Universidad de California en Berkeley

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Universidad de California en Berkeley
“-Pasan los días y con éstos mis ganas de vivir, de darme cuenta de todo lo que tengo en este mundo, de no medir a nada ni a nadie por nada solo de tenerles, de ser una persona sencilla en un mundo que no es como quiero, de disfrutar de todo lo que me rodea y de querer +”
//Tras mucho investigar Eider encuentra en el acertijo de la pista que es la Sala de Recompensas de Hogwarts en el sexto piso y decide ir. Allí encuentra un cuadro de la crucifixión de Cristo y en la pared guardada una caja con tres pistas más
Esta vez, hay algo tras esa imagen. Sonrío, mientras que doy un paso atrás. —Uno, dos... Canta a viva voz. Tres, cuatro... El hombre del saco. Cinco, seis... Decid lo que véis. Siete, ocho... Cómete un bizcocho... Nueve... Diez... Me detengo, cojo el libro del suelo, y me yergo de nuevo, poniéndolo contra mi pecho, dando después, otro paso atrás, mientras repito aquella canción que mi madre siempre me ha cantado.- ¿Dónde lo véis? Sé que mi padre va a estar orgulloso de mí cuando vuelva a casa después de que acabe este curso. Cuando le diga que hice lo que me había pedido, se quedará tranquilo. He cumplido la promesa que le hice, así como él se la ha cumplido a la persona que le prometió que pusiera a salvo esa caja... Miro ese cuadro sonriendo, y después giro sobre mis talones, dirigiéndome hacia la salida, con el libro contra mi pecho.- Uno, dos... Canta a viva voz. Tres, cuatro... El Hombre del Saco. Cinco, seis... Decíd lo que véis... Siete, ocho... Cómete un bizcocho... Nueve, diez, ¿dónde lo ves? -canturreo.
Caroline Miles
Una sencilla caja de madera... No es más que una caja de habanos caros. Pero no es su precio, ni su valor, sino su contenido. No he abierto esa caja, pero sé lo que contiene. Beso la superficie de madera, y usando mi magia, hago que la caja levite hacia el hueco de la pared donde la dejo reposar.
Caroline Miles
No puedo dejar esa caja en cualquier parte. No puedo dejarla a la vista, por mucho que casi nadie sepa que este lugar existe, y por ende, pueda entrar aquí. Pero mi padre siempre me ha dicho que cuando no supiera a donde ir, mirara hacia mi corazón. Un corazón humano es la única brújula a la que debemos obedecer. Mi padre tiene esa fe en mi corazón que los médicos no tienen, y mientras ellos siempre insisten en cuánto debo cuidarme por mi delicada salud, él siempre le responde a todos que mi corazón es fuerte. Por eso cierro los ojos, y miro hacia mi corazón. Una brújula más sabia que ninguna que base su funcionamiento en la tracción terrestre. La fuerza de los astros es poderosa, pero más lo es la fuerza de quienes nacimos bajo su poderosa influencia. Dejo que me ilumine mi propia sabiduria, ese corazón de Ravenclaw que heredé de mi madre, y entonces abro los ojos, mirando hacia la pared, y fijándome en ese cuadro que hay en ésta
Caroline Miles
Este es el cuadro que se encuentra en la Sala de Recompensas
//Puede verse que estaba montado en una de las imágenes de la sala y me costó un poco de adivinar, buen trabajo @sylsajo <3
El Profesor Vindictus Viridian (f. 1703) fue un pocionero y Director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería en el siglo XVIII. Basándose en una declaración de su retrato, Viridian era un pocionero
“-Desde que el otro día hablé con Margot sobre Constance Van Houten y lo ocurrido cuando escuchó como ésta le cantaba una canción que es la misma que canta constantemente Charity y la misma que cantaron otros de los muchachos que se suicidaron por haberla escuchado +”
//Eider va a entrevistar a Caleb Wlakers y él la da unas cuantas pistas relacionadas con un libro que Constance Van Houten le pidió