -le gritó mientras le atizaba una colleja-
- ¡No, professore!
- ¡Claro que lo hiciste, imbécil!: ni siquiera para las guerras con Napoleón osciló más rápido que una vez cada dos segundos...y ahora... ¡estúpido, convertiste el metrónomo en una batidora!
Se vio obligado a sentarse. El mareo que le provocó esa rabieta comenzaba a quitarle el aire. El sólo pensar en el costo de reparación del aparato le hacía perder los colores... y el idiota de su alumno no era capaz de hacer nada más que abanicarle.
... Afuera, a través de la ventana, el siempre alegre Mercato Fiorentino comenzaba otro día de trabajo. Gente de todas latitudes se reunía a intercambiar sus mercancías en un ambiente distendido. Altos, bajos, morenos, jorobados, mujeres, pelados; todos eran siempre bienvenidos en aquel alegre festival.
Al principio, como suele ocurrir en casos semejantes, nadie se percató. Y si lo hicieron, no se dieron cuenta; mal que mal, ¿a quién le importaba que un dud tuviera un abceso en su axila?. Era irrelevante, ni siquiera digno de una nota al pié de página de un listado de enfermos.
Había, sin embargo, un detalle del porte de una fábrica: Esto era Brashen, y, en Brashen, nadie se enfermaba (al menos no de forma espontánea).
Era lógico: Tenían un Gremio de Sanadores fuerte y diligente, contaban con la mejor comida de Zakros y los matrimonios se vigilaban con ojo avizor para no introducir defectos congénitos a la población de forma innecesaria.
Fue así que ese dud estuvo cerca de diez días con las molestias de aquel abceso, siéndole imposible (por su condición económica y posición social) el acceder a algún tratamiento médico. Tuvo fortuna, eso sí, y su padecimiento pasó sin mayores aspavientos a formar parte de los recuerdos desagradables que, a la larga, olvidaría.
- Esta es mi ofrenda, Monons: Allí donde fallaron las 25 naciones unidas yo he tenido éxito; he puesto a Zakros a tus pies, y ellos ni siquiera lo han notado. ¿Cumplirás ahora tu promesa con quien has elegido?.
Miró, desde su prisión, a aquel débil ser humano. Aún en su estado tan disminuído podría acabar con su existencia de un soplo... pero había dado su palabra, y preferiría morir antes de traicionarse.
Sopló parte de su escaso poder en dirección a aquella criatura pretenciosa, permitiéndole tocar, por un segundo, la ambrosía gloriosa del verdadero poder... para luego dejarlo apagarse sin piedad.
- ¡Lo prometiste!
- Y he cumplido... eres tú quien no hace las preguntas correctas.
Caviló un rato. Su dios/diosa nunca le había mentido... al final cayó en la cuenta.
- Lo que me falta, tú no puedes dármelo
- Acertaste
- ¿Me darás siquiera la respuesta?
- No veo por qué no; mal que mal, ya tienes parte de ella.
Y Monons volvió a dormir.
Pensó. Pensó con toda sus fuerzas. Se devanó los sesos hasta la migraña hasta que, casi por accidente, una hebra de pensamiento le dió una pista. Le tomó un par de semanas juntar algo de información hasta poder tener un nombre... Y, en medio de su mente, volvió a alzarse para su alegría, apenas audible, la vocecita que se había silenciado aquella tarde que falló en crear los Soylent amarillos... y le dió una idea.
... Y deseó darse de golpes contra la pared.
A veces, su propia estupidez llegaba a sorprenderle.
- Maravilloso... ahora, a ver como convenzo a Lily de que me lleve.
Sí, es cierto, no era que faltara algo comestible; Sin embargo nada de ello merecía llamarse comida. Siquiera el pensar en someter su lengua o su nariz a semejante tortura hacía que se le revolviera el estómago... y sin embargo... sin embargo el hambre era tal que comenzaba a considerarlo seriamente.
Como siempre, los más pobres eran quienes sufrían primero. Gente humilde, como él debían sobrevivir en base a la caridad del estado o humillarse ante alguien más poderoso para poder obtener su ración de comida... apenas era un abjurador con 3 cantrips y 2 hechizos de primer nivel, ¿qué otra cosa podía hacer?.
Y, lo que más le carcomía la cabeza, era que los duds, los malditos duds, no parecían sufrir de aquella injusta hambruna.
