Dicen que la exclusividad es una promesa sagrada. Pero en Dover, es más bien una sugerencia… especialmente cuando se trata de Carmine ( @carmivne ).
Nuestro rubio encantador juró amor y fidelidad a Percival —sí, el Percival—, con todo el dramatismo de una novela de época. Pero mientras Percy duerme abrazado a su fe ciega, Carmine parece tener otros planes… y otro cuerpo entre las sábanas.
Porque sí, Niall ( @byrniall ) sigue en escena. Y no como una sombra del pasado, sino como visita recurrente, bajo horarios discretos y luces apagadas. Una historia clandestina que no terminó… sólo se volvió más silenciosa.
Y mientras ellos se escapan al pecado, Percival ( @pevrcival ) camina por Dover… sin saber que lleva puestos los cuernos más grandes del condado. ¿Avisarle? Nah. En este lugar, a veces el espectáculo vale más que la compasión.