Capítulo 86: Casa encantada.
– ¿Por qué haces esto Heechul? – pregunta Cony cuando por fin vuelve en sí.
Su acompañante no le responde. Solo caminaba en silenció por el primer pasillo de aquella aterradora casa.
–Por lo menos podrías dignarte a soltarme el brazo –se queja-. Me producirás un moretón – Heechul la suelta sin delicadeza y sin decir ninguna palabra-. Repito ¿Por qué entraste conmigo, si ni siquiera eres capaz de habla?
– Leeteuk me dijo que entrarías sola –confiesa-. Pensé que te gustaría estar acompañada.
–Leeteuk te engaño, y no sé el porqué. Pero hubiera preferido entrar con Jesús.
–Preferías entrar con ese tal Jesús en vez de tu bia- pregunta sin comprender nada.
–Y tienes el descaro de preguntarlo. Dios. Heechul – responde Cony muy enojada.
Ninguno vuelve a decir ni una sola palabra al respecto.
Entran a la primera habitación, donde hay una actriz disfrazada como la protagonista del aro. Hace un poco de show con acrobacias, gritos, y juego de luces. Cuando se da cuenta que la pareja no se asusta con el espectáculo, los dejan pasar a la siguiente habitación.
–Necesitaba hablar contigo- confiesa Heechul, a pasos de la próxima puerta.
–¡AAAH! –grita Cony, asustando levemente al coreano, que trata de no demostrarlo -. Algo me agarro la pierna.
–No te acerques tanto a las paredes –le aconseja- Se esconden para asustarte.
–Lo tendré en cuenta –Heechul abre la puerta, dejando que ella pase primero, como todo un caballero- ¿Qué decías?
–Necesito decirte algo- dice dudoso.
– Pues hazlo. Y espero que sea antes de que aparezca el monstruo de esta habitación –pide. Y justo en ese momento aparece la imitación de Freddy Krueger.
–Bienvenidos a su peor pesadilla – dice Freddy.
–No entender ayuda a pasar la sorpresa –Cony.
– Si quieres te traduzco.
Nuevamente comienza un show de luces y ruido, y un Freddy relatando como los matara en los sueños, hasta que se da por vencido y los deja continuar.
–Cony –le llama Heechul, para que le preste atención solamente a él.
Pero la chica no lo mira, solo logra que emita un sonido, corroborando que lo escucha. Ella está pendiente de la decoración de aquel “terrorífico” pasillo, tratando de averiguar donde ahí alguien escondido.
– ¿Podrías parar un segundo? –le pide. La chica se voltea frustrada.
– Mira Heechul si quieres decir algo hazlo luego. Sabes que solo estamos aquí encerrado por una jugada muy astuta de Leeteuk. O dudo que uno de los dos accediera a estar a solas con el otro.
– Yo si accedería –confiesa el cantante, luego de suspirar agotado. Sorprendiendo a la menor-. Necesito decirte algo.
– Pues hazlo – Cony se acerca a la siguiente puerta para abrirla. Pero Heechul la toma del brazo que dirigía a la manija.
–Espera- la chica suspira y aleja su mano.
–Si quieres hablar de mi forma de comportarme hacia ti, prefiero continuar sola.
–Eres fría. Se supone que eres mi fan –explica.
– Eso no significa que no tenga amor propio Heechul –suspira-. Has tratado mal a mis amigas y a mí. No esperes que te siga admirando.
–Eso- mira hacia el piso y se encoje de hombros-. De apoco estas logrando que te odie, y toda esa admiración que sentía por ti, todo ese fanatismo que me hacía defenderte o reír cuando decían alguna estupidez hacia tu persona, desaparezca.
–No puedes dejar de ser mi fan.
– Porque ese no era yo- dice con tanta seguridad, creyendo que eso explicaría todo.
–¿De verdad esperas que crea eso? - lo mira con furia a los ojos.
– No –suspira. Esto estaba siendo más difícil de lo que pensaba-. Mira, precisamente de eso quería hablar –deja caer sus hombros-. Sé que mi comportamiento ha sido algo…
– Inmaduro, irrespetuoso, estúpido –enumera la chilena.