Vagó por las calles varios días. Siguió a algunos y hasta intentó el soborno, pero nada pudieron decirle -o mantuvieron el secreto a salvo-, excepto que, sin patrón de lugar ni de hora, aparecián en las calles algunos sacos con una especie de hojuelas, del tamaño de media tarjeta de identidad aproximadamente, con las palabras “Comida para Duds” escritas en el saco.
Le tomó algún tiempo más el averiguar que existían tres variedades, roja (sin sabor y poco nutritivas, pero abundantes), verde (saladas y levemente ácidas) y azul (sabrosas; extremadamente raras).
Corrió con suerte, eso sí: El gremio Atari lo contrató para trabajar en el barco que utilizaban para traer comida del extranjero... eso al menos le garantizaba algo de dinero y el alimento necesario -aunque de baja calidad- para sobrevivir cómodamente...
En cuanto se diera la oportunidad haría la ofrenda más generosa que pudiera permitirse a Virgon por aquel golpe de fortuna...
Su día había empezado genial: 2 nuevos sabores en el desayuno y un agradable masaje por parte de una de sus sirvientas hacían que fuera todo sonrisas a la hora de ir al trabajo.
Sería, quizás, el último amanecer halagüeño que disfrutaría.
El gran atrio, desde tiempos inmemoriales, contaba con una magnífica estatua de bronce, donde se observaba una escena que reproducía el momento en que los 12 dioses le entregaron el poder y la autoridad a la Iglesia de Los Siete para que les representaran en el mundo entero.
... Y él, como Sumo Sacerdote de Geminon, conocía todos los secretos de la estatua.
Su forma le era absolutamente familiar; podría reproducirla perfectamente a ojos cerrados (si es que fuera un escultor) y no equivocarse en un mísero detalle... Y también conocía su función -o al menos sabía el conocimiento que se le había heredado-... y la catástrofe que significaría cualquier cambio.
Hizo una genuflexión en señal de respeto, como correspondía, ente su dios patrón, en medio de aquella maravilla artística que tanto disonaba con el resto del lugar. Eso sí, al levantar la cabeza, su avizor ojo vio algo que el resto no fue capaz de detectar: Las manos de Geminon, antes perpetuamente unidas en una posición meditativa, dejaban ver entre ellas unos tímidos rayos de luz que se escabullían entre sus palmas.
... Fue ver eso y, literalmente, cagarse parado.
- ¡Fuera, fuera de aquí todos! -gritó haciendo que la gente común saliera a trompicones-... ¡Eugene, convoca al gran cónclave!
Un viejo con cara de zapato de campesino voló a su encuentro
- ¡Pero señor!, el gran cónclave se convoca sólo cuando se debe elegir al siguiente Patriarca, o alguno de los sumo sacerdotes
Lo miró... se tomó largos segundos en agregar la frase que todo el mundo solía olvidar
- Sí, Eugene... y también cuando existe una materia que amenace la integridad de la Iglesia de los Siete.
- No le comprendo, señor.
Cediendo por fin a la debilidad que le atenazaba, se dejó caer al suelo mientras musitaba, al borde del colapso
Los estertores del orgasmo se apagaban mientras que su esposa se desplomó sobre él y se abrazó a su cuerpo con tal fuerza que, por un breve instante, temió lo asfixiara. Se lamentó que, a pesar de haberle dado todo lo que pedía, la única forma de hacerla desearlo era mediante el dinero.
En eso, se parecía al rey.
La sucesión de ministros durante los últimos años había sido una vorágine, tanto así que costaba saber quien había ocupado el cargo que día. Si a eso le sumaba el hecho que su majestad se volvía intratable cuando alguien hablaba de economías acababa por formarse aquel no tan halagüeño panorama.
- El cielo me ayude -se dijo-
Su esposa, Marie, se apretujó más a él mientras buscaba conciliar el sueño, mascullando acerca de su “amado ministro”. Charles, por su parte, se sintió uno con Francia: Aquello que tanto placer le había dado hacía tan poco tiempo se había convertido en un problema que amenzaba con ahogarlo.
Se deshizo lo más discretamente que pudo del abrazo matrimonial y buscó algo de calma en su estudio. Leyó y releyó los reportes preliminares, y ni aún así pudo ver una solución simple al problema: El país estaba endeudado a tal punto que, si no se hacía algo, en menos de 2 años estarían completamente en la quiebra.
- Y, lo peor -se dijo-, es que según mi capataz se viene una sequía.
