Aunque intermitente visitante del planeta Tierra, el cometa Halley ha estado orbitando durante siglos en un tramo que hace que cada cierto tiempo (unos 76 años) se deje ver desde nuestro pequeño espacio en la galaxia. La última vez que se acercó fue hacia el año 1986 donde la tecnología de la Guerra Fría permitió apreciarlo y estudiarlo más que en cualquier otro momento de la Historia.
Pero el tenso clima del mundo bipolar de los años `80 no fue el único marco bélico que presenciaría el cometa Halley pasando cerca de la Tierra, hacia el siglo XV habría sido testigo de otro conflicto: el marco final de las Cruzadas.
El Imperio Otomano se organizó tras la caída de Constantinopla para invadir al reino de Hungría distinguiendo al fuerte de Belgrado como el lugar ideal para iniciar la expansión. Así pues se dirigieron rápidamente hacia dicho lugar a iniciar el ataque. El Papa de ese entonces, Calixto III reaccionó de dos maneras: lo primero es que hizo una llamada colectiva a los cristianos de Europa del este para acudir al rescate de sus hermanos en desgracia, pero también tomó una curiosa medida cósmica: excomulgar al cometa Halley, bajo una bula extraordinaria decretada el 29 de Junio de 1456. Desde su lugar en el mundo, el Sumo Pontífice interpretó que el paso del cometa no podía ser otra cosa que una señal del mal, por lo que determinó colocar sobre este cuerpo espacial la mayor pena de la cristiandad. Sea cual sea la causa, el enfrentamiento entre los cristianos y los infieles resultó en una victoria para los primeros el 6 de Agosto del mismo año, liberando a Belgrado del asedio y manteniendo a apartados a los musulmanes del poder en la región.
En la fotografía: imagen del cometa Halley, en su aproximación a la Tierra del año 1910.
Para mayor información de esta materia, se sugiere visitar el texto de Paco Bellido: La cara oculta. La excomunión del cometa Halley.