– Infantil –afirma Heenim-. Sé que no tengo derecho a decir con quien puedes o no salir –esconde sus manos en los bolsillos de su pantalón -. Sé que no debí faltarles el respeto –baja su mirada-. Sé que no debí gritare ni pensar que me pertenecías y menos celarte. No somos nada.
Cony no sabía cómo reaccionar o que decir. Simplemente había quedado sorprendida por ver a su adorado y tan odiado Kim Heechul de aquella forma. Se veía tan frágil y arrepentido.
De verdad sabía que como llegar a las personas y hacer que le tuvieran un poco de lastima. Pero no quería ceder. Su orgullo le impedía aceptar sus disculpas.
– Vamos –dice Heechul a no obtener respuesta-. Aún nos queda recorrido –abre la puerta de la próxima habitación.
Pasaron por dos habitaciones más sin decir una palabra. Mirando aquella atracción, pero sin percatarse de nada más a su alrededor. Los dos iban absorbidos por sus pensamientos. Pendientes del otro, pero sin que se dieran cuenta.
– Dios de verdad no sé qué hacer contigo Kim Heechul –piensa Cony en voz alta, mientras están en otra habitación de terror-. Sé que esto también es nuestra culpa, pero…
–¿Me hablaste? –pregunta el coreano, que solo había entendido su nombre en aquella oración.
–Lo siento pensaba en voz alta –confiesa.
– ¿Pensabas en mí? - dice con cierta picardía en su voz- ¿Teniéndome en frente?
– No era eso – no puede evitar reír, pero trata de ocultarlo, mirando hacia el suelo.
– Acepto tus disculpas – Heechul se sorprende.
– No pensé que las aceptaras –confiesa-. Pareces alguien bastante orgullosa.
– Y terca –agrega- pero, aun así.
– No agradezcas. Solo discúlpanos a nosotras también.
– ¿Tienes una condición para poder aceptar mis disculpas? –dice sorprendido, ella asiente con la cabeza.
– Es hora de irnos de aquí –dice señalando la puerta abierta al otro extremo-. Vamos.
– ¿Cuál es tu condición? –pregunta Heechul una vez en el pasillo.
– Primero que te disculpes con mis amigas, igual que conmigo –pide- y, además tanto yo como mis amigas te debemos una disculpa por cómo nos comportamos. Espero que igual nos perdones.
– Me sorprendes pequeña chilenita –confiesa-. Pero me diste una idea.
– También tengo una condición.
Heechul observa rápidamente el pasillo, analizando donde puede haber alguien oculto. Nunca pensó que sus planes tuvieran tanto éxito, y tan rápido. Debía continuar con su plan y quizás modificar algunas cosas. Y quizás sería mejor esperar estar afuera del juego antes de revelar su condición, y continuar con su plan.
– Cuando estemos afuera te diré.
– Me estoy empezando a sentir encerrado –miente.
– Creo que nos queda una habitación más
De nuevo el silencio se hizo presente. Pero esta vez no era un silencio incómodo. Ya no estaba esa presión de las discusiones previas, ni desilusiones.
Eran solo ellos dos. Eran un poco más libre. Ambos disfrutaban de la presencia del otro, sonriendo como tontos.
Fueron los primeros al ingresa a la casa embrujada, por ende, los primeros en salir.
Heechul mueve la cabeza hacia una banca, para que Cony lo siga hasta ella.
Una vez en la banca, por inercia Cony mira hacia el cielo, solo para asegurarse que ahí no se ve ninguna estrella.
– No veras nada –le asegura Heechul, al darse cuenta para donde miraba- hay muchas luces.
– Lo sé. Pero puedo imaginarlas
– No son las mismas que en tu país.
– Lo sé- voltea a mirarlo-. Y por eso mismo me gustaría poder verlas.
– Tendrías que salir de la cuidad.
– Me pregunto si nos dejaran –suspira- cuando tenía 16, con mi curso fuimos a un mirador en el norte del país –vuelve a ver el cielo-. No he vuelto a ver un cielo tan hermoso como esa vez.
– Podemos ir a verlas un día- Cony vuelve a mirarlo.
– Gracias, me gusta la idea –le sonríe-. Ahora dime tu condición.
