captain america |:| there's a bit of green in the blue of your eyes (cap x zemo, ft. macy gray)
"I've thought about nothing else for over a year. I studied you. I followed you."
- baron zemo, civil war
ship: steve rogers/helmut zemo

seen from Brazil

seen from Switzerland

seen from Germany
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Switzerland
seen from China
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from Germany
seen from Japan
seen from Malaysia

seen from Switzerland

seen from Netherlands
seen from Malaysia
seen from China
seen from Switzerland
seen from China

seen from Singapore
captain america |:| there's a bit of green in the blue of your eyes (cap x zemo, ft. macy gray)
"I've thought about nothing else for over a year. I studied you. I followed you."
- baron zemo, civil war
ship: steve rogers/helmut zemo
(── ✩꒷꒦꒷꒦꒷꒦꒷꒦─⌲‧
Adam fue cuidadoso de no demostrar cuan afectado estaba por él, manteniendo su enfoque en ser un digno heredero para su padre, tener el apellido Schmidt era acreedor de mucha responsabilidad dónde mostrarse vulnerable no era permitido.
Pero conocer a ese hombre, deslumbrante, recatado y con el aura de misterio cambió todo en sus planes.
Cómo emocionante también sonaba, desalentador y decepcionante. Pues se mantenía fijo a un objetivo que era manchado por algo que se había encendido en su pecho, algo menos que apropiado para el gran Capitán Hydra.
Adam fácilmente lo hubiera encerrado dentro de sí, lo pasaría por alto incluso se reiría y pisaría los sentimientos que crecían dentro de él, todo para estar nuevamente bajo control.
Siempre había sido despiadado asesino que no requería de nada ni de nadie.
Pero no podía mentirse, el quería una pareja, alguien que lo amara de verdad y amarlo a cambio la forma correcta no funcionaba y ese castaño deslumbrante estaba entrando en su vida a pasos agigantados.
Sin pedir permiso ni perdón un buen día más harto de el latido de su pecho y la presión creciente en su caja torácica, lo acorraló, lo necesitaba compulsivamente como el aire que respiraba, sin importar que estuvieran en un área pública, demasiado obsesionado como para no dejar en claro a todos aquellos que querían un trozo de lo suyo que ese Sokoviano sería suyo y que eventualmente lo era.
Helmut frunció los labios ante el golpe, por un segundo desorientado, pero solo mirar los ojos fieros y el agarre férreo en su pecho lo supo, sus ojos coquetos y haber tentado durante un buen tiempo al capitán habían rendido sus frutos.
Como el gran Baron que era, el se merecía lo mejor, incluso ser cortejado por el otro, con su ego lo suficientemente grande como para admitirlo primero.