Si algún día alguien encuentra estas páginas, quiero que sepan algo: esto no fue una caída. No fue una confusión. No fue tristeza. Fue la verdad.
Otis murió por mí. Y nadie lo detuvo. No por cobardía, no del todo. Fue por un sistema. Por jerarquía. Por esa complicidad pulida que llaman tradición.
Me adentré a las fauces de Pomona creyendo que podía resistir. Que si caminaba lo suficientemente recto, si hablaba con la voz exacta, si me vestía con la ropa correcta, me iban a dejar quedarme sin que me tragaran. Pero Otis no tenía máscara. No sabía modular. No sabía quedarse callado.
Y Pomona devora a los que no fingen.
No me voy a esconder.
No voy a volver.
No quiero que me busquen.
Pero si lo hacen, busquen en las orillas. El lago no miente.
Nadie me empujó. Nadie me salvó.
Me fui porque entendí lo que cuesta quedarse.
INFORMACIÓN OOC.
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“Si no lo hacíamos nosotros, lo iba a hacer alguien más.”
—Vesper. Su voz no tenía culpa, pero sí algo parecido al cansancio.
Me pregunto cuántas veces ha hecho esto. Cuántas veces ha limpiado la historia antes de que los demás la cuenten. Me pregunto si se acuerda del rostro de Otis.
Yo lo sigo viendo incluso con los ojos cerrados.
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“Él te miraba como si fueras su fe.”—Percival. Nunca me lo dijo de frente. Me lo escribió. En una servilleta que encontré en el bolsillo de mi abrigo.
Otis me creyó. Me creyó más de lo que yo creía. Lo empujé a hablar, a alzarse, a no retroceder. No porque creyera que cambiaría algo, sino porque no soportaba verlo tan callado.
No voy a soportar jamás haberlo empujado.
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“¿Y si esta vez no decimos nada?”
—Fue Hera. Después. Después de todo. Después del lago. La voz se le quebró, pero el mensaje era claro.
No digamos nada. No lo volvamos un mártir. No carguemos con esto.
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“A tu hermano lo van a aplastar. Por tu culpa. Y tú no vas a hacer nada.”
—Me lo dijo Carmine, una semana antes. Yo me reí. Le pregunté si eso era una amenaza. Me dijo que no. Que era un hecho.
Pensé que era solo una provocación. Que nadie tenía el coraje. Ahora entiendo: no necesitaban coraje. Solo necesitaban a alguien que no interviniera. Como yo.
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“No puedes entrar en un lugar como Pomona y esperar que no te cobren la entrada.”
—Eso lo dijo Niall. Una noche. Borracho. A nadie en particular. Todos se rieron. Otis no.
Después me lo repitió a mí, con otra voz. Como si ya estuviera sabiendo que el precio sería él. Yo debí sacarlo de aquí. Pero me aferré a este lugar como si mereciera algo de él. Pomona no perdona a quienes creen que pueden cambiarla.
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“No lo provoques, Amelia. Hay cosas que no se dicen aunque sean ciertas.”
—Alfred me lo dijo la noche anterior, con una copa de ginebra en la mano y esa sonrisa afilada.
No fue una amenaza. Fue una promesa. Lo dijo con la comodidad de quien sabe que nadie lo va a detener. Otis no lo entendió a tiempo. Yo sí. Pero me quedé. Por debilidad. O por algo peor: por ambición.
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“Tú sabías, ¿Desde cuándo lo sabías?”
—Lo dije en voz alta, una vez, en la habitación de Aura, a media luz, no respondió, no lo negó.
Lo que mató a Otis no fue la piedra, fue el eco de todas las advertencias no escuchadas.
Fue la forma en la que todos lo sabían y nadie actuó. Yo no fui valiente, nunca me atreví, no soy una heroína, no tuve suerte. Solamente me eligieron.
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¿Gideon se está comportando así por la ausencia de Isabel... o porque teme que finalmente descubran que él fue quien mató a Otis?
tip de: anónimo.
para: lasmoiras.
@LASMOIRAS: gideon se está comportando así porque es un imbécil y siempre lo ha sido, pero tampoco nos sorprendería que tu teoría fuera cierta... es el único que no ha demostrado remordimiento alguno en su grupo.
Es sospechoso que Carmine y Dylan siempre estén drogados, tal vez buscan amenizar su culpa por matar a Otis.
tip de: anónimo.
para: lasmoiras.