Heechul sonríe. Con esa sonrisa que tanto le gustaba a la menor. Esa media sonrisa, a un solo lado, que siempre había asociado a alguna travesura del mayor. Inevitablemente la imito, pero al lado contrario que el cantante.
De apoco se acercó a Cony, y le tomo la mano derecha entre las suyas. La chilena solo miraba el gesto sin comprender nada.
– Primero, tienes razón tus amigas se merecen una disculpa, pero si puedo sacar algo de esto lo haré. Por eso mi condición es que tu borres todas las peleas que hemos tenido.
–¿Eso es todo? –pregunta incrédula- ¿Eso es lo que no podías decir dentro?
–No es solo eso –la chica no comprende nada, y lo expresa con su mirada-. Quiero que borres desde que me besaste hasta este momento – su comentario provoca que la cara de su acompañante se torne roja como el tomate.
–¿Qué pretendes Heechul? -se suelta del agarre del coreano.
– Quiero que empecemos de nuevo.
– Porque creo que ese día me exprese mal
– Ese día –recuerda Heechul – bebí mucho. Pero recuerdo todo muy claramente –confiesa-. Sé que me besaste para callarme. Pero no creo que sea la única razón.
– Déjame continuar –le interrumpe-. Te propuse que tuviéramos un tipo de relación, solo por ese beso –la chica asiente con la cabeza-. A la cual negaste porque no era correcto estar en una relación sin conocernos, y menos sin sentir algo por el otro- mira a la extranjera esperando alguna respuesta. Ella solo asiente con la cabeza-. Comprendo eso. La verdad lo comprendo mejor de lo que piensas.
– Entonces –suspira, le costaba hablar, pero no por eso iba a detenerse. No ahora. No contra el tiempo-. Te vuelvo a pregunta ¿Por qué me besaste?
– Tú ya lo dijiste –responde-. No encontré…
– No creo que eso sea toda la verdad –le interrumpe-. No creo que vas callando a la gente a besos.
– Heechul no entiendo para dónde quieres ir
– Solo responde honestamente. Por favor- le pone carita de cachorrito.
– Honestamente –repite y suspira-. Honestamente, eres Kim Heechul, mi número uno entre mis bias- el chico sonríe descaradamente al escuchar eso- a quien tenía sobre un altar, y que me traía loca cuando aún estudiaba... Pero que esa noche no se callaba por más que se lo rogara –dice frustrada-. Tienes razón no ando por la vida callando a la gente a besos... Pero de verdad no sabía que más hacer. Solo actué por instinto.
– No importa. Me quedo más claro con tu honestidad.
– Creo que acordamos olvidar todo lo que paso después de ese beso –afirma- ¿Cierto?
– Si me explica el por qué. Dalo por hecho.
– Volvamos a esa noche, en la cocina. Cuando Sungmin nos dejó solo
– ¿Por qué quieres recordar eso?
– En vez de proponerte una relación –explica- quiero proponerte que nos conozcamos mejor- Cony abre los ojos a más no poder.
No entendía que bicho le había picado al hombre que tenía a su lado. Tan tierno y distinto al hombre que había sido los últimos días.
– Me atraes y creo que yo a ti también…
Justo en ese momento, ven a Paula salir con Leeteuk. Los dos se ven asustados y afectados por el juego. Por acto de inercia Cony se para a asegurarse el estado de su amiga, sin terminar de escuchar a Heenim ni darle respuesta.
– Umma –le llama su amiga- ¿Estas bien? -Leeteuk continúa caminado, para hablar con su compañero.
– Si. Solamente no hallaba la hora de salir de ahí.
– No sé porque entraste, si ni las películas de terror te gustan.
– No lo vuelvo a hacer –las dos ríen- ¿Saliste hace mucho? - pregunta Paula preocupada.
Había visto a su amiga ingresar casi siendo arrastrada por Heechul, y cuando le pregunto a Leeteuk que pasaba, este se negaba a darle alguna respuesta, y solo se reía.
– No me lo creerías si te lo cuento
– ¿Grito como una nena asustada? –pregunta- como Tao en EXO-Showtime –las dos vuelven a reír.
– La verdad, ninguno de los dos estaba muy pendiente.