Se preparó una copa de Oporto, y otra, y otra más. Necesitaba escribirle a su majestad usando la palabra prohibida y, sin una gota de alcohol entre pecho y espalda, jamás tendría el valor de hacerlo.
Y, lo sabía bien, si no lo hacía él, nadie lo haría.
El olor a tabaco rancio y licor de mala calidad le llenó los pulmones. En un principio, no supo asociarlo a su dueño; apenas había cruzado palabra con él, y siempre en sumisión, tal como correspondía a alguien de su estrato social.
Esa noche, empero, las cosas eran diferentes.
Le costó un poco hacerse una imagen mental de lo que estaba pasando, pero, en cuanto juntó las piezas en su somnolienta mente, la reacción fue inmediata y violenta.
Lamentablemente para ella, dios no la había dotado de la fuerza y brío necesarios.
Un destello refulgió en su cabeza dejándola a merced del amo
- ¡Silencio puta!, ¡el derecho de pernada me pertenece!
Su pequeña mente no alcanzaba a comprender el actuar de su amo. Nunca había demostrado interés en ella -ni ella en él-, y quien se iba a casar era una de las cocineras, no ella... al parecer, el alcohol realmente cambiaba al Conde.
A pesar de lo que siempre le habían dicho acerca de que debía obedecer al amo en todo, reunió todas sus fuerzas para oponerse al vil ultraje del noble. Logró asestarle un par de débiles puñetazos -que más perecieron divertirlo- hasta que logró hacer contacto con su rodilla en la entrepierna del hombre. El Conde bufó enfadado mientras la muchacha intentaba huir del lugar sin éxito y descargó toda su furia con un certero doble puñetazo en la espalda de la mujer.
Perdió la consciencia... o casi, durante todo el resto de aquella cruel salvajada.
Vió, vivió, olió, sintió, alucinó con cosas que no conocía, con gentes que le eran extrañas y con ideas que no alcanzaba el todo a comprender.
Tomó consciencia de que era ella varias horas más tarde: El Conde se había largado a otra ciudad y la jefa de mucamas la puso a parir por haberse despertado a esa impía hora.
Ella, sin embargo y en medio de la confusión, tenía algunas cosas claras.
Sabía que, por primera vez, no se la había podido jugar al tribunal.
Sabía también el nombre de su asesino.
Y, por sobre todo, sabía que necesitaba poder... tanto poder como fuera posible.
Sopesó por medio segundo la elección entre la afrenta actual o la que acabó con su vida... no fue una elección muy difícil.
- ¡Y una mierda!, ¡al carajo con el honor, yo quiero venganza!
Como a todos le debo al menos 2 regalos de cumpleaños, opté por hacer una lista grande y que uds se los repartan. Se aplican los disclaimers de siempre
Pañuelo inconspicuo: Al ponérselo como mascara engaña a los perseguidores del momento. Contra: Sólo puedes decir "Zurullo", se sale solo a la semana.
Puerta privada: Puerta en miniatura a cualquier parte que se conozca. Para hacerla funcionar hay que ponerla en el suelo e introducir una parte dle cuerpo en ella. Contra: LA llegada nunca es del todo exacta y/o sin problemas
Salvoconducto marital: Presentándolo, permite evadirse de la pareja sin dar explicaciones. Contra: Paliza si no se vuelve con un regalo.
Aliños de Bao-Yi: Bolsita con condimentos -se recarga sola una vez al mes-, espolvorear cobre materia comestible para convertirla en una comida preparada (cubiertos incluidos) de calidad excelente. Contra: la comida tiene el aspecto de un estofado de mierda.
Silbato zalamero: al pitarlo el objetivo oirá algún cumplido que le resulte agradable. Contra: Otra persona también lo oirá y pensará que era para él/ella; no necesariamente le gustará
Semilla de Roble: Te la tragas y te puedes convertir en árbol mientras la semilla pasa por tí (2 días). Contra: Los perros del lugar te amarán.
Pintura labial magnética (3 usos): Impedirá que metas la pata verbalmente por un lapso de 24 horas desde su aplicación. Contra: Si se activa, los labios permanecen pegados por 72 horas.
