@prcelains
—¿Podríamos pedir comida a domicilio? Seguro tienen promociones, por la fecha.
--Me parece. Aunque habría adorado ir a un restaurant y vestir elegante, algo en casa no estaba mal.
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@prcelains
—¿Podríamos pedir comida a domicilio? Seguro tienen promociones, por la fecha.
--Me parece. Aunque habría adorado ir a un restaurant y vestir elegante, algo en casa no estaba mal.
⏳ / cecyl
For every “⏳” I receive, my muse will openly talk about a bit of their backstory.
El primer matrimonio de Cecyl fue cuando aún era considerado mortal; en la época en que su edad era equivalente a su apariencia y además, su familia aún era considerada una familia importante y acaudalada (también cuando aún podían usar sus nombres o aparecer en público sin miedo).
La unión entre la pareja se dio tanto por conveniencia como gusto.
La familia de Cecyl no deseaba herederos, mas sí ‘tierras’ o lo que enriqueciera las arcas familiares y asegurara un futuro brillante, sin problemas. Tenían dos opciones: sacrificar a una de las cinco hijas o al benjamín, quien curiosamente, estaba enamoradísimo de su compañera de juegos. Era como sumar uno más uno.
Conversaron, acordaron y decidieron: la boda sería cuando el hogar de la pareja estuviera listo, preparado para una “familia”. No escatimaron en gastos, ni en la morado o en la fiesta. Fue fantástica, preciosa y acorde a la época, aunque si hubiera sido horrenda, los tórtolos, los protagonistas, no lo habrían notado: sólo pensaban en ellos y cuán felices serían. Y vaya que lo fueron… Por lo menos 30 años. Se comprometieron cuando tenían dieciséis y se casaron con diecinueve.
Habían cumplido 49 cuando Ella decidió partir y dejar a su joven esposo en la soledad. Él, un año después ‘partió’ también.
Se comentó que Él no pudo resistir vivir si Ella.
Ya en esas fechas, se desconocían los nombres de la pareja. Se les llamaba tórtolos, bobos, cabezas rubias u otros nombres, ¿La razón? No se presentaban, habían dejado de hacerlo hacía mucho. El mundo entero asumía que eran importantes, que no valía la pena preguntar.
Fue la época más triste y patética, según Cecyl.
Ⓐ / cecyl
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🌺 / cecyl
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Cecyl es débil por la voz de Simón. Le gusta escucharla por las mañanas, cansada, lenta y lánguida; también le gusta por las noches, cuando es enérgica y casi infantil.
En general, Cecyl es débil por todo lo que Simón es.
--Simón, ¿Qué parte de no me gustan las películas no entiendes? Tenemos juegos de mesa, libros y una cocina, hasta salir a pasear es más razonable, y bien sabes, yo no puedo ir por ahí mostrando éste rostro --lo último va cargado de ironía y una sonrisa pícara. Sabe que cualquier señora que le dedique una sola mirada le reconocería y atacaría por ser un sucio vividor, y estafador (en el pasado, ojo, actualmente es un ser de bien)
--¿Por qué no descansamos y disfrutamos del silencio? Un día impoluto y sin esfuerzos--con empujoncitos le envía al cuarto, alejándolo de la maldita televisión. @prcelains
Confiesa [?]
--De pequeño admiraba a mis padres por seguir sus ideales, sus sueños y pasiones --afirmó, tranquilo. Eso no era lo importante, pero sí era necesario para comprender lo siguiente, el porqué de sus primeros errores y pasiones.-- Envidiaba el amor que se tenían, yo quería algo así. Quería vivir por otra persona, sentir plenitud con sólo verle. Quería demasiado para ser un demonio.
Tales anhelos le habían costado: Ganó odio por sus pares, pero fama por su gracia. Se convirtió en un icono en unas cuantas visitas, en bailes de sociedad y cosas triviales. Eran costumbres mortales que sus padres y hermanas adoraban.
--Tuve en mi juventud ese amor, cuando no superaba los 20 y fue tan corto que ni pude disfrutarlo como se debía. Si bien yo erré al enamorarme de un mortal, y desear con ella todo lo que cualquier ‘matrimonio’ creía perfecto, con ello las fiestas, risas, hijos, cuadros pintados especialmente para el salón, cenas y bailes pomposos... Yo creía que todo eso, todo lo material que mi apellido podría conseguir me llenaría. Lamentablemente, sólo tuve --como dije-- lo material. Y no, no me llenó para nada.
--Nada de hijos. Nada de risas. Nada de momentos dorados que hasta ahora están grabados en mi memoria --hablaba con calma, al fin se confesaba. Llevaba tanto sin hablar de su pasado. Si bien no le hacía nada bien, le traía cierta paz, como si aún le acompañara la mentalidad núbil que poseía.
--Sólo diecisiete años y un baile que todavía recuerdo. Esa es mi adolescencia y mi primer intento de ser ‘feliz’ junto a una persona. Fracaso-fracaso.