el hogar como un espacio de utopía, veo todos los lugares como potencialmente habitables, las ventanas se sienten más estrechas que nunca, un encuadre a un afuera que nos dicen radioactivo, una calle que se vuelve nuevamente ajena.
añoramos un hogar como el de antes, una casa cálida con un patio verde que con pies pequeños se hace enorme, habito esa memoria colectiva de la casa, con muebles de cocina amarillos, paños de cocina con dibujos de frutas, loza con un paisaje en azul y un calendario con gatitos, un lugar que no es mío ni de nadie.
nos abrimos a ventanas digitales, que parecen infinitamente amplias, pero resentimos el vacío que dejan al evidenciar la distancia, añoramos las caricias cálidas.
comenzamos a reconciliarnos con habitar desde lo virtual, construimos lugares habitables donde queramos.