@LASMOIRAS: tu teoría funcionaría si no fuese por el pequeño detalle de que llevan drogándose desde hace mucho antes que la fiesta de las fieras, con lo atrofiado que deben tener el cerebro ya habrían terminado confesando.
Theseus Grigsby debe ser el culpable ¿Porqué otra razón lo protegería su hermano?
tip de: anónimo.
para: lasmoiras.
@LASMOIRAS: deberías volver a leer tu mensaje porque la respuesta la tienes ahí mismo: son hermanos. si sus conclusiones se basan en por qué un hermano hace algo por el otro, no me sorprende que nunca puedan resolver nada.
mi teoría es que seth es el culpable. sigue diciendo que vio algo pero se rehúsa a decir qué, no creo que esté cubriendo a nadie más que a sí mismo.
tip de: anónimo.
para: lasmoiras.
@LASMOIRAS: para nosotras esta teoría tiene todo el sentido del mundo, sino pregúntenselo a leon: hay una razón por la cual seth es ahora el perro de los hastings.
Por lo visto, todos han hecho lo que han podido con la información disponible. Algunas verdades salieron a la luz, otras se deslizaron entre líneas como si alguien o algo las hubiese llevado en secreto. Pero Hermes ya ha entregado lo que debía ser revelado. Lo que hagan con ello… depende de ustedes. Es momento de arriesgarse, de dejar las dudas a un lado y señalar al responsable que ha mentido desde el principio. ¿Quién lo hizo? ¿Y por qué?
No se trata solo de descubrir la verda, se trata de atreverse a decirla en voz alta.
LAS MOIRAS.
a partir de este momento, el buzón de las moiras se encuentra abierto para que envíen sus especulaciones sobre quién o quiénes fueron los responsables de lo sucedido a Otis Melbourne.
el envío puede ser tanto en anónimo como en personaje, pero recuerden que esto es publicado in character, así que estén pendientes de las consecuencias.
pueden señalar a una persona o un grupo de personas siempre y cuando compartan sus teorías del motivo detrás.
♯┆GONE AFTER GIDEON: A BITTER ENDING TO THE FAIRYTALE?
¿Problemas en el paraíso? Mientras que el resto del círculo se preparaba para el ansiado regreso a Dover, cierta pareja decidió que no podían abandonar el territorio escosés sin primero darnos un espectáculo digno de cierre de temporada. Hablamos, por supuesto, de Gideon Buchanan e Isabel Bustamante, quienes fueron vistos en las afueras de su hotel enfrascados en una discusión acalorada que dejó poco a la imaginación.
Tal como su historia de amor, fue una pelea breve pero no por eso menos intensa, con acusaciones e insultos volando de ambos lados. El punto cúlmine llegó con un forcejeo entre ambos, quienes finalmente desaparecieron de la vista de los demás y para la decepción del resto, no volvieron a emerger de su lugar de hospedaje.
Los testigos que tuvieron el privilegio de presenciar el trágico desenlace de la trillada historia de amor entre un príncipe y su plebeya aseguran que, entre improperios y reclamos, se escucha claramente el nombre de Aura Pizarro, quien al parecer habría tenido un papel protagónico en la ruptura del vínculo. Curioso que haya sido ella y no Alejandro Echeverría, a quien nos atreveremos a calificar como la raíz de todos sus males.
Desde aquel momento tenso, ninguno de los presentes ha logrado comunicarse con la bailarina, y fuentes cercanas aseguran que no se presentó en el aeropuerto junto al resto del grupo. ¿Debemos preocuparnos? ¿O simplemente se trata de otra de sus medidas drásticas motivadas por el despecho?
El destino borda con hilos de traición y deseo. Y tú acabas de añadir uno más al diseño.
Justo cuando pensábamos que esta noche no podía descarrilarse aún más, las deidades decidieron castigar nuestras indiscreciones con un cuerpo. Y no cualquier cuerpo: el de Aura Pizarro. La heredera del imperio farmacéutico fue encontrada por nada más y nada menos que los seis de Edimburgo (¿no les dijimos que volveríamos al sexteto?), quienes dieron la noticia a sus visitantes y quedaron irremediablemente atados a ellos. Pero el caso parece haberse desestimado con igual facilidad por parte del Círculo de Minerva. Lo metódico de los romanos hundió a las sensibilidades de nuestros propios griegos, quienes, pese a lo acostumbrados que están a la tragedia, tendrán que cargar con el ataúd de regreso a Dover para empezar a rendir cuentas por la particular muerte de Pizarro, que no se fue sin antes dejar dicho a sus amigas qué hacer en caso de una misteriosa partida. La suya.
