Colas, el pan nuestro de cada día
Venezuela sigue sorprendiendo a sus habitantes y al mundo. La prensa internacional ha manifestado su interés sobre el decreto del presidente Nicolás Maduro para regularizar los precios de la mayoría de los productos.
La realidad venezolana se compara en cientos de artículos con lo sucedido, años atrás, con Zimbabue en el 2007, donde se obligo a los comerciantes a bajar sus precios en un 50% y se prohibía el aumento de los mismos.
Luego de que el presidente diera la orden de investigar a las empresas para verificar que los costos de sus productos sean “precios justos y accesibles a la población” se han visto largas colas fuera de las tiendas de electrodomésticos, jugueterías, colas, entre otras.
El Centro Comercial La Cascada, ubicado en el Municipio Carrizal del Estado Miranda, se vio repleto de gente el día domingo 17 de noviembre de 2013. Cientos de personas se formaban en filas esperando la apertura de ciertas tiendas, las cuales se encontraban siendo intervenidas por funcionarios del IDEPABIS e INDECU. Entre las cuales destacaban, La juguetería Annie, Tennis Shop, Tijerazo y Adidas, esta última abrió sus puertas al público cerca de las 5p.m y cerró a las 7 dejando molestos a los clientes que llevaban desde las 10a.m formados fuera de la tienda, algunas personas expresaban ─¡Es imposible que esta sea la única tienda donde no harán una lista para poner prioridad a quienes pasamos todo el día haciendo cola!─. El centro comercial estaba repleto de funcionarios de la guardia nacional, quienes intentaban mantener la calma y el orden entre los clientes que, a medida que transcurrían las horas, comenzaban a desesperarse.
Así cómo estas tiendas, también se custodiaba otras que fueron intervenidas en días anteriores cómo Traki, que cerró sus puertas a las 3p.m atendiendo únicamente a las personas que se encontraban dentro de las instalaciones. Esta situación se visualiza en distintos sectores de todo el territorio nacional.
Los días transcurren y comienza a observarse cómo algunas tiendas cierran sus puertas debido a que se han quedado sin inventario y no piensan hacer encargos para volver a solicitar mercancía, alegando que los precios impuestos no producen ganancia para sus dueños, y los venezolanos cada día se ven obligados a realizar más y más colas. Se siente el miedo en parte de la población, quiénes no saben que ocurrirá los próximos días con una medida que fue implementada años atrás en un país africano y que no tuvo ningún resultado.