Carta 15 : Fatalidad.
Hola mi amor, he vuelto a escribirte, y hoy tengo algo muy en mente.
Hemos tenido muchas conversaciones importantes últimamente... conversaciones donde la moral se pone a prueba, se preguntan los límites nuevamente de nuestros tiempos y horarios, se intenta llegar a un punto intermedio, donde ambos nos sintamos seguros y conformes, y creo que lo estamos haciendo bien ¿no crees?
Y mientras hemos hablado, he estado viendo un nuevo k-drama, te lo recomendé antes (Doom at your service), y creo que pocas veces he sido tan feliz viendo uno. Lloré como hacía mucho no lo hacía viendo un k-drama con simplemente, la historia amorosa.
He llorado por otros en este tiempo, pero por las relaciones familiares o de amistades, no por la pareja principal, pero en esta ocasión no pude evitar hacerlo: me recordaban a nosotros.
Quizás esa fuera la razón de que mi corazón ardiese cuando algo malo le pasaba al protagonista, o que empatizara de más cuando ella pasaba por un momento duro, donde las lágrimas querían salir pero se negaba a dejarlas caer. Me recordó a cuando me pediste que llorara contigo porque eras un sitio seguro: y lo hice. Como ella lo hace con él cuando las situaciones que la rodeaban la desbordaron.
¿Seremos así siempre, amor? Tú procurando secar las lágrimas que me caen, con una calma tan imperturbable que parece extraña.. con una serenidad capaz de calmar los peores tornados. Y yo hecha un manojo de nervios, de emociones, que se me arremolinan en el pecho, se me atoran en la garganta y me llenan los ojos de lágrimas... Quizás estamos destinados a esto, y no me importaría.
En el drama se ve cómo él marchita todo lo que toca, cómo es el fin del camino e historia de los seres humanos, como es el punto final, las despedidas y los olvidos. Y ella llega a llenar de color su jardín marchito.. ¿será que así te sientes desde que llegué a tu vida, que coloreé tu jardín marchito y ayudé a que todo volviera a florecer? Me gusta pensar que sí, porque me encantaría ser la razón de tu felicidad y de que tu corazón se sienta vivo, se acelere y desees vivir hasta el final de nuestros días, mi amor. Para siempre.
Ya con esto acabo, no hay mucho más que decir a parte de que te amo... al menos no en esta carta, así que, ¡nos vemos pronto, mi amor, sigue leyendo!
Siempre tuya, Orianna.