No olvidemos que Aura Pizarro abogaba por la justicia en el caso de Otis Melbourne, su ex novio asesinado. ¿Podemos suponer que su muerte está relacionada con algún descubrimiento incómodo sobre la caída del mellizo? La verdad es que poco sabemos del caso Melbourne últimamente. El foco ha virado hacia la búsqueda del cuerpo de Amelia, ahora que se sabe que quien regresó no fue ella, sino su prima Cecilia haciéndose pasar por la melliza desaparecida. El aparente contenido de la carta que dejó Aura sigue siendo un misterio para nosotras, aunque una de nuestras fuentes nos asegura una cosa: hay un culpable en la mira.
La única certeza que empieza a tomar fuerza es la de una posible relación entre Otis y Seth Harbolt. Aunque dudamos que el actor esté dispuesto a verse envuelto con otro fantasma del pasado, sobre todo después de que Zacarías Almaguer lo acusara vagamente de haber estado implicado en la muerte del mellizo, junto a su inseparable Peter Landry. Pero no nos engañemos: Seth Harbolt nunca ha sido un santo. Puede que no lleve sangre en las manos, pero tampoco dudó en traicionar a Zacarías, incluso sabiendo de su conexión con Sylvie Hastings. Dicen que Zacarías fue hospitalizado por una intoxicación con barbitúricos en su segundo año, y que en su libreta encontraron dibujos de crucifixiones con el rostro de la profesora.
¿Involucrarse con docentes es un fenómeno aislado? Difícil decirlo cuando la familia Almaguer se encuentra involucrada. La relación entre Malena Almaguer y Boris Bleichman ha sido, desde siempre, una bomba a punto de estallar. Y cuando Zacarías acusó tanto a Seth como a Peter de haber estado implicados en la tragedia, Malena no hizo más que encogerse de hombros. Dijo confiar en su novio. En Peter. Y así selló la ruptura con su hermano, en una pelea familiar que se ganó la atención de todos los presentes.
A pesar de los persistentes rumores de embarazo, podríamos decir que la historia de amor que aún respira entre nosotros es la de #Laguer. Aunque, quizás, no por mucho tiempo. Nos ha llegado información que podría poner esa estabilidad en jaque, especialmente cuando Peter Landry se entere del pasado compartido entre María Magdalena Almaguer y otro de nuestros caídos más célebres: Alfred Buchanan. Al parecer, existe una película íntima protagonizada por la musa de Fuego y Gracia y el mediano de los Buchanan. Y como suele suceder en estos casos, una cinta llevó a otra, y luego a muchas más, distribuidas entre un público que sabía perfectamente a quiénes estaba viendo. Esta bomba podría estallar especialmente en el corazón de Gideon Buchanan, hermano menor de Alfred, quien fuera prometido de Almaguer hasta hace apenas unos meses. ¿Estaba la creación de cine casero contemplada en sus votos? Y hablando sobre visuales comprometedoras, ¿por qué no le damos un vistazo a Lukas Faulkner? Las fotos de su compañera no hicieron el mismo ruido que el material de Almaguer y Buchanan, aunque quizá deberían. En la comisaría.
Lo que sí sabemos es que Gideon no es ajeno a los escenarios de infidelidad. Una fuente cercana nos informó de una discusión privada entre él y su actual (¿o ex?) pareja, Isabel Bustamante, quienes asistieron disfrazados de El Zorro y Elena de la Vega. La causa: un nombre equivocado en el peor momento posible. Sí, Alejandro Echeverría sonó en los labios que debían pronunciar “Gideon”, y aunque no la culpamos, este desliz no fue el primero en su historial. Recordemos que Isabel también tuvo un episodio íntimo con Clemente Caddel, una traición que nunca llegó a oídos de su amiga y confidente, Maude. Que en paz descanse.
