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He enviado doce rosas a tu habitación. Cada una tiene un significado. La primera es por todo el apoyo que me diste el año pasado. Sin ti no hubiera podido levantarme. Gracias. La segunda, por todos los regalos que no pude darte en San Valentín. Me hubiera encantado estar ahí. La tercera es por primavera, ya sabes, aquella estación en donde comenzó nuestro amor. Donde florecimos. La cuarta es por tu cumpleaños, recuerda, aunque no estemos juntos, no lo olvidaré. La quinta es para tu mamá. Quiero agradecerle por cuidar de ti después de mi partida. La sexta es por nuestro aniversario, aquella fecha que me llevaré hasta la tumba, recuerda, siempre serás infinita. La séptima para felicitarte por tu ingreso a medicina. Sabía que llevarías esa bata bien puesta. Nunca perdí la fe. La octava por el tiempo que perdimos juntos. Nunca quise separarme de ti. La novena es un regalo de mi hermana menor. Te recuerda con cariño. Supiste ganártela. La décima es regalo de mi otra hermana. Creo que eres la chica a la que más han querido. Con mis anteriores parejas nunca tuvieron tal detalle. La undécima es por la fecha de nuestra ruptura. Ya sabes, las despedidas siempre me han parecido poéticas. No creo que te sorprenda. La última, la duodécima, guárdala, con ella me despido. Vi que empezaste una nueva relación. Sé muy feliz.
-Manuel Ignacio.
Dejemos a un lado el cinismo; yo sé que por dentro también quieres de lo mismo. Al fin y al cabo, la gente no entiende lo bien que se siente cuando alguien más, con solo una mirada, entiende el magnetismo.
Justo me tenia que gustar una y encima me ghosteo
Fragilidades de Sara Búho
Adiós al frío, Elvira Sastre.