Polvo pica pica incivil (5 usos): Se aplica sobre el objetivo en cualquier lugar del cuerpo y él tiene que escoger entre tener un penalizador por concentración durante el resto de la escena o rascarse de forma notoria sus partes pudendas (que es donde se aloja la picazón). Contra: Ninguno
Varita mágica, desmontada
Pócima de lengua canina: Permite hablar con los perros por una hora, un uso máximo al año. Contra: Saldrás persiguiendo a cualquier gato, ardilla o rata que veas mientras la pócima esté en efecto
Piedrita con luces que cambian de colores. Objeto curioso
Botas bote: Botas grandes con forma de bote, permiten caminar sobre el agua (mitad de velocidad). Contra: Tirada simple de equilibrio, dif 6, 1 éxito
Tijeras automágicas: Tijera sque cortan exactamente como quieres (normales, así como pa ser costurero o peluquero). Contra: No se te ocurra cortarte las uñas con ellas
Catalejo indiscreto: Te muestra, dentro de las personas que ves, quienes son infieles a sus cónyuges/prometidos/etc. Contra: Uno de ellos no es infiel, sino bígamo (entiéndase con dos familias) u homosexual.
Lentes diapasón: Te pones los lentes y escuchas la mejor música del momento. Contra: no funciona en durmientes
Loro reloj: Lindo pajarraco que te dará la hora de ese instante del lugar del mundo que le pidas. Contra: Te despertará todos los días 15 segundos antes de que te despiertes (de no mediar circunstancias externas)
Bolita buscadora de agua: Bolita de acero que, al soltarla, rueda en dirección del agua potable accesible más cercana. Contra: La weá es rápida (velocidad trote; res+atl dif 7, 2 éxitos)
Plumas repetidas: Juego de 5 plumas fuente. Una vez sueltas sobre hojas se mueven al unísono, pudiendo escribir varias hojas a la vez. Contra: Si bien es cierto la tinta no se acaba, aleatoreamente una de las plumas presentará un leve goteo (sólo una, pero diferente cada vez que se usen)
Poción de Hamor: En resumen, Cialis. Contra: basta con que necesites usarla creo yo...
Caja para hacer cubitos de hielo: Algo así como medio litro de capacidad, le echas agua y a las 2 horas te da cubitos de hielo
Pastillas de la buena suerte: 1 éxito gratis a una tirada mundana. Contra: no más de una pastilla al día
La luz del sol, o lo que cumplía su función, iba haciéndose cada vez más débil. Sus manos temblaban y sus ojos le dolían como hacía demasiado tiempo no ocurría.
Estar haciéndose viejo era, sin duda, un problema.
Se sorprendió a si mismo recorriendo sus manos, arrugadas y callosas, mientras su mirada comenzaba a distorsionarse.
Fue extraño para él; en un principio no acertó a saber que era lo que ocurría. Le tomó a su cerebro largos segundos en asociar esa humedad que desprendían sus ojos con aquel antiguo e instintivo ritual de catarsis que caracterizaba a casi cualquier habitante del mundo... hacía eones que no lloraba.
Respiró profundo y calmado hasta que logró tranquilizarse, para luego proceder a la revisión final. Nunca había sido tan consciente de su propia imperfección, y nunca había deseado tanto el poder dejarla atrás... y si había existido alguna vez un momento para no fallar era ahora. Usó todo su poder, todos sus sentidos, toda su experiencia... incluso recurrió a su instinto -cosa que detestaba desde tiempos inmemoriales- para confirmar el resultado.
... El destino estaba con él ese día: Eran perfectos
Le había tomado casi 750 años el terminarlos, pero allí estaban frente a él. Sus últimas creaciones, más perfectas, inocentes y peligrosas de lo que hubiera soñado jamás.
Se desplomó en un diván, casi destrozado por el agotamiento. No atinó siquiera a buscar alimento o bebida, simplemente amasó sus sienes buscando algo de paz, relajando sus adoloridos músculos y dejándose llevar por el sueño.
Descansó. Difícil decir por cuanto tiempo; no era que tuviera mayor sentido y, honestamente, tampoco era que le importara demasiado.
Decidió darle una última revisión a su obra y corroborar que todo era perfecto. Un artesano como él no se permitiría jamás que su obra llevara sobre ella una imperfección.
De colores ocre, gris, granate, jade, índigo, plata, malva y cobalto, sendos tomos se erguían ante él. Prístinos, límpidos, impolutos... preparados.
Trató de no mostrarse demasiado orgulloso de su obra, pero, en su fuero interior, sabía que se merecía ese resquicio de soberbia: contrato todo pronóstico, los había concluido... la treta de las monedas había dado resultado y gracias a ello estaban, por fin, terminados.