Pero para Isabel, la paz parece ser un privilegio reservado a los ausentes. Porque además del roce con su pareja, también protagonizó un desencuentro aún más explosivo con Landry, a raíz del regreso de Albertina Solanas. Bustamante, que ha sido su amiga más cercana, no tardó en llamarlo por un nombre ya familiar entre ellos: psicópata. ¿Demasiado? Tal vez. No sé si nos atreveríamos a ir tan lejos como para atribuirle una patología. Peter, como todos ustedes, es solo un mentiroso más en la fila. Si Isabel quiere encontrar a uno, solo necesita mirar más cerca. Preguntarle a su querido Gideon por el artículo que lo catapultó al Times, por ejemplo. ¿Le contó ya que fue su madre quien lo redactó, editó y firmó como si se tratase de un profesional imparcial? Un elogio pagado, una portada heredada. Patético, si nos preguntas.
Parece que el complejo de Edipo recorre con libertad los pasillos del Círculo. Y si necesitan más pruebas, no miren más allá de Román Alcázar-Loughty y Herae Borsuk, quienes compartieron una sesión de siete minutos más parecida a una batalla de egos que a una cita romántica. Al menos esta vez nadie salió herido. No como en aquella ocasión en que Alcázar-Loughty agredió a un reportero y luego compró su silencio con una cifra más que generosa. ¿Justicia? Así lo llama él. Pero cuesta creer en su sentido del honor cuando fue capaz de ofrecer a Pasífae Fowler como escudo humano con tal de proteger sus propios secretos. Aunque, siendo justas, Herae tampoco tiene demasiados puntos a favor. La historia de su antigua promesa matrimonial, aquel cuyo nombre ha sido cuidadosamente borrado, pesa como una lápida sobre su apellido. Y fue ella misma, en un intento desesperado por distraernos, quien nos autorizó a contar un pequeño detalle: el encuentro entre su amiga Vesper y la infame Melodía Buchanan no fue tan casual como parece.
Retomando las siempre cuestionables relaciones entre alumnos y docentes, Svetlana Kostornaia nos sigue debiendo el nombre del hombre casado con el que mantuvo un romance durante sus años en Pomona. Nuestra Britney rusa decidió dejarnos con la duda, pero no sin antes entregarnos una joya envenenada sobre su amiga más cercana: Ellen Myers. Porque, contrariamente a lo que muchos creen, el ingreso de Ellen al Círculo no fue fruto del mérito, ni tampoco de casualidad. Fue, más bien, un acto de redención. Elias Myers, antiguo miembro del Círculo y padre de Ellen, fue exiliado tras una transacción ilícita que puso en jaque la seguridad de toda la organización. Solo la intervención de Melodía Buchanan logró evitar que el escándalo llegara a oídos externos. Y como precio por su silencio, Ellen quedó bajo su mando. Una jugadora más, cumpliendo las órdenes de la reina.
Y si hablamos de legados familiares, más de uno saldrá herido esta noche. Por ejemplo: ¿sabían que Kittipong Neo le confesó a Eleanora Salazar haber salido impune de un atropello y fuga gracias al cargo de su padre? Claro, al lado de eso, el viejo escándalo de un novio que elimina mensajes y contactos del teléfono de su ex parece casi entrañable. Pero la ruta criminal no es para cualquiera. Que lo diga Patrick Hanegan. Vestido de Indiana Jones, nuestro joven actor se vio obligado a sacar del armario a su coestrella, quien antes lo había difamado públicamente. Un clásico caso de “él dijo, él dijo”, aunque Hollywood susurra que en esta industria, el ticket al estrellato suele esconderse entre las sábanas de nuestro ateniense.
Oh, pero si hablamos de prisión, ninguna historia eclipsa a la de Andrea Valenzuela. Hija biológica de dos reclusos y responsable de entregarnos aquella primera bomba sobre las adicciones de Eleanora Salazar, Andrea sigue recordándonos que el linaje también es una sentencia.
Y ya que hablamos de información, no podíamos cerrar esta velada sin darles las gracias a las dos almas generosas que nos compartieron cada una de estas perlas: Demian Reznick y Danielle Sugiyama. ¿De verdad pensaban que íbamos a olvidarlos? Aunque Helena Stoke y Jules Bernardi intentaron protegerlos, debemos confirmarles lo que ustedes ya sospechaban: no estuvieron a la altura del sacrificio. Qué pena. O qué suerte para nosotras.