Los ochos
Los ochos: un tempo musical no es. Una poción mágica, sí, tal vez. Toda persona tuvo, tiene o tendrá sexo con alguien, por una noche, por varias, por una vida, por varias. Lo que interesa no es cualquier persona y su sexualidad, hay tantas variantes y variables que contar historias. Tampoco importa la diversidad. No se trata de cómo tienen sexo todas las personas en su intimidad, sino qué pasa con la energía de la Casa Ocho cuando está ocupada por planetas. Y eso, no es solamente sexualidad, sino un intercambio dinámico de refuerzos energéticos surgidos de zonas reprimidas que se exploran con alguien y no con cualquiera. Esa es la cuestión. Nunca será azarosa la unión, sea de unos minutos o de miles de horas. La Casa Ocho ocupada por planetas es fascinante con todas sus analogías posibles. Tal vez no sepamos nunca por qué alguien nace con esa disposición, pero sí se puede aprender a potenciar esa magia de “la riqueza de los intercambios” y el poder de la transformación.