Hizo lo necesario para que el Mercadito los pusiera a disposición de los jugadores... después de la ayuda que le habían prestado -involuntariamente, lo reconocía- consideraba que el dejar que fueran ellos quienes los usaran a su antojo era lo mínimo que les podía ofrecer.
Decidió no darles instrucciones. Siempre consideró que gran parte de la emoción y del gozo de un jugete era el proceso de descubrimiento que implicaba el aprender a usarlo.
... Y, lo que más le hacía feliz: Por fin podría dejarlos jugar.
Estos son los regalos de Navidad del año 2017
Esta vez se trata de un grupo de libros, de aproximadamente 40cm x 30cm x 10cm, con tapas de cuero bien curtido, bordes de metal, ojo de cristal, cerradura y emblemas en enochiano en su tapa, amén de los colores antes mencionados
El ojo de cristal que tienen está a media altura en la tapa, sobre el nombre del libro. En él no se puede ver nada más que lo que pareciera se un miasma de un color semejante al de la tapa. Por otra parte, la cerradura es de aproximadamente 10cm, x 10cm, tiene un contador en la parte superior, además de cuatro depresiones circulares (tres de ellas poseen cada una un contador individual). Todas las aplicaciones metálicas de los libros están hechas de Orihalcón.
Están a la venta por un cabello en el mesón de ofertas.
De disclaimer y CLUF, digamos que lo mismo del año antepasado...
- ¡¿Cómo fuiste tan idiota de dejarte atrapar?!
- ¡Yo no fui, fue Garg!
- Claro, siempre culpándome de todo... debieran aprenderle a Garg, que siempre observa antes de decir nada
- ¡Ya, silencio!
- ¡Oblígame, idiota!
- Garg, Garg, Garg... dejen de pelear, ¿quieren?
- Uy, sí... tenía que salir el maricón de Garg a defender a su Garg
- ¡BASTA, MIERDA!
- Sí, Garg
- Como digas, Garg
- ¿Qué quieres que hagamos?
- ¿Querer?, pues nada... si no se han dado cuenta este es un excelente lugar para descansar un poco
- Cierto... apenas si hay gritos... estamos casi solos
- Igual me gustaría volver a casa... cuando estoy mucho tiempo encerrado Garg se pone nervioso y amenaza con matar a Garg
- Pero, por ahora, no podemos escapar
- Y tampoco querríamos... espera que descubran este lugar y se va a liar la gorda
- ¿Acaso sabes algo?
- ¿Recuerdas a que vinimos?
- Sí: Skivanti nos pidió que encontráramos su nombre
- Y lo hicimos, ¿cierto?
- Sí
Hubo silencio en su mente por primera vez en décadas... hasta que la vocecita de Garg se atrevió a decir bajito
- Abre la siguiente puerta, pequeña
- ¡Deja de decirme pequeña!
- Tienes menos años que el más joven de mis pelos, ahora, ¡abre la puerta!
Obedeció. Tampoco es que tuviera alternativa. Ante ella se extendía un infinito tan brillante que cerró rápidamente la puerta para evitar perder la vista.
- ¿Qué diablos era eso?
- Eso, pequeña, es lo que tus congéneres llaman Cardinal. Energía pura, en su estado más simple e impoluto.
- Pero no pedí que me mostraras eso
- Si lo hiciste
- No, te pedí que me mostraras el poder
- Ten algo de paciencia, ¿quieres?, hace mucho que no tengo que enseñar cosas tan básicas, pero créeme, cuando haya terminado la lección entenderás.
- El Cardinal lo entiendo, incluso lo domino medianamente bien
- Ese es el problema de todos: Buscan dominarlo.
- No te entiendo
Sonrió para sí; al menos la chica reconocía sus falencias.
- Lo sé, pero entenderás a su tiempo. Ahora, abre la siguiente puerta.
Era cosa de medianoche el día de nochebuena del año 1311 de la era cristiana, o el Anno Pestis 6 como se estaba empezando a hacer conocido en algunos círculos, cuando Altair Ibn Michel logró por fin desentrañar el mecanismo de apertura de aquel condenado cubo de piedra.
Michel siempre le dijo que aquel sería su herencia, y que en él iría guardando las cosas que consideraba podrían servirle en caso que su pater le faltase. Encontró dentro de él un sinfín de objetos, escritos, pócimas, recetas, cartas y componentes; cada uno con alguna significancia y utilidad especial.
