Carta 56 : la inocencia del amar.
Otro día más donde vengo a este espacio para escribir todo aquello que se atora en mi pecho, y que a veces, solo puedo decir en un gran texto como aquí, para tenerlo como recuerdo del sentimiento vívido que vivo en estos momentos.
No es un sentimiento malo, y para ser honesta, pocas veces la vida provoca esos sentimientos en mi: quizás sea la inocencia, la ilusión o la auténtica obviedad de que el mundo es más cruel de lo que pienso a priori, pero... me gusta ser feliz con las cotidianidades de la vida, y no censurarme a sentir o experimentar cosas que quizá, me dan una vivencia única en este mundo.
Por eso me atrevo a amar sin remedio, ni límites: hago un millón de cosas que otros verían como "tonto", "infantil" o incluso innecesario, porque para amar a una persona no me haría falta hacer todas las demostraciones de amor que hago, pero ¿acaso eso tendría algún sentido? He estado años añorando un amor tan bonito, real y delicado como el que nosotros tenemos, y si ahora con esa oportunidad, no la exprimiese y diese todo de mi en ella ¿acaso habría servido la pena? Creo que la única respuesta correcta es: no.
Porque en mi perspectiva, no puedes haberte quejado de algo durante años y querer reclamar un amor tan grande, inmenso y bonito como propio, sin arriesgarte a vivir cada detalle y vivencia que te da, y sin mostrar todas y cada una de las cosas que te hacen ser, lo más feliz del mundo con esa persona. Por ello, atesoro inmensamente el amor que nos tenemos, la relación que hemos (y seguimos) construido, y que sin duda, nos hará grandes e invencibles.
Espero que tú, sientas las mismas ganas de vivir y experimentar esto y millones de cosas más conmigo, Dean.
Siempre tuya, Orianna.