– ¿De qué hablan? –le pregunta Roma acercándose a ambas- ¿las dos sobrevivieron?
– Si –responden al unísono.
– Solo falta Vale –agrega Paula
– Decidieron no entrar- Roma- se acobardaron.
– Según ellos este juego no tiene gracia –Paula
– Sentémonos a esperar a Vale –propone Roma
Mientras esperan a la que falta para completar el cuarteto, Roma y Paula tratan de que Cony les cuente que paso dentro del juego y la flor de Super Junior. Ella simplemente le responde que cuando estén todas les dirá.
No alcanzan a pasar 3 minutos desde que Roma salió del juego, cuando aparece Vale. Rápidamente se acerca a sus amigas. Por otro lado, Shindong va en la búsqueda de su hijo.
Una vez que están las cuatro, Cony decide “contar” lo que sucedió con Heechul. Les pide a sus amigas que le sigan, mientras camina a donde están los miembros de SuJu. En el pequeño trayecto les explica que Heechul les quería decir algo a todas, y que no fueran duras con él, lo que sorprende a sus amigas.
Estaban seguras que algo había pasado dentro de ese juego, y cuando estuvieran las cuatro solas averiguarían que era.
– Heechul –le llama la menor, interrumpiendo la conversación que mantiene con Kangin y Leeteuk. Él se voltea a mirarla.
– ¿Estás de acuerdo? –pregunta la flor.
– No hay nada que perder –responde ella, mientras asiente con la cabeza.
– Ok – ni las chilenas, ni los otros coreanos presentes comprenden lo que sucede.
– ¿Qué pasa aquí? –interrumpe Roma.
– Lo más seguro es que ella –dice Heechul, señalando a la menor- les explique todo más tarde. Pero yo – toma aire de forma exagerada-. Quiero ofrecerles mis disculpas por la forma en que me comporte con ustedes. No tenía derecho.
– No, no lo tenías –afirma Vale.
– Lo sé, y de verdad lo siento –Heechul hace una pequeña reverencia, sorprendiendo a sus amigos.
– Creo que lo pensaremos –responde Paula.
– Bueno chicas, aún tenemos tiempo para un juego más –interrumpe Leeteuk, rompiendo el incómodo momento.
– ¿Quieren subir a la rueda de la fortuna? –pregunta Kangin.
– Preferiría ir a descansa –pide Roma- ¿Chicas?
– Creo que ya es hora de irnos –Paula.
– Ok. Entonces nos vamos.
El camino de regreso al departamento era tranquilo. Todos iban algo cansados, pero felices.
Las chilenas trataban de interrogar discretamente a Cony, quien no soltaría ninguna palabra hasta estar a asolas con ella.
De repente, suena un celular, sorprendiendo a todos en la furgoneta. Eran cerca de las 3 am ¿Quién llamaría a esa hora? Y ¿Por qué? Leeteuk se alarma. Busca su teléfono mientras le pregunta a Kangin si es el suyo. Pero no era el de ninguno de los dos. Ambos buscan al o la dueña del teléfono, percatándose que es el de Paula.
La chica miraba sorprendida su teléfono, que no dejaba de sonar. Estaba casi congelada. Leía una y otra vez el nombre de la persona quien la estaba llamando y no entendía porque él la llamaba.
- Contéstale –le aconseja Roma- sabes cómo es de insistente, si no le contestas ahora te llamara hasta que lo hagas.
- ¿Qué sucede? –pregunta Leeteuk.
- Donghae llama a Paula – responde Vale.
- Por favor contéstale –pide el líder-. Quizás les paso algo – esa simple oración hizo que Paula reaccionara, y le contestara preocupada.
- ¿Donghae que sucede? –pregunta al contestar, sin saludar.
- Solo quería saber cómo estaban – responde inocentemente el pez. Paula suspira- ¿Dormías?
- No –baja el teléfono y le dice a Leeteuk que no había pasado nada
- Pero es tarde –se queja Donghae- pensé que dormirías.
- ¿Entonces porque me llamaste?
- Quería escuchar tu voz y saber que estabas bien- Paula frena un suspiro-. No podía dormir –confiesa- y pensé que quizás podía hablar contigo un poco.