Psicópata (Wigetta AU).
Capítulo 9.
Nuevos acercamientos.
Narra Guillermo.
Unas horas antes.
Sus ojos me miran con molestia y su rostro posee aquel reflejo propio de la locura, que me obliga a retroceder unos cuántos pasos, debido al miedo que empieza a recorrer por todo mi cuerpo.
Mis manos comenzaron a temblar y no puedo evitar pasar saliva con rapidez, mientras mi cabeza trata de buscar una rápida salida.
-¿Acaso te comió la lengua el gato?- cuestionó con un tono repleto de sarcasmo- Te pregunté sí creías que era estúpido.
-Para nada, claro que no- respondí con nerviosismo y alejándome lo más posible, hasta dar contra la pared.
-Entonces ¿Cómo esperas que me trague que de un momento para otro decidiste ser amable conmigo?- cuestionó caminando hasta mi posición y acorralándome entre sus brazos- Sé que soy irresistible chaval, pero no creo que te enamoraras de mi en estas últimas dos semanas.
-¿Acaso no puede ser por simple resignación?- admití sintiendo su fuerte aroma penetrar mis fosas nasales.
-No lo creo Willy- contestó mientras recorría mis labios, con ayuda de uno de sus dedos- Hoy en día todos actuamos por interés y siempre hay algo oculto, detrás de una buena acción.
-¿Ah sí?- pregunté frunciendo el ceño con molestia y tomando su mano para detener sus caricias- ¿Por qué sigo aquí secuestrado entonces? ¿Qué razones "oscuras" podrías tener conmigo?
-No lo sé- susurra divertido pegando su cuerpo contra el mío- Tal vez simplemente quiero llevarte a mi cama- respondió atrapando mi labio con sus dientes y mordiendo con deseo, causando que soltara un leve gemido- Regreso en unas horas, no se te olvide tener la cena lista- pidió alejándose con rapidez y dejándome con un gran bulto entre mis pantalones.
Joder, esto tiene que ser una broma.
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No me entiendo.
No sé sí soy un buen "samaritano" o sí enloquecí por completo, al sentir tanta lástima por mi propio captor. Sólo sé que verlo tan indefenso, provocó en mi un deseo de protección y un cariño, que lejos está del odio que creía sentir luego de tanto tiempo.
Tal vez fue el darme cuenta que hasta el peor de los seres humanos, ha sufrido en alguna ocasión y tiene una justificación para sus horribles actos.
Esperen un momento...
¿Acaso realmente estoy considerando que tiene razones para ser un asesino a sangre fría?
Creo que ahora sí me volví completamente loco.
Sin embargo recuerdo el dolor en su expresión, los gritos de frustración y el fuerte odio con el que clavava aquel cuchillo. Una parte de mi deseó matar a ese sujeto con mis propias manos, para así terminar todo su sufrimiento. Quise encontrarme con el verdadero responsable de su dolor, para hacerle pagar por todo esto.
Sus ojos me miran por primera vez con miedo y parece que su don de la elocuencia, ha desaparecido por completo.
¿Qué puede pasar por su cabeza para tener aquella expresión?
Decido dejar todos mis pensamientos de lado y me lanzo de nuevo a sus labios, haciéndole caso al profundo deseo que recorre todo mi cuerpo.
Él parece reaccionar y comienza a corresponder mis movimientos. Toma mi cuerpo con delicadeza y me apoya sobre la pared, para comenzar a besar mi cuello con pasión, arrebatándome varios gemidos.
Mi cerebro no parece recordar que esto está mal y sólo parece ordenarle a mis manos, que recorran con rapidez su pecho.
Sus dientes apresan mi labio inferior y muerden con delicadeza, mientras sus ojos me miran completamente nublados.
-Estás jugando con fuego- susurra mientras su cuerpo se mueve en un suave vaivén, que me lleva al mismísimo infierno.
Decido callar sus estúpidas palabras introduciendo mi lengua en su boca y probando aquel sabor a café, del que me he vuelto completamente adicto.
Su garganta ahoga un gemido de sorpresa, pero rápidamente comienza a mover su propia lengua, en una sensual danza que me lleva a la locura.
Creo que jamás he sentido algo parecido.
Mis manos se mueven con rapidez sobre su camisa deseando arrancar aquellos molestos botones, probar esa dorada piel y terminar la distancia entre nuestros cuerpos.
-Joder Willy, eres tan exquisito- dice mientras la saliva sigue uniendo nuestros labios- No sabes cuánto tiempo fantaseé con este momento- admite mordiendo mi cuello con delicadeza.
Trato de decir lo contrario, pero mi miembro tiembla con anticipación, recordándome que no es el único que desea todo aquello.
-¿Quieres que me detenga?- pregunta divertido deteniendo sus movimientos.
-No- pido dejándome llevar por el placer- Digo sí.
Siento su aliento en mi oído y me estremezco con deseo, al sentir su hábil lengua recorrer el lóbulo de mi oreja.
-No te entiendo tío- susurra mordiendo con suavidad provocando que mi cabeza caiga hacia atrás y mi respiración aumente.
Estoy a punto de dejarme llevar por mi propio deseo y mandar a la mierda todo lo demás, pero el ruido del timbre me hace saltar hacia atrás del susto.
Mis ojos se posan sobre los suyos y reconozco la excitación y diversión que desprenden los mismos.
-Que lástima, parece que tendrá que ser otro día- dice despreocupado mientras se levanta para atender la puerta.
Maldita sea...
¿Qué diablos estaba a punto de hacer?
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