Se pasó toda aquella noche revisando su heredad, leyendo y releyendo las palabras del hombre que llegó a considerar como un padre, hasta llevar a un envoltorio de arpillera donde halló una carta y una pequeña caja que contenía un grupo de dibujos de constelaciones.
Admiró las cartas, finamente dibujadas y, hasta cierto punto, esculpidas en el papel. Trató de activarlas de alguna forma, pero le fué imposible. A pesar de que sus instintos le hablaban del poder de las mismas debió, luego de un tiempo, reconocer su incapacidad de utilizarlas.
Decidió leer el contenido de la carta.
Altair
Este encargo deberá llegar a tus manos de forma póstuma.
Durante largos años tuve una obsesión acerca de desentrañar el misterio de las pequeñas vasijas invisibles de Florencia. Lamentablemente parecían ser destinadas a un pequeño grupo de avatares de los que no formo parte. Empero, aquel detalle no hizo sino interesarme más en el secreto de su manofactura.
Durante una de mis visitas a Cremona pude encontrar en una ropavejería un baúl que poseía el sello de Sirius, uno de los Fili de Rígel. El baúl estaba sellado, pero con ayuda de algunos amigos logré, luego de 60 años, abrirlo. Al parecer Rígel encargó a Sirius y Proción el investigar el mismo fenómeno, haciendo uso indebido de los recursos de la Quaesitor. Entre la información que pude encontrar había un nombre que me resultaba nuevo (y me costó demasiado anclar a mi memoria), pero pude acabar asociándolo con la manofactura de las famosas vasijas.
Lo interesante, para un cazador de tesoros como yo, es el hecho que no es lo único que logré encontrar de su fabricación.
Usé uno de sus objetos en mí, y pude ver mi muerte. No voy hacia ella como un cordero al matadero: Será en mis términos, dañando a mis enemigos y sabiendo que estarás preparado para ella.
Te entrego, entre otras cosas, toda la información que poseo acerca de este individuo, incluído su nombre (en una poción, para que no lo olvides), lo que parecen ser algunos de sus diseños y, por último, algo que parece ser diseñado con el mismo propósito de las vasijas.
Una última cosa: No me llores, hijo mío. Mi vida ha sido buena y no dejo mayores dolores tras de mí. Espero simplemente haberte educado bien y haberte preparado para las épocas venideras. Si es tu deseo honrarme te pido simplemente que vivas una vida plena y jamás renuncies a perseguir la ascención; ahora que escribo estas líneas es que estoy cierto que no es una quimera, sino un objetivo inevitable.
Tendrás éxito, a pesar del duro camino.
Tuyo afectuoso
Tu Pater
Michel Pardo
No quiso contener las lágrimas, aunque si lo hizo con su llanto. Michel le había inculcado que el llanto sólo era apropiado ante el fracaso y la desesperanza, y este no era el caso.
Simplemente se puso de pié y guardó las cartas en su morral.
- Si son tal como las vasijas, creo que sé lo que debo hacer, pater.
Encaminó sus pasos a Florencia. La ciudad estaba casi desierta, pero la mesa seguía allí.
Estos son los regalos de Navidad del año 2016 (con algo de retraso -culpen a la huelga de aduanas-)
Se trata esta vez de un grupo de cartas, aproximadamente 1/2A4, dibujadas primorosamente y con aplicaciones de oro y marfil, que contienen los dibujos de varias constelaciones:
Otra vez yo.
Son sentimientos encontrados, por un lado es orgullo de poder haber hecho algo por ti padre, siendo un simple humano fui capaz de ayudarte en algo...
(Conozco perfectamente tu ira por desobedecerte, se que si lo desearas esto habría terminado el momento que tome ese pergamino)
Por otra parte, el dolor en mi alma... es algo que no soy capaz de describir.
Nuevamente somos la mano que invoca la muerte a este mundo - aún que sea por un bien mayor - este dolor en mi corazón no es algo que todos puedan soportar...
Se que es egoista de mi parte, por favor padre, si en el futuro existe otra oportunidad en que la muerte debe azolar este mundo.. déjame ser yo el que blanda la espada y evitar este sufrimiento a otra alma.
Prefiero ser yo, quien en el pasado se reúso con todo su ser a morir y desobedeció tu orden directa en ese momento, el que deba invocar una y otra vez a la muerte en este mundo.
Siento que es justo...
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